Mi coche volador es virtual (y mi copiloto alienígena).

La ciencia-ficción está de moda. Y no porque se vendan más libros del género (jaja, lechón, se van a vender libros, qué cosas tienes), si no porque últimamente las pantallas están llenas de grandes producciones. También en consolas, claro.
Por Chema Mansilla

En apenas unos años, el mundo de los videojuegos ha acumulado bastantes títulos de calidad, que abordan desde el cyberpunk a las distopías. Aunque en cine y televisión tampoco han parado de nacer (y morir) series de ciencia-ficción, no lo han hecho al mismo ritmo que en la industria de los juegos digitales. Y es que es ahí donde está la pasta.

Más allá de las franquicias, como Star Wars (especialmente) que siguen generando aventuras y beneficios, en los videojuegos tenemos un poco de todo. Es la industria que más se parece al porno a la hora de satisfacer cualquier necesidad (ojo, no confundir la una con la otra, o tendrás problemas para el juego cooperativo). ¿Que lo tuyo son pasear por un yermo interminable allí donde antes había ciudades, y dar cuenta de gigantes insectos mutantes? Pues ahí tienes el fantástico Fallout, un RPG de acción, que vale, no es el Skyrim, pero es un primo lejano y mola lo suyo. Cierto es que se te acaban las balas en cuanto te emocionas un poquito con el gatillo y que enfrentarte a una banda de forajidos con un cenicero o una botella vacía de Nuke-Cola no es una feliz idea, pero da mucho «gustico» cada vez que consigues un crítico con cualquier arma. Un juego para todos aquellos a los que les gustan los paseos tranquilos bajo el abrasador sol del desierto y probar diferentes combinaciones de objetos para conseguir un 0,42% más de daño (pero ojo, un -8% en defensa).

La misma mierda, pero con gasolina en las venas la tienes en Rage. Incluso la historia se parece. La diferencia es que aquí lo que se lleva es el despliegue balístico y las carreras de buggies por el desierto. También hay enormes mutantes, así  que todos contentos. En Rage te olvidas de los porcentajes y tiras para adelante con la convicción de que el fusco más grande es el que más daño hace.

Vale, estás cansado de mascar polvo, lo tuyo es una ciencia-ficción estilizada, de esa de pasillos relucientes en lo que todo ha salido más o menos bien entre el presente y el futuro. Pues también hay algo para ti (¿Lo ves? Como el porno). Portal es, digan lo que diga, un ejercicio intelectual de acción. Es el «producto Apple”de los videojuegos. Es bonito, bien diseñado, funciona, inteligente, elegante, y gusta a niños y niñas. Es curioso que un juego que  consiste literalmente en abrirte paso a tiros sea un producto considerado de «élite intelectual». Digo eso porque hay que pensar, en algunos casos, más de 2 minutos para deducir cómo terminar un nivel…

También bonito y cromado es Vanquish, una sorpresa de hace algún tipo que era una locura absoluta de disparos y enormes robots. Lo más parecido que he visto yo a un juego de acción futurista sobre una montaña rusa y con la pupila recién dilatada para una prueba oftalmológica. De cada mil balas disparadas, garantizamos que 10 llegarán a su objetivo.  O a otro objetivo muy cercano. Pero molar, mola una barbaridad. De esos juegos de los que te salen callos en los dedos. ¿Y cómo no va a molar, si lo protagoniza un tipo con una armadura superchula llena de ingenios mecánicos que lo convierten en un semidios del futuro más cósmico?

Claro, que el puto amo en eso de las armaduras de combate futuristas es el Jefe supremo. Hay que ser muy guay para que te llamen Jefe Supremo sin que se partan el ojete al decirlo. Y la saga Halo es muy guay, everybody knows. El espacio, la última frontera, y todo un imperio de alienígenas que agujerear con tus armas láser. Pero no, no juegas a Halo para librar una cruenta batalla intergaláctica. Lo haces para humillar a tus colegas en el multiplayer. Que nos conocemos.

Si eres de los que no tiene ni amigos ni para un multiplayer, eso es que eres un «tirador solitario». Así que lo tuyo son los juegos con modo historia. Y armadura y modo historia en el espacio es Dead Space. Ahora con un 100% de zombies y mutantes. Lo malo de la saga Dead Space es que al jugarla solo, cuando hay susto (que los hay) no tienes a quien abrazar. Lo bueno es que nadie te oye gritar como una nenaza. A mi me pasa.

También para solitarios hay otra saga con una sólida historia, y naves espaciales, extraterrestres de todo tipo e incluso polémica. Mass Effect ha sido a los «action RPG» del espacio lo que Perdidos a las series de TV. Has estado ahí un montón de años entregado a la saga, dándolo todo, y el final ha sido como… Puff… (Tuve una novia que fue igual). Hay a quien le ha gustado, hay quien lo ha detestado. La verdad es que un poco de cartón (o corchopán) sí que se le veía al final. Pero hemos jugado finales más decepcionantes. Además, mirad lo que pasó con el final de Los Serrano y nadie ha hablado de ocupar el consejo hasta hoy.

Para solitarios con el corazón como el de un nadador olímpico, bien resistentes, están los Metal Gear, que es lo más parecido a ver una saga de pelis en la que todas las secuelas SON BUENAS. Sigilo, emoción y cinemáticas de 40 minutos. El juego perfecto para solteros, que sin viajes al espacio, tiene un toque futurista lleno de tegnología pija. Incluso un iPod.

Ya para solitarios de esos que gustan vestir siempre de negro, y salir siempre de noche con gafas de sol, tenemos Deus Ex Machina. Una mezcla de sigilo, RPG y acción en un futuro a lo Blade Runner. Y con un montón de espectáculo loco a los Hollywood, y una trama bastante sólida… Un juego lo que se dice bien, pero bien hecho.

Y claro, como un juego así, que está bien, se vende, y hace mucho «minolles», pues a explotar el filón. Así que ahora lo que mola es hackear y ser muy cyberpunk, pero cyberpunk de neón, no en plan Matrix, que esa estética hizo mucho daño, especialmente en el mundo de la publicidad y el mundo trata de olvidarla. Así que Capcom ha dicho, «yo voy a hacer lo mismo, pero con más tollina”, y ha presentado recientemente Remember Me, un juego con muy buena pinta, aunque a primera vista poco original. Pero oigan, ¿protagonista buena moza en vaqueros ceñidos que hace kun-fu robótico y se inflintra en la mente de sus enemigos para hackearlas? Deme dos.

Para hackear y piratear y esas cosas, pero más en plan tranqui y en un futuro inmediato, también se cierne sobre los jugadores del mundo (¡corred, insensatos!) uno de los juegos más valorados (y eso que dicen que todavía está muy verde) del pasado E3: Watch Dogs, que personalmente me ha recordado mucho, pero mucho mucho a la mecánica de juego del Deus Ex. Y eso está bien, porque me gustó. Y repetir lo que te gusta está bien. ¿Y si no hubiera más pizza jamás? El horror…

Hay otros juegos, muchos juegos, desde los Resistance a los Killzone, o los fantásticos Gears of War o el infravalorado Enslaved. Vamos, que ciencia-ficción hay. Más o menos hardcore, pero la hay. Y muy buena, y muy entretenida. Claro, que si lo tuyo es el Fifa, ni te va ni te viene. Aunque los sueldazos y los peinados de los grandes figuras del balón pié a mi no me parezcan de este mundo. Y si tampoco te van lo de deportes, pues lo que decía al principio: te queda el porno, que de eso uno no se cansa nunca.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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