Mírate en el puño de Dredd

Es difícil hacer más con menos.
Por Chema Mansilla

Un puñado de actores, unos cuantos metros cuadrados de decorado y mucha pirotecnia son los ingredientes de esta nueva adaptación de Juez Dredd. Una versión que deja satisfecho a los fans del personaje, y que también dejará contentos a los espectadores que sin conocer el cómic, sean seducidos por su promesa de acción y violencia estética. Y es que la película de Juez Dredd es exactamente eso, una exaltación de la belleza de todo lo violento, y poco más. Quien quiera sacar más de esta película, se engaña a sí mismo, ya que Dredd no promete más que eso.
Dejaremos de lado, como ha hecho el equipo de la película, todas esas dobleces morales y transfondo social del personaje. Un “backround” que con la que está cayendo y con las calles de las ciudades a punto de estallar, tal vez hubiera sido incluso tachado de oportunista. O mal interpretado (o bieninterpretado) para agitar polémicas como ha ocurrido con El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace. No faltarán quienes, desde púlpitos de críticas en periódicos y demás medios malinformados (o desinformados) etiqueten a “Dredd 3D” de fascista, por aquello de jurado, juez y verdugo. A eso, desde la posición de lector de cómics de Dredd, sólo podemos responder. “Claro. Eso es así. Es que no lo has entendido”. Y dejarlo ahí.
Así que pasamos a hablar de la película en sí. Una producción modesta, sin grandes nombres en el reparto y que sin duda, pasará sin pena ni gloria por las carteleras, como ya lo hicieron otros productos veraniegos de calidad como “El Sicario de Dios” o la reciente “MS1: Máxima Seguridad”. Pues no saben lo que se pierden, porque “Dredd 3D” es una de esas películas que cogen elementos de aquí y de allá, y cuya mezcla final no resulta en ningún desastre, si no en un metraje lleno de acción, algo de humor macarra y algún hallazgo visual. Básicamente traslada al Juez Dredd a la “Jungla de Cristal” , lo empapa todo de gasolina y le acerca una cerilla. Si con eso no te dan ganas de ver la peli, estás perdido en este blog.
El Juez Dredd y la novata Juez Anderson quedan atrapados en un mega-bloque de viviendas bajo el total dominio de una banda dedicada al tráfico de una nueva droga. La evolución del guión es previsible: salir con vida y acabar con el villano. Villana, en este caso, Ma-Ma, interpretada por Lena Headey, que se está especializando en el papel de tipa dura sin escrúpulos y que en esta peli da la réplica a Karl Urban, que sin quitarse el casco en todo el metraje (gracias), es un Dredd más fiel a los cómics, y más empático, que Stallone en toda la anterior (y olvidable) película dedicada al personaje. Y estamos hablando de un personaje que produce la empatía de un muro de cemento sin pintadas.
Es tanto el juego que esta película le saca al personaje, que a pesar de que el fantasma de las secuelas siempre ronda a este tipo de producciones, parece que poco más se puede contar del personaje. Que sí, que estamos seguro que algún gionista ingeniará alguna pirueta que nos devuelva al personaje al cine en un par de años, que queda mucho universo del personaje en el cómic por explorar en la pantalla. Pero este estreno violento y “videoclipero” (atentos a las escenas “slowmo”) nos ha dejado suficientemente satisfechos como para no preoparnos por ello.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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