MORTLAND: gran ejercicio de silencio

Un cómic español que está de muerte. O de muertos.

Por Patri Tezanos


Ya he dicho más de una vez en este blog que mi incrusión en el mundo del cómic es más bien incrusionita y que el criterio que sigo para acercarme a uno u otro ejemplar es el mismo criterio del que hacemos gala los españoles en cualquier buffet libre: lo que tiene buena pinta, al plato. La portada sirve y basta para disparar ese “Ehto ehtá bueno fiho”. Por suerte, dicen las sabias lenguas, parece ser un criterio no malo del todo, porque si un cómic no te entra por la vista, mal asunto. Igual de insoportable es tragarse un libro en donde el estilo del autor te repatea.

Otro de esos felices hallazgos a los que me dirigió este carpetovetónico sentido es Mortland. Mortland es un breve cómic de apenas 76 páginas que edita la pequeña, exclusiva y desgraciadamente poco conocida editorial (o, como ellos se denominan, colectivo autogestionado de autores y editores) llamada Ultraradio. Y digo desgraciadamente poco conocida porque es un proyecto que trata de impulsar a pequeños ilustradores españoles (así que hace un poco como un desdentado buscador de la fiebre de oro, porque encuentra verdaderas pepitas) y a unirlos con otros un poco más consagrados. En mi caso, llegué a ellos por mi afición a la ilustración, y concretamente a la ilustración del autor patrio Puño. Y antes de seguir entrando en la materia de Mortland quiero felicitar la labor que hacen porque el cómic me parece que tiene una calidad en cuanto a material más que destacable y un precio más que justo para el alcance y las dimensiones de la editorial: 10 eurillos.

Pero vamos a sumergirnos en Mortland. Como ora el título de este post, es un ejercicio de silencio. Cada uno de los veinte ilustradores que participan cuenta con una o dos páginas para desarrollar una historia que sucede en esa ciudad donde todos son esqueletos, y que se une al resto de historias simple y llanamente a través de un constante “Mientras, en otro lugar…”. Esas historias que nos cuentan cada uno de los ilustradores son historias dibujadas, que se ven, no se leen. En Mortland nadie habla. Sus habitantes sólo expresan con las miradas y los gestos, todo lo que puede expresar la mirada de una calavera sin ojos y una cara sin músculos, claro, pero aún así, gracias al trabajo de los ilustradores, la expresión es máxima.

Mortland es una obrita que se disfruta rellenando los huecos entre viñeta y viñeta, asistiendo a los sucesos y poniendo nosotros las palabras. Todo es silencio (bueno, alguna palabrilla se escapa). Pero todo es blanco y todo es negro.

Porque no toda la cultura que se produce en este nuestro país es basura. Mortland es otra pequeña, modesta, brillante, silenciosa muestra de ello.

Mortland se puede adquirir en la web de la editorial o en puntos especializados. Consultar disponibilidad.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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