MY LITTLE PONY. Vida de color de rosa.

My Little Pony posee personalidad propia, alejándose de la mayoría de títulos comiqueros de la actualidad. Seas del sexo que seas.

Por Joe Runner.

No creo en la sexualización de los cómics. Quizá dicho así suene algo estúpido, pero no nos es desconocido escuchar o leer ciertos comentarios que confieren sexualidad a las cosas. El ejemplo más claro lo tenemos cuando somos pequeños con los colores: el rosa es para chicas y el azul para chicos. Y conforme van pasando los años y crecemos, también se amplia el ratio de distinciones sobre qué y cómo deben ser las cosas para diferenciar ambos sexos. Porque todo el mundo sabe que un niño no puede jugar con muñecas o una niña ser forofa del fútbol. ¿¡Estamos locos!? Y si bien ahora nos lo tomamos a chufa e intentamos dejar los prejuicios adoctrinantes de lado, todavía quedan resquicios de esa mentalidad sexista y patriarcal que tanto daño nos hace. Queramos o no…

Recuerdo que cuando empecé mi andadura podcastil en Zona Zhero, en USA habían comenzando a editar el cómic de My Little Pony. Lo que en un principio fue usado como una broma en la que exponía mi afición a dicha serie (totalmente falsa en su momento), se tornó en realidad cuando un buen día decidí leerme el primer tomo recopilatorio de los famosos dibujos animados. No es que el cómic se dejase leer, sino que quedé totalmente prendado de él. Tanto es así que no dudé en ningún momento en declarar a los cuatro vientos que era fan de la versión comiquera de la serie de animación, dejando fácil la mofa y los chascarrillos de la gente de mi alrededor. Es cierto que las bromas que se hicieron fueron bastante escuetas, pero pese a todo ello en el fondo me dio rabia. Rabia por el hecho de que algo tan genial se vea lastrado por los prejuicios sociales y sea capado de la forma más ruin.

Y es que Katie Cook ha sabido llevar este universo de colores pastel y magia lleno de cuadrúpedos adorables a un nuevo nivel. Alejada del patrón de serie “para chicas” al uso, ha tirado por la tangente contando una historia divertida para todos los públicos, independientemente de su sexo. Las aventuras de Twilight Sparkle, Rarity y compañía son un cúmulo de situaciones graciosas y guiños a clásicos del cómic y el cine que hará las delicias de los fans del medio. Mentiría si no admitiera que yo mismo quedé sorprendido de que el guión fuera tan bueno tratándose de una adaptación de la serie de televisión que, además, está más enfocada hacia los niños. Sin necesidad de usar un tono más adulto, manteniendo siempre el espíritu “cuqui” que tanto caracteriza a la franquicia de Hasbro, nos presenta a las protagonistas de manera excepcional, logrando que nos encariñemos con cada una de ellas. Sin ir más lejos, me considero muy fan de Rainbow Dash y ya sé distinguir entre ponys, pegasos y unicornios. Así, de locas.

Pero si hay un claro ejemplo de lo estúpido que es catalogar todo para chico o chica es Andy Price, el encargado del apartado gráfico de estos caballitos tan monos. El artista americano posee el don de plasmar con su trazo fino y toque cartoon esa chispa de vida en los personajes que pocos dibujantes tienen. Recuerdo que un amigo mío decía que lo más complicado en esta vida es dibujar un caballo. Pues sumadle a ello que éstos animalillos son capaces de expresar sus sentimientos simplemente con la mirada o sus gestos faciales. Además, Price tiene la buena costumbre de perder el tiempo en los fondos, dándole ese toque tan Ibáñez a las viñetas que tanto hecho de menos en el cómic actual. En el coloreado cuenta con la buena labor de Heather Breckel, la cual tampoco lo tenía difícil en cuanto a la elección de la paleta a usar. Sin menospreciar su trabajo, todo lo que no fuera colores vivos y toques pastel estaría totalmente fuera de contexto.

La buena noticia es que Planeta DeAgostini está publicando el cómic en tomos recopilatorios. Tampoco es que fuera una apuesta extremadamente arriesgada, ya que estamos hablando del cómic independiente más vendido del 2012 en Estados Unidos y que continúa publicándose actualmente en el país americano. Y me encantaría acabar de esta manera la reseña, pero ha habido algo que me ha tocado las narices sobremanera. En la página web de la editorial española podemos leer, literalmente: “el target es el público femenino, pero también (y debido a su ácido humor) jóvenes y adultos masculinos”. No estoy seguro de si el culpable de esto es el señor de Planeta que ha decidido dejar claro que hasta los hombres pueden acercarse y disfrutar esta serie, o de que nuestra sociedad es tan estúpida que necesita de tales slogans para esclarecer lo que podemos o no leer. Lo siento, no soporto que sexualicen los cómics.

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Acerca de Joe Runner 15 Articles
Cuenta la leyenda que un zhéroe entró en una isla llena de cabezas cortadas...

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