Never let me go

La madurez, la búsqueda del yo como individuo y el sentido de la humanidad.

Por Maldita Cristina.


“Mi nombre es Kathy H. Tengo treinta y un años, y llevo más de once siendo cuidadora. Puede parecer mucho tiempo, lo sé, pero lo ciertoes que quieren que siga otros ocho meses, hasta finales de año. Esto hará un total de casi doce años exactos. Ahora sé que el hecho de haber sido cuidadora durante tanto tiempo no significa necesariamente que piensen que soy insuperable en mi trabajo. Hay cuidadores realmente magníficos a quienes se les ha dicho que lo dejen después de apenas dos o tres años. Y puedo mencionar al menos a uno que siguió con esta ocupación catorce años pese a ser un absoluto incompetente. Así que no trato de alardear de nada…”

 

Los prejuiciosos podéis dejar de leer en este mismo momento, porque no escribo sobre una novela de amor, no escribo sobre sentimientos;  voy a escribir acerca de una de las novelas más fantásticas de los últimos 20 años. Kazuo Ishiguro escribe sobre una Inglaterra paralela en Never let me go. Nos presenta una situación y realidad utópica que comienza en Inglaterra a finales de los noventa desarrollada en tres partes. Empezaré y acabaré por la primera, como introducción de lo que podéis encontrar si tendéis un puente hacia Never let me go.

 

Hailsham, un internado para niños y adolescentes de un alto privilegio, presentado por Kathy H. la narradora y protagonista de esta historia;  con apariencia victoriana en el que se educa a los alumnos haciendo especial hincapié en el mantenimiento de una salud y un cuerpo impecables. Con el desarrollo de esta primera parte, Kathy nos cuenta los acontecimientos propios de niños en un internado, donde se desarrolla el descubrimiento de la vida y sus circunstancias, pero recreando especial atención a su relación con dos personajes en concreto, Ruth su mejor pero obsesiva amiga y Tommy, el típico “hazmereír” con encanto que podemos encontrar en cualquier colegio. En este presente narrado por Kathy, se habla con naturalidad acerca de vivir dentro de esa particular realidad. Muchas de las palabras de Kathy tienen un contenido incierto, podría decirse que incluso inquietante,donde se pueden percibir situaciones ininteligibles. ¿Por qué los niños no podían fumar a escondidas? ¿Por qué tenían que tener especial cuidado y atención para no sufrir pequeños accidentes jugando? ¿Por qué no pueden tener hijos? ¿Por qué no pueden tener la ilusión de ser actores o pilotos de avión?

 

Nuestros tres personajes se convierten en adolescentes y comienzan a percibir más abiertamente lo que ya sospechaban, no son como el resto de la gente, e intentan comprender lo que sus cuidadores (profesores de Hailsham) apenas les revelan con pequeñas insinuaciones. Mientras esto ocurre, tratan de establecer sus identidades coleccionando las obras de arte producidas por los demás alumnos de Hailsham para poder individualizarse, para poder sentirse como individuos. A su vez crecen en un entorno típico adolescente lleno de enamoramientos, dificultad de adaptación al medio o a las personas que les rodean …

 

Durante incontables páginas de fácil lectura, K.Ishiguro describe el desarrollo de los personajes, jugando con el lector mientras da saltos del presente al pasado de la protagonista, sin perder el tono pausado. Y es aquí, al final del primer capítulo, donde el lector puede comenzar a descifrar de qué trata todo; entre las vivencias de Kathy en Hailsham se comienzan a ver pinceladas ocultas del destino que los alumnos ya conocen, para que, depronto, la protagonista revele los hechos dramáticos con la mayor naturalidad posible en medio de cualquier relato o experiencia insignificante. Kathy, Ruth y Tommy junto el resto de los alumnos de Hailsham son clones, cuyo destino es servir de contenedor de órganos para sus dobles. Impactante es el momento en el que el lector se mete bajo la piel de nuestros tres personajes y ve a través de sus ojos, como intentan que su vida sea algo más antes de que lleguen a completarla como donantes.

 

Imaginaros la rabia, el dolor, la ansiedad, la frustración de esas ganas de vivir, de poder ser quien quieras, amar a quien quieras, compartir tu vida, viajar, tener familia, amigos…Imaginad tened en vuestra mano algo que nunca podréis poseer porque vuestro destino está elegido desde el momento de antes de nacer y podréis tener una especia de vida dentro de unos límites establecidos por terceros, sabiendo que antes o después la tercera e incluso si tenéis suerte, cuarta donación llegará y completareis. Y es que una vez acabada Never let me go se entiende el mensaje de la obra, relacionado con el significado de la individualidad, de la identidad propia, el miedo a lo desconocido y a un destino premeditado, incluyendo la revelación de la naturaleza de los protagonistas.

 

Desde el ámbito personal, me fascina el estilo del autor, el cual sabe retratar ese mundo inhumano y desprovisto de esperanza con una naturalidad que hace que la historia sea dolorosamente real para el lector. Con un hermoso contexto y desesperanzadora en momentos, Never letme go es, bajo mi punto de vista, la obra perfecta sobre la humanidad, las relaciones humanas y la búsqueda de la identidad. Esta novela, junto a muchas otras, te muestra que el mundo no es un lugar hermoso y que el fin del ser humano, es la madurez completa de la persona. No perdáis el tiempo porque nosotros tenemos la suerte de poder elegir nuestro destino.

 

“Y entrecerré los ojos e imaginé que era el punto donde todas las cosas que había ido perdiendo desde la infancia habían arribado con el viento, y ahora estaba ante él, y si esperaba el tiempo necesario una diminuta figura aparecería en el horizonte, al otro extremo de los campos, y se iría haciendo más y más grande hasta que podría ver que era Tommy, que me hacía una seña, que incluso me llamaba. La fantasía no pasó de ahí- no permití que fuera más lejos-.”

Sigue a Maldita Cristina en Twitter: @MalditaMalicia

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