NIMA, la fábula cromática de Enrique Fernández.

¿Cuántas veces te has sentido atraído por algo prohibido? Y, esas veces, ¿has decidido seguir tu instinto, o guiarte por la aburrida conciencia? Estarías dispuesto a dejarte llevar? Entra en el bosque en el que vive Nima y descúbrete.

Por Ramonet Daví.

¿Quién se iba a imaginar cuando los padres del cómic lo crearon que décadas después existiría un chisme llamado internet? ¿Qué dirían esos visionarios de que pudiera llegar a existir una editorial como Spaceman Project, una plataforma de crowfunding (‘palabreja’ inglesa que viene a significar que gracias a pequeñas aportaciones de mucha gente, se funda algo)?

Pues la verdad, como aun no se ha inventado el Delorean que nos lleve al pasado, solo podemos suponer. Pero en mi opinión personal, supongo dos cosas. Una, se les quedaría la cara de Barragán por no entender como funciona esto tan novedoso. Dos, una vez los jovenzuelos (ejem) de la época les pusiéramos en sintonía, esa cara ‘barraganil’ se les cambiaría por una de asombro, admiración, ilusión y alegría.

Y es que sí, amigos, el mercado del cómic patrio ya no solo depende de las editoriales convencionales, sino que gracias a ese hombre con casco de astronauta que figura en el logo de Spaceman Project, podemos contar con otra forma de ver, crear y disfrutar los tebeos. Yo creo que Kirby o Siegel lo fliparían en colores.

Pues ese señor con casco, osease Sandro Mena, capitán de la nave, allá por 2016 anunció el que iba a ser papá. Sería una niña preciosa, y se llamaría Nima. Enrique Fernández (Brigada, El Mago de Oz, La isla sin sonrisa) como autor completo es el encargado de insuflarle vida a este deliciosa fábula que habla de amores prohibidos, de magia y fantasía. Adentrémonos un poquito más en ese bosque perdido, escenario principal del que es ya uno de los tebeos más delicados y rebosantes de sensibilidad de mi ‘comiteca’ personal.

Imaginad un bosque de cuento. De aquellos que tan bien han narrado autores como los hermanos Grimm o Myazaki. Imaginad un bosque en el que apetece perderse, lleno de vegetación de colores, seres misteriosos y una tribu. La tribu a la que pertenece Nima, la cual para subsistir, tiene que realizar un ritual secreto. Un ritual que conlleva seducir a un humano.

Como bien sabida es la atracción del género masculino hacia esa figura fantasiosa de la Ninfa del bosque, Enrique nos plantea que pasaría si las diferencias culturales o las dificultades de comunicación por idioma (recurso utilizado durante la obra para enfatizar más el punto de vista de la protgonista) entre un humano llamado Awk y una ninfa llamada Nima, pueden ser fronteras ante algo tan animal y primario como el AMOR.

Con un trabajo exquisito de narrativa y un arte a la antigua usanza (lápices y gouache), el autor consigue crear una atmósfera cromática llena de magia que nos atrapa en ese bosque, como al protagonista humano de la historia, y nos conduce hasta sus parajes más recónditos para descubrir por qué y cómo las Ninfas interactúan con los humanos y, concretamente, veremos qué surge de ese encuentro entre las dos razas. ¿Por qué está prohibido ese sentimiento?

Abrazados pues por esa amalgama de colores cálidos y fríos, vamos avanzando paso a paso a través de una historia de amor de las que los clásicos literatos tanto nos han hablado, pero esta vez, desde un punto de vista en el que la imaginación y la fantasía lo acaparan todo.

Podría llenar un párrafo con palabras rimbombantes sobre el porqué debéis leer este tebeo, pero solo diré una cosa que seguro entenderéis bien:  Nima es de esos tebeos que no quieres que se acabe nunca. Una historia en la que te irías un tiempito largo a vivir. Un mundo en el que, al menos yo, me montaría un chiringuito y me retiraba una vez esté jubilado. Nima es una vacaciones en forma de lectura. Y como todas buenas vacaciones, se hace corto. Lo bueno si breve…ya sabéis, ¿no? Pues eso es Nima.

Esta historia, habla de la humanidad. De saber apreciar las diferencias entre nosotros. De no tener miedo a lo desconocido. De ser curioso y hacerse preguntas. Plantearse quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. La edad adulta de la protagonista simboliza la independencia del ser humano. El libre albedrío que nos desata del pasado y de las tradiciones, que somos libres de no mantener, si es lo que nos apetece.

Antes de irme, y dejaros con ese aroma embriagador de ese tebeo que huele a nuevo, os comento y recomiendo que entréis a la web de Spaceman Project, y os animo a que participéis en cualquiera de sus proyectos presentes o futuros. La edición es de lujo, traducida a cuatro idiomas y pocas veces tienes la oportunidad de conseguir extras como postales exclusivas, storyboards, o un pequeño spin off de uno de los personajes de la historia (como en este caso).

Qué bien cerrar la tapa de Nima y pensar que por suerte tenemos a artistas de tamaño talento en nuestras tierras dispuestos a contar historias si les apoyamos con nuestro granito de arena (¡más de mil en esta ocasión!). Qué bien cerrarla y pensar que este es el primer proyecto de muchos que vendrán gracias al hombre del espacio. Qué bien recordar y creer, como cuenta Enrique, en la anarquía del corazón.

Podéis ver el book tráiler aquí:

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