NO CAMBIES NUNCA: visitando lo sórdido.

Experimentos. Bichos verdes. Vidas miserables. Sangre. Metamorfosis. ¿Qué?

Por Patri Tezanos

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Confieso que cuando terminé este cómic, según llegué al final, volví a empezarlo, y según avanzaba mi segunda lectura me di por vencida. Con reparo me lancé a un penoso acto porque tenía sueño (porque era tarde, no por el cómic): tecleé en google “No cambies nunca david sanchez explicación”. Ese acto al que te resistes cuando pasan estas cosas para salvaguardar tu ego. Cuando no entiendes algo, te explicas lo que acabas de ver/oír/leer de cualquier manera antes de escribir en la caja del buscador esta especie de poema dadá que son las búsquedas, pero con ‘No Cambies Nunca’ ni siquiera fui capaz de imaginar un mínimo de justificación o sentido para esta historia. No pude. La suerte es que mi ego sigue intacto porque resulta (eso me dijeron los resultados de Google) que David Sánchez no trata de decir nada. Es más, el autor parece ser que dice que le repatea que las historias tengan que tener un sentido. A él lo que le gusta dibujar sin historias vistas a través de una mirilla.

nocambies‘Qué peligroso’, recuerdo que pensé según iba leyendo los diferentes resultados. Con lo que le nos gusta a las personas encontrar sentido a las historias, revelar su moraleja y aplicárnosla (o no) a la vida. Sin embargo tenemos a este muchacho madrileño dibujando historias que no tienen puto sentido triunfando más que el colacao. ¿Qué pasa aquí? Ha de buscarse una explicación, y se encuentra en la naturaleza de ‘No Cambies Nunca’. ¿Qué tiene ‘No Cambies Nunca’ para que triunfe a pesar de que no tenga puto sentido?

Una mirilla que apunta a un aburrido salón donde una abuelilla se pasa la tarde haciendo calceta y viendo culebrones en Televisión Española quizás no tenga interés para nadie. La mirilla, per sé, atrae a muy pocos. Una mirilla que apunta a un aburrido salón donde una abuelilla de repente es visitada por un ser verde de ojos rojos que al tocarla empieza a derretirse seguramente atraiga a muchos más. Pues en tales direcciones apunta esta mirilla particular de David Sánchez. Abrimos ‘No Cambies Nunca’ y de repente nos estamos tragando una historia de las más sórdidas que pueda alguien imaginarse. Pero digo sórdido en el sentido de todas sus definiciones. Acudamos al diccionario de la RAE:

sórdido, da.
(Del lat. sordĭdus).
1. adj. Que tiene manchas o suciedad.
2. adj. Impuro, indecente o escandaloso.
3. adj. Mezquino, avariento.
4. adj. Med. Dicho de una úlcera: Que produce supuración icorosa.

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Pues bien, todo eso es ‘No Cambies Nunca’. Hasta lo de la úlcera. No sé si es que yo seré muy señorita, pero había páginas realmente asquerosas: icorosas. Icorosas por concepto, no tanto por imagen. Sucio, impuro, indecente, escandaloso, icoroso, mezquino… Pedazos de una historia que hasta los periódicos más sensacionalistas tendrían reparos en publicar por no herir la sensibilidad de sus suscriptores. Y no es que sea una historia especialmente violenta, especialmente sexual, especialmente gore; pero sí es una historia digna de los bajos bajos fondos de Chinatown, una en la que participan travestis, asesinos, prostitutas, científicos sin escrúpulos y el sobrino de tu vecina, la anciana Señora Gladis, ese que siempre saludaba pero que siempre olía a húmedo y tenía la piel de color cetrino.

Resulta imposible leer esta historia y no pensar en Charles Burns, por estilo de dibujo, estilo narrativo y tipo de historia. Pero igualmente es imposible no pensar que David Sánchez ha llevado una historia digna de Charles Burns a un punto más exagerado todavía: más raro, más asqueroso, más peroquécoñesco. Desde luego, no es apto para admiradores de los mantelitos de ganchillo rosa. ¿Es fácil vender burradas como estas? Seguramente. Los excesos sin sentido son fáciles de vender, como los vídeos de obesos mórbidos corriendo sobre cintas en Youtube o los gifs de tías con mucha pechonalidad dando saltitos. ¿Estás dispuesto a asistir a un trozo de una historia extraña de la que no vas a saber nunca nada más, ni principio ni final? ¿Estás dispuesto a entrometerte en un grupo de unas cuantas miras que se muestran miserables y enfangadas?

¿Estás dispuesto a no entender nada, a ser una especie de radioaficionado que vaga de frecuencia en frecuencia buscando historias ajenas, radioaficionado que además es capaz de ver lo que hay detrás de esas palabras perdidas en las ondas?

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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