NO MAN’S SKY. No, gracias

No me voy a andar por las ramas. Nos han timado.

Por Teresa Domingo.

 

El videojuego más extenso jamás construido, de los más esperados del panorama indie y, desde su lanzamiento, de los más polémicos.

Cuando el No Man´s Sky invadió mi salón sabía que tenía ante mí un juego que lo iba a revolucionar todo, pero, sinceramente, no que iba a ser de la forma en que lo ha hecho. Todo lo que Sean Murray y su equipo nos han ido prometiendo, feria tras feria, desde 2013 era mentira. Todo con lo que nos pusieron los dientes largos y que, poco a poco, ha ido disparando nuestro hype hasta cotas estratosféricas, ha resultado ser humo espacial.

Se supone que este iba a ser EL videojuego, basado en la exploración, la supervivencia, el comercio y el combate. Y lo más importante: se suponía que era multijugador y que podías encontrarte con otros jugadores pululando por la galaxia. Pues bien, nos han estafado.

Quiero pensar, con toda mi buena intención, que, por lo que sea, no han llegado a los plazos para presentar la versión final que se pretendía (la acusadora pegatina que oculta el modo multijugador y la calificación por edades de las carátulas de los videojuegos en formato físico de toda Europa los delata). Pero, si me falta medio juego, ¿por qué han sido tan ruines de lanzarlo a la venta al nada desdeñable precio de 59,99€? Si pagas por algo que te llevan vendiendo durante tanto tiempo que tiene esto o lo otro, lo mínimo que pides es que incluya esto o lo otro. Quizá una versión beta a menos precio hubiera enervado menos a la gente, no lo sé, pero esto nos va a hacer pensarnos dos veces aflojar la tarjeta ante un trabajo de Hello Games.

Intentaban que no se viese pero… Tacháaaan!

No todo es malo… al principio. Durante unos días te crees que realmente el juego es maravilloso y tú eres un astronauta feliz descubriendo planetas y catalogando nuevas especies de plantas y animales que todo el mundo puede ver si llega a ese mismo planeta, aunque a ti no. Me explico: puedes coincidir con otro jugador en el mismo momento en el mismo lugar pero no lo puedes ver. Hay que reconocer el mérito que supone que el motor del juego esté plagado de algoritmos y ecuaciones parametizadas para ir generando los 18.446.744.073.709.551.616 planetas que podría abarcar en total (así tarda en cargar, además de todas las actualizaciones de todos los descubrimientos de todos los jugadores). Lamentablemente, al  jugador medio, lo que vienen siendo las matemáticas aplicadas, le nos dejan de sorprender mucho antes de lo que les gustaría a los desarrolladores. Al poco tiempo de jugar, los planetas tampoco resultan tan diferentes, ni tan bonitos, y poner nombres absurdos a la fauna y a la flora galáctica es muy divertido durante las tres primeras horas, pero no es suficiente y nada fluye en la dirección que se espera. Nos han dado las coordenadas incorrectas y, poco a poco, los ilusionados astronautas vamos abortando la misión.

Si molar, mola, pero…

Según vas echando horas te vas dando cuenta de que por mucho que avances faltan muchas cosas. ¿Dónde están las diferencias y cómo influyen éstas en nuestra movilidad y respuesta al medio en los diferentes planetas? ¿Qué es eso de limitar los aterrizajes sólo a algunos planetas y estaciones espaciales? ¿Por qué no se pueden atacar estas estaciones? ¿No se supone que iba a haber enormes flotas de naves con cargueros a los que se podría asaltar provocando batallas en tiempo real a las que unirse? Lo que nos lleva, de nuevo, a lo más importante: ¿Esto no iba a ser el como una especie de “Rust del espacio” con mogollón de salseo y hasta conversaciones por radio con gente de todo el mundo? Nada.

AVISO, si estás jugando o pretendes hacerlo, y, a pesar de lo que diga todo el mundo, sigues interesado en comprobar por ti mismo hasta donde llega la tomadura de pelo del “juego del verano”, el siguiente párrafo no es para ti.

Y, como siempre, por si no ha quedado claro, os pongo por aquí el cartelito, y, ahora sí, la responsabilidad es vuestra.

Sé que no ha dado tiempo a descubrir todo el contenido del juego, pero a lo que sí ha dado tiempo es a hacer muchas pruebas y, lo cierto, es que no convence a la mayoría. Y aunque, a la vista del tedioso percal, dejes de lado cualquier misión que no sea llegar al centro del universo (al parecer el único objetivo del juego) y te dediques a intentar alcanzarlo a toda costa, tampoco sirve de nada, porque, los valientes que han tenido el suficiente tiempo libre para hacerlo, lo han hecho para nada. Porque no pasa nada.

Esta bonita estampa os distraerá del spoiler.

FIN DE LOS SPOILERS

Así que, si eres de esos que se estaban pensando si gastarse los sesenta eurazos en el juego de supervivencia espacial del año, espero haberte disuadido. Mejor, juega un ratito en casa de algún colega que ya haya picado y luego invítale a unas cañas, que, seguro, darás un uso muchísimo más apropiado a tu dinero.

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