NOSOTROS LLEGAMOS PRIMERO

Este cómic revela uno de los mayores secretos de la historia de nuestro país: el programa espacial secreto español  cuyo objetivo prioritario, en plena dictadura, era poner la bandera de la gallina en el Mar de la Tranquilidad antes que los americanos. Yo creo que no hace falta decir nada más.

Por Javier Marquina.

Tengo la sensación de que los españoles tenemos una sintomática querencia más o menos secreta hacia la caspa. Por más que tratamos de ir de finos y estupendos, acabamos siempre tirando para el monte de la grasa, lo cutre y el paquete de tabaco anclado con estilo cañí en un tanga paquetero que mostramos con afán mientras hacemos oscilar nuestras nalgas peludas por la piscina de turno. Hay en nosotros un arraigo hacia una tradición de golfos, borrachos y puteros que no paramos de sacar a la luz en multitud de productos, creando incluso un género propio. Desde Los Bingueros a Torrente, el cutrerio es inherente a nuestra idiosincrasia patria, un cutrerio, además, que se cree superior a todos por el mero hecho de haber nacido en este país que ya no reconoce ni la madre que lo parió llamado España. Nos gustaría ser divinos de la muerte, pero al final es la broma gruesa y la chanza obscena lo que nos llega a la patata. Somos esclavos del caca-culo-pedo-pis elevado a la enésima potencia. Nos gusta la barbaridad, la escatología y el chiste verde y, aunque algunos no lo reconocerían nunca, la foto de Fernando Esteso preside el salón de nuestra casa.

Francisco tenía un sueño…

Somos así. Fanfarrones y chulescos, pero con los cojones bien colocados en la entrepierna. No en vano tuvimos el ejercito de muertos de hambre más temido de la historia, una legión de tipos fieles y valientes que conquistaron media América y casi toda Europa a base de ser más cabrones que nadie. Básicamente, si nos hubiéramos propuesto llegar al espacio, lo habríamos conseguido a base de bencina, contrachapado y mala hostia, y luego habríamos perdido nuestra conquista incapaces de ser constantes en nuestros logros. En eso sí que somos imbatibles: en perder. Somos procrastinadores profesionales con un talento oculto para lo más elevado, que solemos enterrar bajo toneladas de mugre y mierda, bazofia de élite que es lo que al final destaca y sube a los altares en forma de líderes carcas y tristes que nos dan lo que nos merecemos en forma de pelotazo, corrupción y chusquerío.

Nosotros llegamos primero* es una historia de ciencia ficción cochambrosa en la que la dictadura del General Franco se pone como objetivo la conquista del espacio. Para ello, como no podía ser de otra manera, crea una agencia espacial digna de Pepe Gotera y Otilio en el que todo el proyecto parece farfullado por uno de los gangosos de los chistes de Arévalo. Ante nosotros se despliega una galería de personajes surrealistas pero reconocibles, que van desde astronautas patrios con alma de proxeneta adicto al Soberano, pasando por infames genios científicos de la Alemania nazi con una inclinación compulsiva a lamer las entrepiernas masculinas, hasta superespías reclutados por la Unión Soviética con asombrosos poderes glandulares (o glandelares, en este caso) de penetración.

El arte y los guiones de Furillo son underground destilado. Todo incorrección y desfachatez lisérgica que se va hilando en una historia en la que hay hasta viajes en el tiempo. Una locura que es divertimento puro y duro, ya que no puedes dejar de reír ante tanta grosería, animalada y despropósito. Heredero de ese tebeo español ácido y desternillante, pasado por la batidora de todos aquellos fanzines creados para ofender a capillitas y puritanos, esta aventura espacial con olor a Ducados está llena de jamonas de tetas planetarias, coitos pringosos, cohetes creados en la SEAT y atentados contra el buen gusto. Justo lo que la gente de bien esperábamos leer. Como en toda buena historia llena de excesos, uno acaba metiéndose en la trama y sintiendo preocupación verdadera por el futuro del Coronel Buitrago, del Doctor Menguélez y de todos los hijos de puta y del esperpento pata negra que van pululando por las páginas de este monumento al humor zafio, basto y genial que cualquier ciudadano a pie de calle vive en su día a día sin indignación alguna.

Una auténtica e inigualable novela gráfica ibérica.

*Nosotros llegamos primero ha sido publicada por Autsider Cómics

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Acerca de Javier Marquina 214 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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