‘Mi novio caballo’, una fábula punk sobre el amor verdadero

Insultadme si queréis, dadme fuerte con un látigo. No tengáis piedad de este hereje, pues no, no conocía a Xiomara Correa ni a Chavala ni a Caballo hasta hace unos días. La verdad, yo ya le he rezado 4 veces a la niña del exorcista y a Belzebú para que me perdonen, aunque espero que este artículo de hoy me sirva de redención, y a vosotr@s también, pecador@s. Pasad y descubrid el amor, el sexo y la Gloria Bendita hecha cómic, amiguet@s.

Por Ramonet Daví

A ver, os pongo en contexto. Estaba yo perdiendo el tiempo en el caralibro, cuando Silvia Autsaider, de Autsaider cómics, recomendó en las redes algo que, joder, llamó poderosamente mi atención. Imaginad que las neuronas que están de vacaciones permanentes en mi cabezota son todas unas frikis de la hostia. Pues las tengo entrenadas en plan ‘sentido arácnido’. Es decir, huelen la canela en rama frikal de lejos. ¡Boom! Veo una maravillosa portada con un caballo que se llama Caballo y una chavala que se llama Chavala, emulando la famosa escena alfarera de la peli Ghost, moldeando fango en plan romántico como Patrick Swayze & Demi Moore (Demi, te quiero). Nunca un alfarero o alfarera hubieran pensado lo cachondo que se pone al personal en esa tesitura.

Bueno, recapitulemos, que mis neuronas freaks relajan los esfínteres y me lío. Como os decía, veo esa portada y articulo la palabra, ‘quiero’, ahí, con babita y todo.

Mis sentidos se pusieron bien duros al ver esa tremenda maravilla que lleva por título ‘Mi novio caballo’. ¡Pam!, con dos ovarios de yegua morena. Si señora, deme tres kilos de esto y no me lo envuelva que me lo como a pelo, aquí mismo antes de salir de la tienda.

Y así lo hice. Me fui al GRAF, corriendo Forrest Gump style, a buscar mi flamante ejemplar equino. Sorpresa la mía cuando la regente de la parada era ni más ni menos que Xiomara Correa, que amable y dicharachera me dedicó mi ejemplar y yo, cual nene pequeño pusilánime, vergonzoso y tontico la miré y le dije: ‘si me gusta el tebeo, escribiré sobre él, ¿vale? Jiji’

¡Pum! Pues va y, hostia, resulta que el tebeo no solo me moló, sino que me dejó con los ojos haciendo chiribitas, la patata palpitando y el culo torcido. Os contaré porqué.

Caballo & Chavala, in love.

Este tebeo es una historia de amor. Pero no una cualquiera. No una de esas noñas, sosainas y salsarosencas de mujeres & hombres y mierdasecas. Esto es una historia sobre el A-M-O-R. ‘Ui, pero señor reseñador, ¿como va a serlo si sucede entre un jamelgo y una moza? ¿Es usted un zoofílico? ¿Qué le pasa en la cabeza?’, me diréis. Pues muchachada, lo es porque es un amor auténtico, sin tapujos, de ese que duele y te aferras a él como si tu vida dependiera de ello. Un amor al que todos aspiramos conseguir algún día. El amor de verdad, no uno ‘made in china’.

Risas y amor loco, la tónica de la obra.

Este tebeo es una fabula muy punky, moderna, que bebe del lado más rebelde del contar historias dejándote el alma en las páginas. Con un toque autobiográfico, según afirma la autora, es una parodia que derrocha paranoia, tacos, marranadas y realidad a cada viñeta, en las que te puedes identificar, ya seas nena o seas penco. Una jodida maravilla loca del noveno arte a la que le daría un beso cada noche antes de irme a dormir.

A lo largo de sus 160 páginas a todo coloraco supremo y tapa blanda de la bonita edición de Reservoir Books, vamos a meternos de lleno en el lenguaje espontáneo, natural y benditamente bonito de su autora para conocer de cerca la relación sentimental que mantienen los protagonistas. Drama, infidelidad, humor del negro, libertad, feminismo, respeto, sexo duro, sexo blando, drogas duras, drogas blandas y sexo con drogas. El amor auténtico es aquel en el que no importa el cómo ni quién sea el que tienes a tu lado, sencillamente es amor por eso. Y ese tebeo es eso, amor.

Un buen morreo, aprended.

‘Doctora, lo admito, estoy enchochado de un tebeo. ¡Ojoinss!’ (rebuzno erótico-festivo)

Como uno es curioso y chafardea por las redes, he leído que ciertos mentecatos han criticado el estilo gráfico de Xiomara. A esos o esas, quienes sean, les diría que a parte de tener una idea confusa sobre el arte (el estilo tiene un gancho debuti), en cualquier tebeo del mundo, el dibujo está al servicio del tono y estilo de la obra, así que ‘alex rosses’ de la vida, más cuidadín, como diría Chiquito, con juzgar antes de leer.

Personalmente opino que esta obra solo puede tener ese tipo de trazo desenfadado y expresivo y esa paleta de color que, llena de vitalidad, lo dotan de carácter, personalidad y de algo muy importante, hacen reconocible a la legua que eso es de Xiomara. Mis dieses por eso.

Tras ocho años publicando historietas sobre la chiquilla y el rocín en internet o en autoediciones y siendo un éxito en redes y saraos comiqueros, por fin podemos verlas compiladas y con todo el arte redibujado de nuevo por la autora. Sin duda la mejor oportunidad de regalarse unas horas de risas llenas de empatía y cariño hacia unos protagonistas que dejan huella, de percherón.

Ya sabéis que no me gusta mucho hablar sobre el argumento de las obras, pues opino que lo mejor es dejarse sorprender, pero si os diré que ese tebeo se basa en dos viajes. Un primer viaje que los protagonistas van a emprender para evaluar su vida y su amor, lleno de peripecias, aventuras locas y personajes secundarios hilarantes (como una zorra que es una zorra o un cerdo que es un cerdo) y otro que emprende cada lector a su subconsciente más primario. Se tiene que ser muy adoquín para que esto no te llegue. Si no lo hace, háztelo mirar, pedazo de pedrusco.

las cosas del querer.

Agarrad las botas, las chancletas o ir descalz@s, pero corred a la tienda, insensat@s. Os están esperando un chico y una chica que se quieren y expresan como la vida misma. Con sus ‘hostiajoder’, sus ‘comemelaboca’ y sus ‘tequierocontodaelalma’.

Yo no se si como Caballo o como Chavala, pero os aseguro que quiero querer así. Y ese tebeo me ha hecho partirme el pecho de risa, pero también me ha abierto los ojos y me ha estrujado la patata. Dejad que os los abra también a vosotr@s, anda. Y tu, cupido, déjate de mierdas de Tinder y derivados y encuéntrame a una chavala como Chavala, porfa.

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