Nowhere Men: ciencia, drogas y rock & roll

Un cómic editado en España por Norma Editorial. Un cómic arriesgado, sorprendente, emocionante, en ocasiones brillante, por momentos fallido, pero siempre muy interesante. Y como casi siempre últimamente, de Image Cómics.

Por Javier Marquina.

Ésta es la historia de cuatro amigos con un proyecto que podía cambiar el mundo. Algo nuevo. Algo revolucionario. Algo nunca visto. Algo que, como siempre, acabó por irse a la mierda. No importa lo brillantes que sean los fundadores. Da igual lo estupenda y sensacional que sea la idea. Al final, como cualquier cosa en la que se implique más de un ser humano, todo acaba siendo una lucha de voluntades, egos, intereses propios, envidias y avaricia. Somos incapaces de ver más allá de nuestros dedos, aunque estos estén aferrando el mejor concepto de la historia. Somos incapaces de asumir nuestros errores, de reconocer nuestras miserias, de vencer esa hostilidad salvaje hacia el compañero que es mejor que nosotros.

Ésta es la historia de cuatro de los hombres más inteligentes del mundo, hombres que fundan la compañía que hará que la vida del ser humano sea perfecta, modélica, una de esas utopías científicas en las que no existe la muerte, el dolor, la enfermedad o el hambre. Una de esas ideas brillantes que acaba por convertirse en una pesadilla, que se rompe por las costuras de los defectos, vicios y fobias de los fundadores. Uno de esos proyectos lleno de futuro que se acaba consumiendo en el pasado. Una de esas empresas que empiezan en filantropía y acaban exterminadas por la misantropía.

Ésta es una historia de ciencia. De científicos que son admirados y adorados como estrellas del rock. De genios que aparecen en las portadas de las revistas, que son acosados por la prensa, de los que persigue la televisión. De mentes privilegiadas que acaban por volverse incompetentes de pura obstinación, que se obcecan por la ira, la incomprensión y el odio. De intelectos superiores que son prisioneros de sus propias visiones, de lo que sus cerebros necesitan para expandirse, de las drogas que consumen para sentirse mejores, o simplemente felices. De la idea no tan descabellada de que Dios creó la ciencia para que le dejáramos en paz.

Ésta es una historia de ciencia ficción. De lo que puede llegar a ocurrir si alguien genial y sin escrúpulos, decide seguir la senda que le dicta su mente sin encomendarse a la ética. De lo peligroso que es dejarse llevar por unas ideas lógicas pero despiadadas. De lo que pasa cuando la ciencia se olvida de la humanidad y establece como única regla lo inexorable de las matemáticas, lo implacable de la supervivencia; lo letal de la excelencia.

Ésta es una historia de superhéroes. De seres humanos que mutan para ser algo más. Algo indeterminado. Algo que nadie ha visto antes. Algo que, sin duda alguna, cambiará la hoja de ruta de la evolución de la humanidad. Algo así como Los Cuatro Fantáticos con el logo de Apple en el pecho. O quizás Los 6 Siniestros con un tatuaje de Facebook en la nalga. Héroes corporativos. Villanos de empresa. Víctimas propiciatorias de la ambición, la codicia y la falta de escrúpulos.

Ésta es la historia de una editorial que surgió, curiosamente, como la unión de varias superestrellas del cómic, que brillo mucho al principio, con una de esas llamas que ciegan pero que no calientan, y acabo por casi consumirse víctima de su propio éxito. Image es un trasunto curioso de World Corp., la compañía imaginaria en torno a la que gira Nowhere Men, una empresa que empezó arrasando, estuvo a punto de desaparecer y supo reinventarse para ofrecernos muchos de los mejores cómics que hoy por hoy se están editando en Estados Unidos. Mientras la grandes clásicas utilizan un a y otra vez los mismo recursos y se obstinan en abrumarnos y aburrirnos con eternos corssovers, infames reinvenciones y sagas sin sentido, otras editoriales (cada vez menos) pequeñas e independientes, ofrecen productos de excelente acabado y factura impecable. Sin duda alguna, hoy por hoy, Image es el referente de calidad en lo que al cómic norteamericano se refiere.

Ésta es la historia de Eric Stephenson y Nate Bellegarde, dos autores que han acabado por producir un gran cómic. Al Stephenson lo recuero por aquellas primeras lamentables colecciones de una Image en pañales, llenas de ilustraciones a doble página, músculos hipertrofiados, diálogos de mierda e historias sin sentido en las que ejerció de guionista y editor. Sin duda es sorprendente su labor en este cómic, donde a base de historias paralelas, flashbacks y recursos “made in” Watchmen como artículos de revistas, capítulos de libros y otros trucos literarios, establece un tapiz al principio algo confuso, pero que termina siendo apasionante. Lástima que sólo se hayan publicado seis números y no haya fecha para el siguiente volumen de la colección. En cuanto al dibujante, es uno de esos artistas a los que no tengo el placer y surgen de la nada para sorprenderte con su talento y su oficio, acompañado además por un excepcional color a cargo de Jordi Bellaire y una estética de diseño pop que le sienta de maravilla al conjunto.

Ésta, resumiendo, es la historia de un cómic muy recomendable, de esos que te dejan con ganas de más, uno de esos llenos de buenas ideas y que habrá que ver si se queda en un buen concepto que no supo continuarse o si se consolida como la gran colección que puede llegar a ser. Sólo el tiempo ( y nosotros, los lectores) lo dirá.

Los Cuatro Fantásticos.

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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