One Punch Man: El auténtico One Hit Wonder

Un héroe que vence a todos sus enemigos de un solo puñetazo es todo un reto para un guionista. Ese superhéroe existe es  One Punch Man y ha conseguido pasar de ser un webcómic a editarse en papel y adaptarse al anime. Algo interesante tendrá, ¿verdad?

Por Javi Jiménez.

Siempre he tenido a un pequeño otakito en mi interior. Es algo que Netflix no deja de recordarme cada vez que abro la aplicación y veo las recomendaciones que aparecen. No había acabado yo de terminarme la primera temporada de Assassination Classroom cuando de repente apareció en las recomendaciones One Punch Man. Los más avezados igual me dirán que llego un poco tarde. La serie de anime apareció en Japón en octubre de 2015 y el manga mucho antes, autopublicado como webcomic por One, el pseudónimo bajo el que el autor publica el cómic,  en 2009. Ya me había asomado a alguno de los tankobons y la recordaba como una serie tan fresca y divertida como intranscendental. Una parodia de los shonen prototípicos que viene genial para este entretiempo tonto.

Cuando la cosa va de pasarlo bien One Punch Man es una de las recomendaciones perfectas. El tono de este anime se acerca más hacia la comedia que al de uno de esos infumables animes donde el camino del héroe se alarga más de mil episodios. Aquí empezamos desde el final. Cualquier shonen de medio pelo sigue la misma estructura: prota debilucho quiere ser más fuerte por algún tipo de motivo. En este caso Saitama ya es todo lo fuerte que puede ser: derrota a todos sus enemigos de un solo puñetazo. Prácticamente es invencible y eso es algo que le produce mucho hastío. Obviamente cuando el héroe se queda sin obstáculos que superar su vida acaba careciendo de sentido.

Esta premisa aunque original es una gran restricción a nivel de argumento pues el protagonista soluciona cualquier conflicto en lo que tardas en hacerte un ramen instantáneo. A nivel de guión, este problema se soluciona haciendo que las tramas se inviertan de forma interesante, el protagonista pierde algo de peso y son los villanos los que cuentan las historias o los personajes secundarios los que adquieren el peso dramático. De esta manera entran en juego los personajes secundarios Genos, su aprendiz y el prototipo de un héroe de shonen de gran intensidad y pasado trágico;  y la asociación de héroes, donde los héroes registrados protegen al mundo de los monstruos. Todos tienen su peso pero sin olvidar que Saitama, el protagonista, es un gran personaje cómico y muy carismático por lo que es fácil que empaticemos con él a pesar de ser un Dios todopoderoso que ríete tú del Doctor Manhattan. Aunque claro, hay que apañárselas para quitárselo de en medio de vez en cuando si se quiere que el capítulo dure 20 minutos.

Esta forma de tratar la premisa también hace que a la hora de narrar batallas estas no sean aburridas. Cualquier guionista poco imaginativo podría simplificarlas al mínimo sin embargo en One Punch Man son todo lo contrario. Los enemigos son increíblemente imaginativos, tanto en diseño como en poderes. En el apartado técnico,  visualmente son muy espectaculares y podría tratarse de la mejor animación que he visto últimamente, con una narración interesante y efectos visuales de los de mojar el pantalón. No cae en la trampa habitual de los shonens de malos malosos que te cuentan su plan y luego hay una larga batalla de poderes y estrategias mentales. One Punch Man se ríe de los clichés del género, parodiándolos con mucha gracia. Ante el aburridísimo discurso del maloso de turno Saitama le responde que no le cuente su vida y vaya al grano. No podemos más que darle las gracias.

Me he alegrado muchísimo al descubrir que la frescura y originalidad que había en el material original se preserva e incluso luce mejor con un gran trabajo de animación en la serie. Probablemente no le vaya a cambiar la vida a nadie pero seguro que le mantiene bien enganchado y se echa unas muy buenas risas sin la sensación de estar viendo lo mismo de siempre. La irreverencia de One Punch Man nos puede recordar a Bobobo pero sin llegar a esas cotas de ridiculez. One Punch Man es un producto que está bien compensado y es muy disfrutable. Yo no le puedo pedir más. Bueno sí, que hagan más y Netflix los suba. Los 12 episodios de la primera temporada dejan con ganas de mucho más.

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Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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