PEAKY BLINDERS. Los que mandan llevan gorra

Una serie de la BBC, de gángsters y policías, protagonizada por Cillian Murphy y Sam Neill, realizada con elegancia y que se resuelve en seis capítulos. ¡Está pidiendo a gritos que la veas!

Por Teresa Domingo.



La primera vez que oí hablar de Peaky Blinders y me comentaron que iba de gángsters en los años 20, pensé “esto va a ser un Boardwalk Empire a la inglesa”, imagino que como casi todos, pero me puse a leer más cosas y me enteré de que los Peaky Blinders eran una banda de delincuentes que existió realmente, con unos cortes de pelo y una estética característicos y que deben su nombre a las gorras de la época, las peakys, que ellos llevaban adornadas con cuchillas de afeitar y que usaban para “cegar” a sus contrincantes, antes de darles la paliza de su vida. La cosa iba mejorando. Y, además, leo que la protagoniza Cillian Murphy. No necesito más. ¡Qué bueno es leer! Así que, aunque sea con unos meses de retraso, he conseguido verla, y, por suerte para los que estamos ansiosos por un mínimo de originalidad, el planteamiento es totalmente diferente al de la serie de la HBO y ha conseguido un resultado grande.
 

Seis capítulos catalogados como drama histórico, pero que yo catalogaría como “el rosario de la aurora”, nos adentran en la historia de una familia de gángsters que regenta un local de apuestas hípicas en el Birmingham de 1919. Historia original de Steven Knight (Promesas del Este) y dirigida, mitad y mitad, por Otto Bathurst, que se encarga de los tres primeros capítulos, y Tom Harper, que dirige los tres últimos.

La trama se centra en la figura de Tom Shelby, (interpretación de escándalo por parte de Cillian Murphy, como era de esperar), un joven héroe de guerra, recién llegado de la misma, retomando el mando como el cabeza de familia y, casualmente, también como el jefe de la banda. Además de carreras de caballos, los Peaky Blinders ofrecen seguridad a los pequeños negocios del lugar, a cambio de dinero. La llegada del Inspector jefe de la policía Irlandesa, Chester Campbell (Sam Neill) con el conflicto con del IRA como telón de fondo, en busca de un alijo de armas robado, y el affair de la pequeña de los Shelby con el líder comunista responsable de gran parte de la revolución sindicalista en la ciudad, pondrán a prueba el ingenio y mostrarán la mente enrevesada de Tommy Shelby. Un gran entramado de mafias, apuestas, traiciones, secretos y sobornos que te engancha desde el primer plano. Y no estoy hablando de un plano cualquiera.

Estoy hablando de que la serie arranca con un impecable plano secuencia a ritmo de Nick Cave y su “Red Right Hand”, que nos da una primera pista de la elegancia visual con la que se va a tratar esta historia y la importancia del lenguaje cinematográfico en toda la serie, pero sobre todo en los planos de presentación de escenarios y personajes. Toda esta información, y mucha más es la que desprende ese primer paseo a caballo de Cillian Murphy, mientras todos se esconden a su paso. O su primera entrada en el bar donde se reúne la banda, con un plano contrapicado, mientras, a cámara lenta, abre la puerta de doble hoja, nos deja bien claro desde el principio quien es el que manda en todo el cotarro.

Del mismo modo, la llegada del jefe de policía Campbell y su primer paseo en coche nos muestra la verdadera decadencia de la Inglaterra de posguerra, retratando la suciedad de las calles y sobre todo de la suciedad moral de sus habitantes, una parte de la historia británica poco retratada en el cine. ¡Uy! ¡Ha dicho cine! Pues sí, he dicho cine. Ya se que es una serie, pero Peaky Blinders está planteada como una película muy larga, con un principio y un final apoteósicos y que no deja nada sin resolver. Lista para consumir en porciones.

Siguiendo la premisa de rodaje plenamente cinematográfico se ha cuidado hasta el extremo la iluminación en general, sobre todo, la de interiores, puntual y marcada, imitando la tonalidad ocre de las hogueras y las lámparas de aceite de la época. Y es que toda la ambientación es espectacular: vestuario, decorados…  y lo que termina de convencerte de que estás en los sucios barrios de Birmingham es el acento de los intérpretes. Joder, qué acento cerrado gastan. Un pronunciación barriobajera que te hace agradecer los subtítulos en muchas ocasiones.

Antes he mencionado de pasada el tema de la intro de Nick Cave. No es la primera vez que se recurre a la música contemporánea para plasmar una parte de la historia antigua, real o ficticia, y, la verdad, surte efecto. Nos gusta encontrarnos con una banda sonora a ritmo de Rock’n’Roll  con temazos de de Jack White o The White Stripes, incluso hay una versión de U2. Además de la canción típica irlandesa, que se entona en los bares, con unas pintas de más, y que conocemos, al menos yo, por versiones de grupos como Dropkick Murphys.

Una serie muy chula y muy recomendable. Aprovecho para dejar caer que hay prevista una segunda temporada que se empezó a rodar en Febrero y he leído que cuenta con Tom Hardy en el reparto. Se supone que se estrena en 2014, así que estaremos expectantes ante las noticias que puedan surgir sobre este estreno.

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

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Si es creepy, es para mí.

1 comentario en PEAKY BLINDERS. Los que mandan llevan gorra

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