PLUTONA. La complejidad humana.

Acostumbrados a un estilo acomodado y repetitivo en el cómic superheroico, la llegada de Plutona es un soplo de aire fresco que, alejándose de todos los clichés habituales, nos revela una nueva perspectiva del universo pijamero.

Por Joe Runner.

Es interesante ver cómo ha ido evolucionando el noveno arte, sobretodo en el ámbito pijamero. Más allá de la reiterativa fórmula (todavía) usada en todo lo que rodea a seres con poderes suprahumanos, es cierto que han ido apareciendo títulos que han sabido dar un giro de tuerca extra y no quedarse en la superficie de una mera historia plana de superhéroes. Ese es el caso de Plutona, un cómic mucho más complejo de lo que pudiera parecer en un principio. Y no es que Jeff Lemire haya inventado la rueda. De hecho, creo que el polifacético artista canadiense es más famoso por mejorar ideas ya existentes, o al menos intentarlo, que de poseer una mente creativa y original. No obstante, con el presente título ha conseguido caminar senderos algo más alejados de lo que nos tiene acostumbrados. Sin enrollarme en demasía con la trama de la historia, la cosa acaba así: un grupo de cuatro adolescentes y un niño encuentra, por casualidad, el cadáver de la heroína más poderosa de la ciudad en medio del bosque. Todos deciden no decírselo a nadie y enterrar ellos mismo el cuerpo.

A partir de ahí es cuando comienza la verdadera acción y es en el momento en que Lemire comienza a abrir un abanico de posibilidades que, independientemente de que haya sido adrede o por accidente, nos hace ver distintas capas dentro de la misma historia. Todo sucede en torno al personaje de Plutona, icono de Metro City. La encapuchada es el punto de partida en el que aparece el resto del elenco protagonista. No importa que su cuerpo se halle inerte en medio de un bosque, sigue ejerciendo una gran fuerte influencia en cada uno de los jóvenes. El simple miedo de que los villanos se enteren de que su gran defensora se encuentra fuera de combate es el motivo principal por el que llegan al acuerdo de no comentarlo a nadie y encargarse ellos mismos del cadáver. Mientras tanto, al final de cada número, el mismo Jeff Lemire nos contará brevemente qué fue lo que le sucedió a la heroína de la ciudad para acabar en esa situación.

Sin alejarse de la figura heroica, toca también el tema del psique humano. Y es que como he dicho al principio, cada uno de los chicos tiene un tipo de personalidad totalmente diferente al resto, por lo que la asimilación del suceso será manejado de manera distinta por cada uno de ellos. Quizá haya sido en este mismo momento de la historia en la que algo dentro de mí se ha estremecido. ¿Qué haríais si tuvieseis una fuente de poder tan enorme a tu alcance, simplemente alargando la mano? Y no me refiero al hecho de vender una exclusiva a la prensa o suplantar su identidad. Sed algo más retorcidos y mezquinos. A ese nivel de vileza (si es que un niño puede ser vil) llega el guionista en pos de mostrarnos la cara más siniestra de la naturaleza humana. No existe nada más atrayente que el poder, sea como sea la representación de éste. Además, también juega un rol muy importante en la historia lo caprichoso del azar, irónico en la mayoría de sus veces y tremendamente cruel siempre.

En la historia también colabora Emi Lenox, la artista encargada del apartado gráfico de la obra. Aunque desconocida en el mundo del cómic mainstream, la americana tiene un largo recorrido en la editorial Top Shelf o en títulos como Sweet Tooth (con Lemire también), Glory, Madman o Nowhere Men, entre otros. Con un estilo similar a su compañero, pero algo más limpio y visualmente bonito, transmite ese sentimiento de seguridad falsa que oculta algo más oscuro y tenebroso en el fondo, con un trazo suave y alargado. Cierto es que el trabajo de la mejor colorista que existe, Jordie Bellaire, hace que todo el tema de ambientación de un salto de calidad innegable. El estilo narrativo me recuerda fuertemente al de Matt Kindt, con esa simple y, a la vez, expresiva manera de narrar visualmente las historias. Sencillamente perfecto. Y es que la dupla femenina vuelve a dejar claro que las mujeres tienen mucho que decir en el mundo del cómic y que Plutona, junto con otros títulos, es un claro ejemplo de ello.

En resumidas cuentas, nos encontramos ante una obra altamente recomendable, con más trasfondo del que parece, un apartado artístico maravilloso y que, contra todo pronóstico, no está editada en España. Algo incomprensible viendo cómo se está importando todo el material independiente de gran calidad realizado más allá de nuestras fronteras, pero todavía inédito en nuestra tierra. Tocará esperar a que alguna editorial se decida, pero mientras tanto hay que ir a morir a la versión americana para poder leerlo. Lo bueno es que Image Comics ya ha sacado un tomito precioso en el que recopilan toda la miniserie, con lo que la mitad del trabajo ya lo tienen hecho.

Ahora sólo falta esperar…

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Cuenta la leyenda que un zhéroe entró en una isla llena de cabezas cortadas...

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