¿Por qué coj**** me gusta a mí The Wire?

«Un perfecto y elegante ballet sobre la basura.»

Por Patri Tezanos

 

Me mantenía reticente a ver The Wire porque su temática no es que me importase mucho: policías, crimen en Baltimore, droga, problemas raciales… Las series que no tienen ningún componente ficticio (Fringe), original (Los Soprano) o existencial (Breaking Bad) no me llaman la atención, pero aquí vino HBO otra vez para pegarle una pedrada a mis esquemas y gritarme “¡hija de puta, esto es lo que tienes por tu escepticismo!”. Y sí, confieso que me puse a verla porque todo el mundo hablaba maravillas de ella. Resolví darle una oportunidad.

En los primeros capítulos no tenía más que ganas de entrar en Twitter para gritaros “¿¿Pero por qué coj**** os gusta The Wire, si es una serie lenta que no tiene nada de acción ni gancho??” Y es que la de HBO fue una apuesta más que arriesgada: una serie policiaca con escasa acción, diálogo constante, personajes muchos feos y gordos, cuarentones, nada de héroes, apenas honor ni compromiso. The Wire se opone a esos casi vomitivos policías ideales que llegan a enseñarnos CSI, Undercover, Blue Blood e incluso Fringe.

También se trata de todo un esfuerzo narrativo porque, al igual que dice NO a los héroes anónimos de ciudad, hercúleos y de conciencia lavada con Fairy cada día, dice NO a una narración efectista. Nada de “tachans!” ni de atmósferas musicales de tensión, nada de planos extraños, nada de cámaras fugaces. Es una narración cruda que no interpone ningún matiz a la realidad de Baltimore: oyes y ves lo que hay y toda la tensión argumental la sustenta la construcción de los personajes y los sucesos. Todo lo que tengas que sentir lo sentirás por ti mismo y nadie te avisará de ello.

Al final te encuentras siendo espectador de la realidad, asistiendo a la vida de un grupo de personas que pensabas que no te iba ni te venía pero a los que coges una especie de sentimiento formado por el cariño, el respeto, la compasión, la comprensión y un interés sano. No por la acción ni por las esperanzas de sorpresas argumentales sino por el simple atractivo que constituye esa realidad, que muchas veces te hace llevar la mano hasta la frente y resoplar por vergüenza ajena.

The Wire no es un drama, ni una comedia, ni ciencia ficción, ni acción… es un relato real y como tal tiene de todo. Cuando la acabé hace unos días sólo pude definirla de una forma: un perfecto y elegante ballet sobre la basura. Recomendadísima.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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