Quantum Break

Jugar con el tiempo nunca fue tan divertido

Paradojas temporales, series de TV y súperpoderes para un juego que es un pepinazo
Por Chema Mansilla

Hay que reconocerlo: Xbox One necesita juegazos como éste. Y es que el sistema de Miscrosoft anda un poco corto de licencias propias que apuntalen la consola. Una consola que ya no podemos considerar “nueva” y que ya empieza a afrontar su ciclo medio, en elque se esperan esos títulos de calidad impresionante que nos llevan prometiendo tantos años. Y Quantum Break es uno de esos pelotazos.

El juego se anunció en 2013 a bombo y platillo como una aventura de acción en el que los poderes de protagonista para alterar de la naturaleza del tiempo eran claves para la jugabilidad. Pero lo que Remedy, los creadore de Max Payne (una de mis sagas fetiche), presentan es mucho más que eso. Para empezar se trata de un lujo técnico, con un nivel visual alucinante. Bonito, espectacular y bien hecho. Pero además se trata de una trama de ciencia ficción con un planteamiento de lo más interesante. La trama nos cuenta cómo un experimento fallido que supone el primer viaje en el tiempo termina convirtiéndose en un evento que amenaza con destruir la naturaleza misma del universo. Un argumento en el que las paradojas y el Efecto Mariposa son clave y que se estructura en distintos capítulos narrativos que son a su vez capítulos del juego y una serie de TV de esas que enganchan cosa mala.

Así protagonizamos una aventura de acción en el que nuestras acciones y decisiones influyen en la evolución de una serie de la que veremos un nuevo episodio tras cada partida al juego. La diferentes acciones y decisiones que tomamos a lo largo del juego afectarán también al desenlace de la historia, e invitan a volver a jugar a Quantum Break una vez terminada nuestra primera aventura. Shawn Ashmore (Killjoys), Dominic Monaghan (El Señor de los Anillos), Aidan Guillen (Juego de Tronos) y Lance Reddick (Fringe) son algunos de los conocidos actores que dan vida a los protagonistas del juego y que nos acompañan en esta aventura, tanto en los capítulos en imagen real como dentro del juego, añadiendo un nivel más de interés y calidad a este juego y que fortalece la sensación de estar protagonizando la nueva serie de éxito de HBO.

No diré que nada de esto sea demasiado novedoso, y tampoco lo diré respecto a la jugabilidad y la acción en tercera persona con poderes temporales. Ni siquiera la mezcla de todo resulta especialmente llamativa de por sí, pero está todo tan bien hecho, a nivel técnico y a nivel narrativo, que supone un nuevo nivel con el que empezar a medir los juegos en adelante. Y eso sin inventar nada realmente nuevo. Pero igual que con Max Payne se hizo un uso del “tiempo bala” que suponía un orgasmo jugón utilizar una y otra vez, aquí unir nuestros poderes para detener el tiempo, o desplazarnos libremente por él junto a un irresponsable uso de armas automáticas ofrece un nivel de satisfacción videojueguil enorme. Y eso que el desarrollo del juego tiene sus limitaciones, como la sensación de ir sobre raíles en ciertos escenarios o la repetición constante de enemigos.

No es un título perfecto, pero es evidente que el juego me ha encantado porque mezcla muchos elementos que gustan, tanto de los videojuegos como de la ciencia ficción en general o del cine como medio narrativo. Y que técnicamente me ha parecido un portento, con algunos momentos (como el episodio que transcurre en el puente) que me han parecido gloriosos. De nuevo, teniendo en cuenta que se trata de un juego que en sí no representa una revolución para la industria, pero que sube el listón en todas las categorías para próximos lanzamientos.

Además Quantum Break me ha dado algo que cada vez echo más de menos en los videojuegos: el poder disfrutar solo. La experiencia para un jugador se pierde cada vez más terreno contra la competitividad de marcadores, el juego cooperativo y demás artificios del multijugador, en lo que al final todo se reduce a “ a ver quién la tiene más grande”. El poder jugar una historia a mi ritmo, pendiente sólo de mi onanista satisfacción de jugar como yo quiero, a mi ritmo y disfrutando de lo que en cada momento me dé la gana de disfrutar es el gran tesoro que me ha devuelto Quantum Break. Joder, ¡y además tiene “tiempo bala” y paradojas temporales!

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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