¿Quieres un gancho? Adopta un “cliffhanger” para tu entretenimiento. Parte II

Cliffhanger

Quedarse colgado a veces tiene más significado que nunca. ¿Te gusta estar disfrutando de tu medio de entretenimiento preferido y que, de repente, llegue a su fin y te deje con la miel en los labios? Sí, amigos, está hecho a propósito, y eso nos convierte en los yonkis de esta droga sana y legal del siglo XXI.

Por Álex Sánchez.

Previously, on La Isla de las Cabezas Cortadas: ¿Quieres un gancho? Adopta un “cliffhanger” para tu entretenimiento. Parte I.

El Imperio Contraataca

Dejando de lado las series, podemos seguir encontrando pistas de la nueva fiebre cliffhanger. En el cine, por ejemplo, está más de moda que nunca incluir escenas tras los créditos finales para crear expectación y crear la necesidad de ver la secuela (mirad si no lo que hace Marvel Studios). Pero la cosa no viene de ahora, y un claro ejemplo lo tenemos en la saga de sagas por excelencia, ‘Star Wars’, una de las primeras en contarnos una historia en varias películas dejándonos a medias en cada una de ellas. Imagino que habrá cosas anteriores a las que hacer referencia, pero como ya dije en la primera parte del artículo, hablo desde mi punto de vista y vivencias personales.

En la literatura, la moda de ahora es contar la historia en varias entregas: secuelas, trilogías, trilogías de trilogías… Y por supuesto, acabando cada entrega en un punto clave que deja todo a medias y la puerta abierta a la siguiente. Ahí están la ‘Trilogía Millenium’, ‘Los Juegos del Hambre’, ‘Crepúsculo’ o ‘Harry Potter’, pero yo creo que, a día de hoy, es menester nombrar por encima de todas a una saga de tan rabiosa actualidad como es ‘Canción de Hielo y Fuego’, más conocida por el público en general como ‘Juego de Tronos’.

En los libros que conforman la aún inacabada obra de George R. R. Martin, su autor hace uso de un estilo narrativo que se ha dicho repetidas veces por todas partes que se asemeja mucho al de las series de televisión actuales. ¿Por qué? Pues porque el señor Martin divide la historia general en pequeñas historias desde el punto de vista de cada uno de los personajes, las divide en capítulos, en sub-tramas, en historias paralelas y… sí, lo habéis adivinado, termina cada uno de ellos con un cliffhanger que no será abordado hasta decenas de páginas después (a veces incluso hasta el siguiente libro). Y da en el clavo, oigan, porque sus libros enganchan como si tuvieran droga.

Pero no sería justo hablar de literatura y de este tema sin nombrar al cliffhanger por excelencia, el que para muchos es el más grande jamás escrito, el final del primer libro de Mundodisco, ‘El Color de la Magia’. No voy a revelar nada, obviamente, pero sí diré que, en el momento que lo escribió el señor Terry Pratchett, las cosas quedaron en el aire, literalmente, hasta la publicación de ‘La Luz Fantástica’ dos años después.

El Color de La Magia

Aunque, por todo lo comentado, pueda parecer que el recurso de cliffhanger es de lo mejor que hay, últimamente tiene muchos detractores, y todo ha sido provocado porque su uso se ha extendido tanto que, lógicamente, no todo el mundo lo usa correctamente. De hecho, en la mayoría de ocasiones se utilizada como un pobre recurso narrativo muy propio de alguien que se ha quedado sin ideas o que no ha podido ofrecer nada destacable durante el resto del contenido, y se agarra a este “gancho” como si fuera un clavo ardiendo.

Ganchos

Es muy triste que el aburrimiento te invada y te dejen con la miel en los labios en unos minutos o párrafos finales (o a veces intermedios, antes de un interludio o corte publicitario) en los que se desencadena una situación dramática de tamaño mastodóntico, solo para descubrir más adelante que era una falsa alarma. También es triste que dicha escena aparentemente trascendente se resuelva en la siguiente entrega de forma veloz y sencilla, perdiendo así esa supuesta importancia a una velocidad más rápida que la del rayo. Es triste y cutre, no aporta nada, y al final hasta enfada, porque lo que se debería buscar y lo que apreciamos tras un buen cliffhanger es un cambio radical en la situación que ha quedado suspendida.

Sea como fuere, engancha, y es que para eso son los ganchos. Más de una vez he ido leyendo en el Metro tan profundamente pasando de capítulo en capítulo que me he saltado mi parada, y recientemente en mi casa ha habido una enfermedad desmedida por una serie de televisión que culminó con una sesión de 8 horas seguidas para ver el final de la última temporada. Todo ello propiciado por el “esto no se puede quedar así” y el “necesito saber qué va a pasar ahora”.

Y ahora, para terminar, quiero lanzar la pregunta: ¿qué es lo que más os ha enganchado u os engancha a vosotros? Hacednos conocedores de vuestros cliffhangers favoritos.

Sigue a Álex Sánchez en Twitter: @Zarten.

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