RECOMENDACIONES CON CABEZAS: ESPECIAL VERANO

Acabamos nueva temporada en La Isla (y ya son 6) con nuestra habitual entrada especial de recomendaciones variadas, porque nos vamos de vacaciones todo agosto y algo hay que hacer mientras nos tumbamos a la bartola. Sí. Los monos también tienen que descansar. Esta ha sido una temporada apasionante en la hemos creado nuevas secciones, hemos hablado de youtubers y en la que, sobre todo, hemos hecho que esta familia sea mucho más grande con incorporaciones de GRANDES redactores. Para la séptima temporada nos esperan cifras redondas muy significativas y muchas cosas nuevas sobre las que hablaros, así que…

¡¡¡Nos vemos en septiembre!!!

 

JAVIER MARQUINA

Playa. Arena. Agua salada. Combinados a 10 euros. Domingueros armados con altavoces enormes que pone trap y ballenato a toda mecha. Una puta pesadilla. Por suerte, siempre nos quedará la lectura, los móviles con 4G, los cascos y la conexión a Netflix. Un bálsamo reparador, un oasis de paz entre tanto flotador con forma de unicornio y tanto ruso con color de gamba de Palamós. No desesperes. La cultura es tu salvación. Es tu amiga.

Por si necesitas material para leer en la hamaca debajo de la sombrilla mientras el mundo arde a tu alrededor, aquí os dejo una serie de consejos que espero que os entretengan. Al principio iba a hacer una especie de lista, pero estamos tan cerca del merecido descanso, que he preferido la anarquía de ir citando títulos. Tampoco tengo muy claro que os puedo recomendar que no haya nombrado ya. Son demasiados sitios, demasiadas reseñas, demasiados días. Podría deciros que Dorohedoro es algo que debéis leer. Me parece una lectura ideal para el verano. Descerebrada, surreal, salvaje, ultraviolenta, incongruente, genial. Nada sobra en este manga de Q Hayashida. Es un huracán en el que las cosas no tienen pies ni cabeza, sobre todo porque seguro que alguien las ha convertido en seta. Es un buen lugar por el que comenzar, antes de visitar un billón de sitios comunes a los que hay que ir.

The Fade Out del duo infalible formado por Ed Brubaker y Sean Philips es otro de esos ‘must’ que no te puedes perder. Serie negra, Hollywood, mujeres fatales  y una capacidad impresionante para construir historias y grandes personajes. Todo ellos aderezado con las portadas de Philips que son dignas de colgar en las paredes de un museo en una de esas ediciones que te luxa la muñeca cuando la lees pero que realza tu estantería hasta niveles de orgía estética.

Si los 40€ de The Fade Out os duelen demasiado pero sois incapaces de renunciar a la tapa dura, siempre os quedará Astiberri. Sex criminals, Rumble, Black Hammer, Belleza, El Jugador de Ajedrez, Los Puentes de Moscú… crema entretenida, trepidante, brillante, preciosa y social a precios populares. Tebeos de verano, de otoño y de invierno. Un catálogo completo en el que todo el mundo puede encontrar su nicho de confort en el que refolcilarse.

Y no, no todo van a ser cómics. Reconozco que el ingente volumen de lectura relacionado con el noveno arte que manejo me impide diversificar y disfrutar en su justa medida de otras disciplinas artísticas, pero de vez en cuando saco tiempo para la literatura. Instrumental, del pianista y escritor James Rhodes, es un libro revelador e impresionante, no tanto por la terrible historia personal que cuenta, sino como catálogo para superar el cataclismo en el que se puede acabar convirtiendo una vida. Extrapolable a muchas otras habilidades, pasiones y metas, Instrumental es un canto a la vida desde una perspectiva cercana a la muerte, a través de la historia de alguien que fue violado de niño y que encuentra la salida del más sórdido y oscuro de los sótanos mentales a través de la música y del amor. Además, intercaladas en este canto a lo bueno que la vida te puede ofrecer hasta en las más terribles circunstancias, hay todo un recital de patadas a un mundo lleno de pichaflojas, correctos y pomposos gurús del arte.

Y acabo con otro libro.Porque Arden las redes, de Juan Soto Ivars, es el libro que yo me voy a leer este agosto. Y es que tengo necesidad de reafirmarme en este asco profundo que siento ante la tiranía de la corrección política, de esta poscensura llena de gurús prefabricados en los que la verdad no está cimentada en el conocimiento y el estudio de los parámetros, sino en la popularidad. Estoy cansado de egomaniacos con serios problemas psiquiátricos que se dedican al acoso escudados en la impunidad de lo virtual. Estoy harto de estos nuevos héroes y heroínas de un mundo que ellos pretenden nuevo, y que solo es el trasunto de todo lo carca, rancio, reaccionario y absurdo que muchos paladines verdaderos han tratado de cambiar a costa de su vida. Estoy cansado de que la argumentación siempre se base en el insulto y en el ‘y tu más’; una moda de una nueva casta de opinión que vive con el ‘hijoputa’ siempre en los labios; una nueva generación de vacío que no permite que nadie les corrija porque creen que ya lo saben todo y viven presos de la paranoia que la propia ignorancia crea. Por suerte, todo esto se cura leyendo. Porque el que lee no tiene tiempo que perder en la miasma engendrada por la cara más triste de las redes sociales.

TERESA DOMINGO

Para los que se quedan: Siendo de aquí no puedo recomendar otra cosa que las fiestas chicas de Madrid. Durante 15 días los barrios de Embajadores, La Latina y Lavapiés se cubren de claveles y mantones, las calles se llenan de casetas y pasacalles cada vez más extravagantes y conciertos al aire libre con permiso municipal para beber en la calle. Limonada.

Para los que se van: ¡Que no se os olvide meter en la maleta algún cómic y/o libro! Lo que me llevo yo bajo el brazo es Adam y Eve, el nuevo manga de Hideo Yamamoto (Ichi the Killer). Dos tomitos sobre violencia yakuza editados por ECC, muy cómodos. El segundo volumen de Trees, de Warren Ellis que, aunque se desarrolle lento, es una de las maravillas que está publicando Norma a las que no me puedo resistir. Y el libro Cine de los ’70, de la editorial Taschen. La cima de la creatividad, la edad de oro de los directores. El secreto del éxito de películas clave, desde Tiburón a La Guerra de las Galaxias, pasando por La Naranja Mecánica. Con bien de fotogramas e imágenes de rodaje.

Para los que pasan el verano solos (The Monthy Python Flying Circus), en pareja (Paquita Salas) o con los niños (Star Wars: The Clone Wars): Netflix tiene de todo para todos. Y si no te gustan estos títulos, tiene otros, como Groucho.

Incluso para los perretes: No hay excusa, si nosotros vamos al Aquapark, los canes al Aquadog, el club de ocio acuático para perros donde realizan juegos de agua, ejercicios de búsqueda acuática y gimkanas perrunas. Aunque, con que no los dejéis en el coche al sol o los abandonéis porque no os encajan en las vacaciones, me vale.

Para todos los demás… ¡escuchad el podcast de El Descampao! Que eso no ocupa sitio.

JAVI JIMÉNEZ

En verano hace calor. En agosto hace mucho calor. Y cuando hace calor a veces apetece poner el encefalograma lo más plano posible y simplemente concentrarse en no morir. Para esos días, para ponerse después de comer y rendirse con una siesta o simplemente para poner de fondo traigo mi saco de recomendaciones. Vamos a ir a Netflix y vamos a ver un buen montón de televisión de dudosa calidad.

Por ejemplo nos podemos poner Dark Tourist, un programa de viajes como los que ya has visto salvo que los lugares al visitar son algo… diferentes. Por ejemplo en el primer capítulo visitan la Medellín de los narcoturistas, el culto a la Santa Muerte en México o hacen un bonito tour simulando ser un inmigrante que cruza la frontera en el mismo país. Sensacional.

Una recomendación que ya hice pero que me ha dado espléndidos momentos de siesta (a pesar de ser muy interesante) es Planeta Tierra. Los documentales de La Dos bajo demanda y con la ventaja de que si te duermes y realmente te interesaba siempre puedes volver a atrás. ¡Un capítulo puede durarte días!

En Pocas Palabras también es un serie documental muy entretenida en la que en cada capítulo en muy poco rato te cuentan mucho y de manera muy entretenida. Para esos ratitos de la merienda que no quieres estar escuchando el ruido del ventilador van ideales.

Si estás más bélico, siempre puedes volver a la Segunda Guerra Mundial en Color. No es ninguna tontería, las imágenes son en muchos casos verdaderamente impactantes.

Si todo esto no te convence, siempre puedes optar por explorar. ¿Historias de Castillos Irlandeses? ¡Deme una temporada! ¿De verdad no sabías que estaban todas estas docuseries de castillos  en Netflix? Te vas a poner las botas. ¿Lo tuyo es la comida? Puedes ponerte con Chef’s Table e ir lentamente tirando a los concursos de cocina. O incluso engancharte al “Gran Hermano” japonés Terrace House que ha recibido muy buenas críticas. ¡Será por opciones!

A la que te des cuenta, se habrá acabado el verano. Pero tu sabrás un poquito más de un montón de cosas totalmente inútiles y tu cabeza estará preparada para la vuelta a la normalidad. ¿Qué te parece?

CRISTINA HOMBRADOS

Lo siento, pero no se me ocurre mejor plan para las vacaciones que leer. Pasar esos días sin obligaciones laborales delante de un artefacto concebido para la lectura con una buena pila de ellos lista para consumir a mi lado: esas son mis vacaciones ideales. Así que prepararos para recibir por mi parte en este especial verano de Recomendaciones con Cabeza unas cuantas propuestas de lectura.

Comienzo con Pink, de Kyoko Okazaki, un manga del 89 que Ponent Mon ha publicado en este 2018 y que, curiosamente, se adaptó al sentido de lectura occidental en 2006 en Japón con la supervisión de la propia autora. Todo en esta obra es chocante de inicio: desde el color de la portada (no os hago un spoiler si os digo que es rosa), hasta el trazo utilizado, pasando por las profesiones que desempeñan sus protagonistas o la mascota que habita en el hogar de Yumiko. Pero ese halo inicial de extravagancia se torna en una obra bastante más profunda conforme nos vamos adentrando en una historia que tiene mucho de rocambolesca, plagada de instantes de comicidad, pero que ahonda en esas cuestiones capitales que anidan en todo ser humano.

¿Con qué continúo? Un tebeo para los más pequeños que también podéis leer vosotros. Ya sabéis, lecturas compartidas siempre molan más. Se trata de Ariol, Un burrito como tú y como yo, de Emmanuel Guibert y Marc Boutavant. Harper Kids está publicando esta serie en nuestro país, saliendo de inicio con dos volúmenes. Cada uno de ellos se compone de varias historias cortas donde un grupo de niños son los protagonistas con un marcado componente costumbrista y de humor blanco. El cole siempre da mucho juego. Y es allí donde se desarrollan la mayor parte de las aventuras de Ariol y sus amigos. Tampoco haré spoiler si os digo que Ariol es un burrito azul (muy fan de Caballero caballo, un superhéroe de los tebeos, por cierto) y que sus compañeros de correrías son también animales: Ramono, su mejor amigo, un cerdo muy bromista, el tranquilazo Pánfilo, la resuelta y guapísima Pétula, que trae de cabeza a Ariol o la empollona Mosquita.

¿Qué más os puedo decir? Que además de fijaros en propuestas que os vengan de aquí o de allá, seáis vosotros quienes escojáis un tebeo. Que os alejéis de las novedades o de los títulos que más suenan en estos momentos, que acudáis a las bibliotecas o a las baldas de “fondo de armario” de vuestras librerías de cabecera, que volváis a los clásicos, que releáis alguno de esos “básicos”. Que, en definitiva, disfrutéis con sus historias, su dibujo y sus planteamientos. ¿Por ejemplo? El Incal, de Moebius y Jodorowski (Reservoir), una de esas obras cumbres, un clásico básico que podemos encuadrar dentro de la ciencia ficción pero que, sin lugar a dudas, trasciende género, moda y épocas.

Por mi parte, intentaré cumplir mi fantasía de ver rebajadas mis pilas de pendientes. Pero, ¿sabéis qué más? Voy a predicar con el ejemplo: voy a seguir las recomendaciones de mis compañeros y darle estos días por fin a títulos que me llevan esperando más o menos tiempo en ellas, como Red and Blue, The Black Holes, Máculas, Belleza o Sherlock Frankenstein.

JOE RUNNER

¡Por fin, ya están aquí las ansiadas vacaciones! Tampoco es que haya estado picando piedra durante el resto de meses, pero no podemos negar que siempre se agradece eso de poder tumbarse a la bartola sin ningún tipo de responsabilidad sobre lo que pase más allá del radio de un metro alrededor de mí. Puede que incluso menos. Y es que aquello de tener que escribir una media de casi cuatro reseñas por semana termina por quemar a uno más de lo que cabría esperar inicialmente. Y mira que yo soy de las personas que no les cuesta sentarse delante de un teclado y ponerse a escribir estupideces sin sentido aparente. Más o menos como lo que estoy haciendo ahora, vaya. Sin embargo uno no puede evitar mirar las vacaciones de verano con esa visión idealizada de relax, mar y agua fresquita. Utópico todo, sobre todo porque soy alicantino y aquello de agua fresquita no existe. Pero soñar es gratis y en verano, más.

Además, las vacaciones de verano llevan de forma intrínseca el bajar una marcha en todo lo que se hace, siendo todavía más lento y pausado de lo que somos en realidad. Mucha gente me ha llegado a comparar con un perezoso por la cantidad de energía que ahorro a la hora de hacer algún tipo de actividad cuando hace calor. Y es que uno no puede evitar seguir siendo un sucio elotano que está acostumbrado a cocinarse con una sensación térmica que ronda los cuartenta y cinco grados todos los años y lo hace de manera casi instintiva. Lo bueno de todo esto es que hasta que no cae el sol intento no salir de casa, dedicándome a hacer todo aquello que he ido posponiendo por falta de tiempo durante el resto del año. ¡Pero cómo me gusta el verano!

Me da igual que se pase calorazo y se sude como un mono, prefiero esto a pasar frío. Y si encima es para volver a recuperar mi hábito de leer libros, el cual tengo muy apartado por cuestión de los artículos, pues mejor que mejor. De hecho tengo una pila pendiente para este mes de agosto que está capitaneada por la obra de Neil Gaiman llamada Mitos Nórdicos, una maravilla que llegó a la tienda de Akuma Cómics hace una temporada y parece que se quedó bastante huérfana. Tranquilos, yo rellenaré ese hueco para darle la lectura que se merece. El autor británico tiene todavía ese magnetismo que consigue llamarme por encima de todo lo demás. Puede que luego me meta el pifostiazo del siglo, pero he de leerlo igualmente.

También estaría bien aprovechar todo este mes de descanso mental para darle caña a alguna que otra serie que tengo en batería desde hace mucho tiempo, subirme al monte cual cabra, abrasarme al solazo de la playa (no olvidemos que soy pelirrojo) y terminar de leerme algún que otro cómic que tengo pendiente. Los ejemplos más claros son los de Hip Hop Family Tree, una obra que trata del origen del hip hop con pelos y señales de la mano de Ed Piskor y el cual tengo en mis eternas torres de lecturas pendientes desde que mi querido compañero Fernando Aguilar (a.k.a. ArkhamKaveli) lo reseñara en el podcast de Zona Zhero y en la misma web; y el tomaco gigante de Mutafukaz, del cual todavía estoy esperando que publiquen la película en nuestro país y, de paso, anuncien qué editorial se va a dedicar a hacer muy feliz a mucha gente.

Y es que no existe mejor época del año que la del verano para poder vegetar cual lechuga a la sombra a hacer tiempo para que nuestro querido astro rey se largue a molestar a otra parte del globo y, mientras tanto, poder leer aquellas lecturas que hemos pospuesto con el paso del tiempo o visionar las películas o series que nos era imposible con el ajetreo y estrés del resto del año. Si lo pensáis, al final todo son ventajas. Y si por un casual me echáis de menos, siempre podéis pasaros por Alcoy a hacer una visita a la tienda de Akuma Cómics. Seguramente me encontréis resguardado del Sol leyendo cómics cual rata de biblioteca. ¡Ay, cómo me gustas, Verano! ¡Bribón!

ANDRÉS R. PAREDES

¿Qué os puedo recomendar que no sepáis ya que debéis ver? Mision: Imposible Fallout se estrena ahora mismo. Y los Increíbles 2, con meses de retraso en España. También podríais apuntaros a la cola de esperar nueva información sobre la cuarta película de Evangelion (que ya ha sacado su nuevo trailer). O repasar (como yo haré) películas que en su día me parecieron entre meh y Malas y a las que les quiero dar una segunda oportunidad: Only Lovers Left Alive, High Rise, Beyond The Black Rainbow, A field in England… También podéis ocuparos de vuestras mascotas y familias, no abandonar a ninguna de las dos, cuidarlas y alimentarlas bien.

También sería interesante (y mi consejo más directo para vosotros y para mi mismo) que os replanteaseis por qué hacéis lo que hacéis y cómo lo hacéis. ¿Es por moda? ¿Es por las visitas? ¿Es por los Likes? O… ¿es por hacer un buen trabajo? Y si es así, ¿Tanta distancia hay entre la fama y el trabajo bien hecho? Tengo un mes entero para holgazanear pero lo mejor para lo que lo podemos usar es para analizarnos a nosotros mismos. Aunque bueno, eso también es algo que podríamos hacer a diario.

RAMONET DAVÍ

Ai, el veranito. Si amigos, ya está aquí el tiempo del tumbarse a la bartola, del comer sin preocuparse de los molletes, del ligar con chaval@s de ojos claros y de pelo rubio o moreno o pelirrojo, del bailar el hit de turno, gintonic en mano…si, esto es el verano. Pero, espera…entonces ¿qué hacen estos locos de la isla recomendando algo que no sea rascarse la…ehm, rescarse? Pues porque el verano no es solo eso y porque lo nuestro es deformación profesional mezclada con un poco de locura, así que como el boss de la tribu nos ha pedido que os lancemos algunas propuestas estivales, aquí van en mi caso, un par de tebeos ambientados bajo el sol y la brisa marina, para que no se os arrugue el cerebro. Lo que vendría a ser un poco de after sun para vuestra materia gris. Las dos historias que os traigo hoy son bien distintas. Aunque evidentemente la época del año en la que se desenvuelven es la misma y basta decir que las dos son maravillosas, os cuento un poco mis impresiones para que os vayáis de vacaciones con una o con las dos. Vamos a ello.

Los Buenos Veranos (Norma Editorial), viene de la mente prodigiosa del prolífico guionista Zidrou, de la maestría artística del catalán Jordi Lafebre y de los acertados y cálidos colores de Mado Peña. Nos plantea en cada tomo (3 hasta el momento) el verano de los Falderáult, una familia típica belga. Mamá, papá y dos niños, que siempre acompañados de su coche ‘Don Bermellón’ se disponen a pasar unos días de vacaciones en algún paraje de la geografía franco-belga. Aunque el tono distendido, cercano, muchas veces cómico y algunas trágico siempre es el mismo, cada tomo se sitúa en un año distinto, cosa que hace que puedan leerse de forma independiente, aunque lo recomendable sea seguir el orden establecido, más que nada porque esta se trata de una historia de personajes, cuya personalidad se descubre a cada tomo que pasa. Es decir que a medida que avanzamos, crecemos con los protagonistas y sus relaciones paterno-filiales. Un retrato tierno y real de una familia media de la Europa de los 60-70. Una linda oportunidad de viajar en el tiempo en un 4 latas rojo hacia nuestra infancia de cuadernos Santillana, coches sin aire acondicionado y picaduras de mosquito, pero también de largos baños en la playa, enormes rodajas de sandía y divertidas partidas de cartas con papá y mamá. Un tebeo que produce una sensación placentera al leerlo, de relax, distensión y comodidad. Un tebeo que contiene el verano en si mismo. Unas pequeñas vacaciones en forma de lectura. Hacedme caso, viajad con ellos.

Por otro lado tenemos a una obra que nos trae La Cúpula, de manos de Jillian y Mariko Tamaki titulada Aquel Verano. En él pasaremos un verano lleno de secretos, en el que las protagonistas, Rose y Windy, se van a ver involucradas en una tragedia que sucede en el pequeño pueblo en el que pasan las vacaciones.

Por suerte, una tiene a la otra y van a intentar pasar esos días juntas de la mejor manera que la complicada situación familiar les permita. Una obra coloreada en su totalidad con tonos azules y con unas ilustraciones armoniosas y sutiles, que son un max-mix perfecto entre el estilo de historia que podemos encontrar en un comicbook yankee y el arte y detalle narrativo que define al arte del tebeo japonés. En sus páginas encontraréis una oda a la juventud y una mirada cercana a la madurez, que sin duda no os va a dejar indiferentes.

Y ahora si chavalada, ¡felices vacaciones!

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