RESET. Y fin de la partida.

La capacidad de Tetsuya Tsutsui de transportarnos a distopías cercanas y plausibles, en pos de hacer algún tipo de crítica social, es innegable. Bienvenidos a su obra más corta y directa que ha escrito hasta el momento: RESET.

Por Joe Runner.

El mundo está loco. Está claro que no os he descubierto nada a estas alturas de la película, pero es así. Vivimos tan ensimismados en nuestras vidas que en la mayoría de las ocasiones obviamos lo que pasa a nuestro alrededor. No significa que seamos ajenos a todo lo que nos rodea, pero no consideramos las repercusiones reales que tiene todo al final. Intentamos tener una vida de pleno éxito, ser popular, ganar mucho dinero, exudar sex-appeal por cada uno de nuestro poros y que todo nos salga siempre a la perfección. Tanto nos han vendido el cuento de que si te esfuerzas lo suficiente puedes conseguir lo que sea, que cuando ésta falacia no se cumple (y raramente lo hace) se nos caen los esquemas. En el mejor de los casos, nos sentimos desdichados y seguimos viviendo la vida, creyendo que somos la última mierda del universo. Así que mientras estamos en esta vorágine de autocompasión o seguimos en la machada de ser da fuckin’ masters, pasamos de todo lo que quede fuera del radio de nuestro ombligo. Y así nos va. Con la burda patraña de la “búsqueda de la felicidad” hacen que no funcionemos como una sociedad coherente, viendo con normalidad situaciones de injusticia social, en la que unos pocos poderosos siguen abusando de la gran mayoría que no lo son tanto. Se normaliza la corrupción, el racismo, el machismo, o el maltrato justificándolos como herencias culturales. Ahora tu país puede robar, engañar, maltratar a “terroristas”, meterte en la cárcel por opinar o incluso estar imputado por la Unión Europea, que seguimos bailando al son que nos marcan los Teletubbies que representan a esos partidos de ideologías clónicas. Pero da igual, lo importante es ser feliz uno y ya. El problema es que cuando lleguemos a viejos veremos que hemos perdido el tiempo buscando una quimera absurda mientras alimentábamos a un leviatán destructivo y que, por desgracia, no hay ningún botón de reset que nos ayude a reiniciar todo desde el principio para enmendar nuestros errores. Has fracasado en tu vida, fin del juego. Perdedor.

Con un planteamiento parecido, pero algo más sutil, se nos presenta la historia de Reset, que comienza en un edificio en el que hay varios suicidios. Todas estas víctimas tienen algo en común: son usuarios de un extraño videojuego en línea llamado Dystopia, el cual funciona exclusivamente en el edificio en cuestión. En ese otro mundo digital la gente puede hacer todo aquello que les apetezca, desde matar, violar o tirarse desde la azotea al vacío. Nada de esto sería un gran problema, salvo por el detalle de que las personas que están metidas en el videojuego no son capaces de distinguir la realidad con la ficción. Es por ello que conoceremos a Shunsuke Kitajima, un especialista en la materia que es conocido por los vecinos como el Hacker, que ayudará a Hitomi Shinohara a enrolarse en este nuevo y macabro universo para desentrañar el por qué del suicidio de su marido de forma tan repentina. Lo que ellos no saben es que lo que inicialmente parece un mero pasatiempo inofensivo, en realidad esconde una de las venganzas más retorcidas jamás vista…

Hay algo que me gusta mucho de Tsutsui y es que sabe crear una historia aparentemente llena de acción, asesinatos y situaciones bastante extremas y las carga con algún trasfondo crítico a la sociedad. Por ejemplo, lo que inicialmente parece Reset es el típico manga en el que las imágenes explícitas parecen un reclamo para el lector y hay un villano claramente definido, contra el que nuestros protagonistas tienen que luchar. Y nada más lejos de la realidad. Si es cierto que tanto Shunsuke como Hitomi llevan a cabo su misión con finalidades casi altruistas, el resto de personajes que aparecen se podrían tildar de enfermos mentales, pese a que lo único que hacen es estar jugando a un videojuego. No obstante se refleja la problemática de la sociedad antipática, que sólo busca su propio placer, si con ello necesita cortarle la cabeza a su vecino y jugar con ella al fútbol. Por puro onanismo. Porque le apetece pasarlo bien, aunque sea a costa de los demás. En esta situación el villano no es más que una persona rabiosa, confusa y desquiciada. Es una víctima más del sistema. Pero esa mentalidad egoísta por parte del resto de personajes son el claro reflejo de una sociedad fácil de manipular y que Tsutsui siempre termina metiendo en sus historias, de una forma u otra. Simplemente, me encanta cómo hace estas cosas.

En cuanto al apartado artístico, sin necesidad de ser excesivamente brillante, es cumplidor con su tarea de narrar lo mejor posible sus historias. Está claro que es un buen dibujante, no digo lo contrario, pero carece de esa genialidad que algunos mangakas traen de serie, poniendo de ejemplo al incomprendido Atsushi Nakayama. De todas maneras, tiene un trazo fino y detallado, perteneciendo a la casa de los grandes dibujantes japoneses modernos. Quizá su único punto débil sean las expresiones, aunque no hay que olvidar que ésta es una de sus primeras obras y sigue siendo un buen trabajo al fin y al cabo. Actualmente ha mejorado mucho en cuanto a las expresiones, siendo una de sus grandes bazas en Poison City, que necesita de una alta carga emocional en los rostros de sus personajes. No puedo más que alabar la obra al completo y agradecer que todavía existan artistas de esta índole.

Como último apunte, os recuerdo que se puede encontrar casi toda la obra completa del autor en nuestro país, incluyendo el tomo de Reset. No siempre se da el caso, pero en ocasiones este tipo de historias da qué pensar a la gente, logrando concienciar a más de uno que ni siquiera se había percatado del problema en cuestión. En una época en la que te meten en la cárcel por hacer una canción de rap en contra de una figura medieval, vienen bien este tipo de cavilaciones. Nuestro pasotismo sólo beneficia a unos pocos y éstos siguen haciendo lo que quieren. Ojalá algún día nos alcemos todos y puede que, de paso, descubramos el significado real de ciertas palabras que usamos muy a la ligera…

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Acerca de Joe Runner 42 Articles
Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Isla. Vivo mejor que quiero.

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