RESURRECTION FEST. Nueve años petándolo.

Más de 60 bandas y 3 escenarios tendrán la culpa del desparrame musical que alberga un año más Viveiro, una localidad costera que, durante tres días al año, aumenta su tasa de población de jóvenes con tatuajes, gorras y piercings.

Por Teresa Domingo.


Puedo presumir y presumo de haber asistido a todas las ediciones veraniegas del Resurrection Fest, un festival que desde 2006 reúne grupos, qué digo grupos, grupazos de Metal, Hardcore y Punk del panorama nacional e internacional, mi segmento musical y el de mis allegados. Este año, el Resu ha sumado, al más que extenso cartel, bandas Stoner, que no disgustan en directo, pero que particularmente se me hacen pesadas para el día a día, y Heavy Metal, para nada de mi gusto, y que, además, no sé apreciar ni entiendo de ningún grupo, lo siento por los fans del género.

Verano tras verano, he tenido la suerte de ver crecer el festival desde dentro. He disfrutado del nacimiento y asentamiento del festival más importante de España en este tipo de música. Y mola. He vivido los tres cambios de localizaciones para albergar al cada vez más afluente público: El primer campo de fútbol, con un solo escenario, al lado de la playa, y con puestos de comida a granel, pero casera. El campo de patatas donde nos metieron en 2011, escenario y carpa, si, pero a qué precio. Que a todos nos gusta acabar los festivales con los tobillos intactos, oigan. Y el recinto ferial en el que han convertido el nuevo campo de fútbol donde se lleva celebrando desde 2012. Parezco una abuela hablando de sus nietos, pero he estado en muchos festivales y en pocos hay tan buen rollo como en este. Con la gente del pueblo, con los que van al festival, con los grupos que tocan al día siguiente y que te encuentras por las terrazas de los bares, atestándolas como cualquier otro…

De nuevo da comienzo la cuenta atrás hasta el último fin de semana de julio. Por fin se avecinan tres de los días más que más espero del año. Tres días de dobles bombos atronadores y reefs de escándalo. Horas y horas de música extrema que volverán a hacer las delicias del distinguido. El cartel, no es tan personalmente brutal como el del año pasado, pero vamos a poder ver grandes bandas de todos los géneros. Aquí va una selección de lo mejor que vamos a disfrutar los próximos 31 de Julio, 1 y 2 de Agosto.

La parte Stoner del festival, para mi, quedará cubierta por Cobra, un grupo nacional que se ha hecho su hueco y se hace valer en un estilo que suena poco en las bandas españolas. Crowbar, cuyo guitarrista y cantante hará doblete en el festival, porque es también el guitarrista de Down, grupo que ya visitó el Resu y que cuenta con el vozarrón del incomparable Phil Anselmo, líder de Pantera. Y, por último, Red Fang. No hay palabras ni cerveza para ellos. Para ser stoner me congratulan bastante. Allí estaremos dejándonos las cervicales.


El Punk Rock viene potente
este año. Como cabeza de cartel NOFX, los más pesados (y no lo digo por su cantante, Fat Mike), y no por ello la mejor opción, ya que Sick of it All y Discharge, van a romper los altavoces con su hardcore punk. No perdérselos. Para pasar las tardes-noches sin parar de bailotear, tocarán grupos como Authority Zero, GBH o el siempre bien recibido, sobre todo con unas cuantas rondas de más, punk calimotxero, de la mano de Segismundo Toxicómano. Como broche de oro de esta “sección” veremos a Lagwagon, quien tuvo retuvo, y a The Real McKenzies, folk punk. Sí, si folk y punk. Gaitas y kilts con guitarras y crestas. Un total. Y Turbonegro, claro, punk gótico noruego. Los padres del glam rock nórdico, a los que no he visto nunca, y que no me perderé por nada. Este año el trash metal, el black metal y el metal en general quedan un poco desvaídos al añadir el heavy metal, y lo poco os puedo recomendar son Gojira, doom metal salvemos a las ballenas. Porque cada uno reivindica lo que quiere y como quiere. Orbituary y Havok también estarán guitarreando a tope. Y no puedo dejar de mencionar a Pyrexia y Wormed, brutal death metal, ahí es nada.

Y para terminar de echar Viveiro abajo vamos a poder saltar y descoyuntarnos con grupazos de Hardcore como Dead before Dishonor, o Converge, darkcore contundente que no nos puede pillar con la guardia baja porque son atronadores. Su guitarrista también hará doblete con Bane (inserte su gracia sobre al malo de Batman aquí). El hardcore melódico de Ignite también estará presente en el cartel. Y no podemos perdernos nada del producto nacional bruto, brutísimo: Ángelus Apátrida (Albacete), Hummano (Madrid), Looking for an Answer (Madrid) y el máximo exponente del hardcore nacional del que han bebido las bandas anteriores, Hamlet, que, si siguen con la gira del Insomnio, el pogo no será apto para todos los públicos. Y el que avisa no es traidor.

Todo esto y mucho más es lo que nos depara un festival cada vez más grande en todos los sentidos. Si os gusta este tipo de música no os lo podéis perder. Yo no lo haría. Y no lo hago.

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

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Si es creepy, es para mí.

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