RICK AND MORTY. EL BREEEEEP COMIC

El cómic que adapta la mejor serie animada de la historia de todas las humanidades posibles.

Por Carlos Playbook.

Rick and MortyQue Rick and Morty es la mejor serie de animación de la historia, de nuestra historia y de la historia de todos los planetas y dimensiones que existen, existieron y existirán alguna vez, es algo conocido por todos y de lo que ya hablé en Zona Zhero. Y no, esto no es spam, sino una referencia a la reseña que sigue tras esta introducción, pues si de algo va Rick and Morty es de saltos entre dimensiones, realidades alternativas y mundos donde todo es posible. De eso y mucho más. Pero el Carlos Playbook que habla de la serie, y le hablo de ella a cualquiera con el que cruce más de tres frases en mi vida, se queda en ZZ. Esto es CC (en serio, ¿qué pasa con las siglas? Esto parece un cómic de Marvel de los 60) y este Carlos Playbook ha venido para hablar de Rick and Morty, el breeeep comic. No, no estoy reutilizando chistes, estoy ejemplificando la única pega que le he encontrado al cómic, que no es otra cosa que no transmite lo mismo que la serie animada al no poder escuchar las voces, especialmente la forma de hablar de los dos protagonistas, ni la excelente banda sonora. Normal, esto es un cómic y es imposible adaptar eso, al menos a día de hoy, aunque ya comenté una vez (premio para el que lo recuerde) que había cómics que llevaban en la portada cosas para oler, así que no estamos tan lejos de eso… (N. de Ed. Estuvimos presentes y fue durante la grabación del mejor ‘podscat’ sobre cómics que jamás se ha emitido around the world.)

Y hasta aquí todo lo malo. Abrochaos los cinturones, zorras, porque empieza un viaje mucho más alucinante de lo que jamás podíais imaginar (yo el primero), que lo primero que pensé es “vaya rollo esto de que se aprovechen del éxito de la serie para sacar un cómic que seguro no es tan bueno”.

Lo primero que hay que decir es que todas las historias que contiene son originales, nada de adaptaciones ni tan siquiera continuaciones de las aventuras de la serie. Eso no quita que haya ciertos personajes que se presentaron en pantalla que se paseen por estas páginas, pero vamos, se (sobre)entiende que todo aquel que se acerque al cómic lo hace porque ha flipado antes con la serie. De no ser así, seguro que en alguna de las realidades paralelas que existen, que deben ser cientos de miles, algún despistado se acerca al cómic sin tener ni idea de la existencia de la serie, y ese lector alucinará con el dibujo porque es igual de malo, en plan bien, que los de la serie. Esto no tiene porque ser contraproducente. De hecho ayuda a mantener la hegemonía en un producto que ha sido concebido para tener ese aspecto. Si Jim Lee dibujara Rick and Morty no sería lo mismo aunque seguiría siendo alucinante, porque aquí lo importante son los guiones. Pero eso ya lo sabíais.

Rick and MortyA todo esto hay que añadir que en el segundo tomo sí que hay un par de capítulos dibujados con otro estilo que desentonan un poco, ya que para entonces te has acostumbrado a la estética tan particular de la serie. Curiosamente en uno de estos capítulos (casi) no aparecen los protagonistas, pero es uno de mis preferidos por ser un derroche de imaginación, mala leche, homenajes, acción, violencia, humor negro y, por si fuera poco, un personaje habla en rima y hay un guiño a Jungla de Cristal. Joder, ¿de verdad tengo que seguir diciendo cosas buenas antes de que vayáis a comprar este cómic? ¿De verdad? Bueno, ya que me paso poco por Cabezas Cortadas (no veas qué cosas salen si escribes esto en Google Imágenes) me quedo un rato más.

Una de las cosas que más me han gustado de leer estos cómics es como han sabido aprovechar el formato para explicar otro tipo de historias. Cada tomo se abre con un arco largo de tres episodios, a diferencia de la serie donde cada capítulo es una historia cerrada, lo que da lugar a argumentos algo más elaborados y la posibilidad de unos cliffhangers bastante conseguidos, por lo que estas historias acaban por ser el gran acierto del cómic. De nuevo me ha pasado que la historia larga del segundo tomo me ha gustado más que la primera. Debe ser que he necesitado un proceso de adaptación para acostumbrarme a leer, y no  a ver, Rick and Morty.

Después de esta “trilogía” se nos ofrecen dos historias autoconclusivas y, por último, un número dividido en varios relatos cortos. Esta estructura le da un tono consistente a cada tomo pudiendo disfrutar de una variedad de historias muy interesante. Ojo, que como buen profesional (ejem, ejem) me ha dado por mirar y esta estructura no se corresponde con el formato USA, pero vamos, que este puede ser el dato más inútil que vas a leer hoy, porque realmente la elección de Norma no ha podido ser más acertada.

Y con esto ya estaría todo dicho, pues lo que queda es lo que ya se sabe: que aquí vamos a encontrar grandes dosis de humor negro, chistes sexuales, críticas mordaces a cualquier tema que se precie, referencias culturales de todo tipo (la de The Wonder Years debe ser mi preferida, por ser la serie que es. A ver si algún día la recupera alguien, eh Netflix???!!), personajes estrafalarios, situaciones inverosímiles, mundos imaginarios que solo un enfermo podría crear, conceptos futuristas acompañados de gadgets molones, violencia desmedida (oh, sí, hay momentos casi gores y todo), relaciones afectivas entre los protagonistas, relaciones no tan afectivas entre los protagonistas, relaciones afectivas entre los protagonistas y otros personajes y, ¡extra, extra!, portadas alternativas  que, curiosamente, son mucho mejores la mayoría que las que han usado para ilustrar los propios tomos.

Así que ya sabéis, si necesitáis algo para superar el mono que produce la espera de la tercera temporada, nada mejor que leer estos cómics. Y volver a ver la serie. Y volver a leer el cómic. Y volver a ver la serie. Y volver a leer el cómic. Y volver… Hasta pronto, zorras.

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