Riverdale: De los cómics de Archie a la CW

Riverdale es la serie de CW que adapta los cómics de Archie

Riverdale adapta para la televisión uno de los cómics americanos más clásicos: Archie. ¿Qué tal le ha sentado a Archie y compañía la adaptación a serie de televisión?

Por Andrés R. Paredes.

Archie no es una colección de cómics famosa en España. La figura del adolescente pelirrojo es poco reconocida dentro de nuestras fronteras, y el nombre puede sonar a los profanos en el tema, pero no es extraordinariamente atractivo en nuestro país. Se trata de un cómic nacido en Estados Unidos en 1941. Su estilo simplón estaba acompañado de tramas aún más básicas. Archie es un joven atlético (no queda claro en ningún momento en los cómics a qué es bueno exactamente, si fútbol, béisbol o hockey) al que le gusta tocar la guitarra, y se encuentra atrapado en un triángulo amoroso entre Betty y Verónica, ambas amigas suyas desde la infancia, en el pueblo que todos habitan: Riverdale. El grupo de amigos de Archie incluía también a Jughead, que evitaba toda relación romántica en favor de la gastronomía y Reggie, otro deportista con el que Archie compite incansablemente.

Archie portada cómics- Riverdale

Para un cómic nacido en 1940, la serie se ha mantenido con cierta regularidad utilizando una y otra vez las mismas dinámicas entre los personajes. En su día era lo más parecido a las novelas young-adult actuales, con jóvenes envueltos en conflictos blandos de los que siempre podrían salir si eran honestos, bondadosos y un poco ingeniosos. Durante un tiempo incluso, la historia de Archie estuvo ligada a publicaciones católicas, números especiales (Archie’s Parables) llenos de versículos y enseñanzas cristianas. Lo combinaba magistralmente con insinuaciones de que en realidad algunos personajes eran homosexuales, con mensajes sobre la importancia de la igualdad de género y un humor un poco rancio, sí, pero que les permitía rozar los límites de lo políticamente correcto. Básicamente, Archie y sus amigos eran el ejemplo del adolescente americano perfecto, creyente, atlético, al que todas las chicas querían y que nunca tomaba drogas. Por supuesto, esto no duró eternamente.

En 2009 la co-presidenta de Archie Comics, Nancy Silberkleit entró en las oficinas de los directivos y fue señalando uno a uno a todos ellos diciendo “Pene, pene, pene, pene a modo de protesta por una junta directiva formada únicamente por varones blancos heterosexuales. La serie de cómics necesitaba desesperadamente renovarse, convertirse en algo mejor. Quizá este fue el toque de atención que la compañía necesitaba. En los últimos años los guionistas se han dignado a incluir ciertos cambios: un personaje gay (¡En 2010! ¡Que riesgo más grande!). Dos series regulares sobre realidades alternativas en las que Archie se casó finalmente con Verónica, o con Betty, con ambas acabó teniendo gemelos. Y el año pasado Jughead se desveló como asexual. En 2014 el Archie original de los cómics murió salvando a su amigo homosexual Kevin (ahora senador) de un disparo. Sin embargo los fans podían estar tranquilos ya que el joven pelirrojo seguía vivo en otras líneas temporales.

Han ocurrido muchas cosas en la pasada década en Archie, pero su mayor salto fue hace unas semanas, cuando se estrenó la adaptación televisiva de Archie en CW: Riverdale. Para una serie de cómics que lleva ya más de 75 años a la venta más los últimos 5 años y su giro radical en los últimos años, uno se esperaría cierta innovación. Cierto deseo de representar la realidad de la sociedad actual. Algo que reflejase el ambiente de inclusión (tardía, pero inclusión) que se respiraba en la nueva línea que estaban tomando los cómics. No relaciones tóxicas, peligrosas y hasta ilegales.

Riverdale: Archie y Jughead

Para empezar, da la impresión de que Riverdale no tiene muy claro hacia dónde quiere ir. Todos los elementos clave de las narraciones telenovelescas para adolescentes de los últimos años (de OC a Pretty Little Liars) están ahí: Adolescentes y padres con secretos, un asesinato, fraude, una bolsa llena de dinero, un equipo de animadoras, clases de biología con disección de rana incluida y por supuesto, romances prohibidos. Cada uno de estos elementos funciona por sí sólo, correteando de un lado a otro como un pollo descabezado durante los 45 minutos de cada episodio. Se trata de tramas paralelas que en algún momento colisionarán (esperemos) pero que por ahora sirven únicamente para que cuando lleguen los últimos tres minutos de capítulo haya un giro inesperado que nos obligue a estar pegados a la pantalla la semana que viene. Nada tiene sentido, no hay nada hilado, las únicas relaciones entre personajes son lazos de sangre (padres e hijos) y atracciones sexuales varias. Y quizá sea este aspecto (el sexual) sea lo peor de esta adaptación del cómic a la pequeña pantalla. Básicamente hay hasta tres personajes enamorados del joven Archie (interpretado por el neozelandés KJ Apa), aparte de las ya clásicas Betty (Lili Reinhart) y Verónica (Camilla Mendes) le sumamos una profesora, la señorita Grundy. Lo cual no sería terrible, si no fuera porque la docente de los cómics era una mujer de casi sesenta años con el pelo blanco y la nariz aguileña, la voz de la razón en el instituto. Casi una anciana que siempre tenía una frase para rematar cualquier discusión. En la serie creada por Roberto Aguirre Sacasa (que ya había producido una temporada de Glee y algunos capítulos de Supergirl) la señorita Grundy está interpretada por Sarah Habel, de 34 años. No queda del todo claro que edad tiene el personaje, pero desde luego que le saca más de lo debido a Archie, que recordemos, todavía está en el instituto. Es un menor. En este artículo se desarrolla como y por qué de acuerdo a las leyes estadounidenses (y el sentido común) esto es una violación. Para cuando en el capítulo de esta semana son finalmente cazados, no hay apenas repercusiones. La relación se acaba, no se avisan a las autoridades y la señora Grundy escapa a una nueva ciudad. Y aquí paz y después gloria. ¿De verdad tengo que decir que esto está mal? ¿Tengo que exponer el argumento de “Imaginemos que fuese al revés, y fuese un profesor adulto el que seduce a una adolescente”? Espero que no.

Pero aun si obviamos esta situación, quedan otros aspectos más que hacen que al menos un servidor se tire de los pelos: Para empezar, el personaje de Kevin Keller. El primer homosexual en caminar las calles de Riverdale consiguió su propia serie regular en lo cómics “Life with Kevin” por su carisma y porque su sexualidad no definía quién era. Era un personaje interesante, entretenido, que resultaba atractivo y que incluso llegaba a convertirse en senador con una agenda muy clara en contra de las armas y pro derechos de la comunidad LGBT. Sin embargo, en sus tres escenas (por ahora) en la serie le hemos visto únicamente interesado en el sexo. Un personaje gay promiscuo más. Ninguna novedad. Por supuesto, los personajes pueden ser como les de la ganas a los creadores, y desde luego que los gays (y cualquier persona de cualquier orientación sexual) puede ser todo lo promiscuo que quiera. Lo realmente doloroso es ver como la versión del guión original tenía mucha más profundidad, aunque tan sólo fuera en dos frases: Kevin pasa tiempo con Betty porque su padre es homófobo, y se insinúa una posible relación con un estudiante de intercambio inglés. Nada de esto está en el capítulo piloto. Cierto, un padre homófobo es uno de los estereotipos más sobados de la ficción, y una relación homosexual no es ni novedosa ni necesaria a estas alturas (de nuevo, cada cual puede tener las relaciones que les dé la gana) pero al sacrificar esto, Kevin se convierte en nadie. En el capítulo de esta semana pasada se ha intuido el comienzo de una relación entre Kevin y un joven que pertenece a una banda. Seguro que dará para muchas analogías con West Side Story, pero aún queda por ver si Kevin acaba teniendo la profundidad suficiente como para acabar siendo el senador que nos encontrábamos en los cómics. No hay absolutamente nada de ello en el piloto. Sólo sabemos que es promiscuo.

Riverdale Archie

Por último tenemos a Jughead. El personaje interpretado por Cole Sprouse (en su retorno a la pantalla 6 años después de la última emisión de Zack y Cody, todos a Bordo) forma parte del cuarteto protagonista desde 1941. Quizá no sea el personaje más interesante, y en su origen servía simplemente como alivio cómico, un joven alto, flaco, con sombrero whoopee (que en los años 20 y 30 llevaban los mecánicos) y enamorado de la comida. Apenas el hombro en el que Archie lloraba cuando se encontraba en problemas entre Betty y Verónica. Sin embargo, como ya hemos dicho antes, en 2014 Jughead se descubrió como asexual. Esta revelación fue recibida con los brazos abiertos por la comunidad LGBT ya que de acuerdo con la página Web de Aven (Asexual Visibility & education Network) alrededor de un 1% de la población mundial se identifica como asexual. El traslado del personaje a la pequeña pantalla se esperaba como agua de mayo ya que actualmente tan sólo hay 3 personajes asexuales en televisión: Varys de Juego de tronos, Sheldon Cooper de Big Bang Theory y Todd, de Bojack Horseman. Sin embargo, por algún motivo no especificado, los productores ha decidido eliminar esta posibilidad. Antes de continuar, hay que especificar una cosa: Ser asexual no implica no ser capaz de establecer una relación amorosa, simplemente no se siente deseo sexual por otra persona. Jughead podría perfectamente tener sentimientos amoroso por cualquier personaje, pero no deseo sexual. Sin embargo, esto poco importa, y las protestas no se han hecho esperar. El propio Cole Sprouse ha expresado su desacuerdo con la decisión, explicando que “para mí, es desafortunado. Creo que hay mucho espacio para el crecimiento del personaje, y creo que ese tipo de representación es bastante interesante, y necesario, la verdad”. Y es que se rumorea que el personaje por el que beberá los vientos el joven en la serie no será otro que el interpretado por Shannon Purser, la ya ascendida a icono de televisión Barb de Stranger Things (¿cuando podremos dejar de hablar de un personaje que nunca nos importó? Parece que nunca).

Riverdale: serie de la CW

En el tercer capítulo las cosas parecen mejorar. Tiene lugar un conflicto de slutshaming en el que la las jóvenes del instituto se reúnen para acabar con una costumbre humillante de los jugadores de fútbol americano pero los métodos no son del todo apropiados. Aun así, el abuso es resuelto y por primera vez en lo que va la serie las chicas ganan un poco de protagonismo pisoteando a sus abusadores. ¿Es este un incidente aislado? Probablemente.

Y es que sólo en el primer capítulo ya tenemos tres ejemplos de problemas en la representación de sexualidad. Esto no es nuevo para una cadena como CW acostumbrada a los escándalos producidos por series: las inconsistencias en Arrow, los múltiples baches de Supergirl, o el gravísimo problema con el feminismo de The 100. Sin embargo, Riverdale todavía está a tiempo de redimirse. Quizá la inclusión de Sabrina (si, esa Sabrina) en la serie cambie los paradigmas. Esperemos que lo haga

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