RYSE: SON OF ROME. Damocles está en los detalles

Un juego que en vez de divertir da rabia

Por Patri Tezanos

Damocles fue, en la historia o imaginería griega, un listillo que creía que un gran poder no conlleva una gran responsabilidad y un gran peligro. En RYSE: Son of Rome es el nombre que recibe el demonio de una leyenda que sobrevive entre los soldados de las legiones romanas, un tipo siniestro de negra armadura que representa la responsabilidad que deben tener y guardar los soldados hacia sus compañeros y los generales hacia sus hombres. Y la representa muy bien a base de leña al traidor como podéis ver en la siguiente cinemática de estética super-mega-guays (ojalá hagan algún juego 100% con estos gráficos):

Y si Damocles es un diablo y el diablo está en los detalles, por sencillo silogismo decimos en el título que Damocles está en los detalles para expresar la idea principal de este post: a RYSE: Son of Rome le fallan los detalles. Detalles. Este juego es un gran ejemplo de cómo cuidar las cosas a nivel macro pero no preocuparse por lo pequeño pueden convertir al producto en una estafa, sobretodo si lo vendes a más de 50€.

Pero primero hay que ensalzar sus cualidades, que también tiene. Como no podía esperarse menos para un título de nueva consola, RYSE tiene unos gráficos estupentásticos, unos escenarios más enriquecidos que el guiso de una madre que usa Avecrem, una jugabilidad importante, acciones fluidas para los personajes y expresiones faciales que ya les queda poco que envidiar a las de verdad. Y… Y… Y… Y punto final.

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El jugador en manos de las compañías de videojuegos

Ahora vamos a por la chicha, a por lo que venimos todos: a ser Damocles de estos infames que han lanzado al mercado un juego a todas miras incompleto y con detalles descuidados que le hacen sentir a uno engañado.

En primer lugar, la duración. Este juego (en nivel fácil, eso sí) no dura más de 5h. Cinco ridículas horas en que te fundes el modo historia. Que sí, que luego tienes opción de multijugador y todo lo que se quiera, pero es que son cinco horas. Vamos, que podría haber mantenido entretenida a la viuda Carmen Sotillo el tiempo que se dedicó a pasarlo con su difunto Mario, pero nada más.

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Shit happens

En segundo lugar, los enemigos. Lo diré a las claras: son RIDÍCULOS. ¿Cuántos modelos diferentes hay de enemigos? ¿Tres? ¿Cuatro? AGOTA verdaderamente pasar por el escenario matando todo el santo rato a los mismos señores llegando incluso a matar varias veces al mismo en el ataque a una única cuadrilla. FATAL.

En tercer lugar, la variedad de misiones. Mola currar al personal, pero no mola que toda la acción del juego consista en currar al personal (y menos si todo el rato consiste en currar al mismo personal). La cosa acaba siendo un machaca botones y un quick event constante y tú sólo deseas que pase rápido la fase para poder ver la siguiente cinemática. Puedes matar a los enemigos con muchos combos y piruetas y flipándote todo lo que quieras, pero al final estás tocando una y otra vez el mismo do-re-mí.

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En cuarto lugar, el comportamiento de los personajes. Si haces una historia ambientada en la antigua Roma, tienes que ambientarla. No vale encajar actitudes y diálogos del siglo XXI en personajes de hace más de 1500 años, porque le impide a uno meterse en la historia.

RYSE: Son of Rome es un producto crudo. Es el juego que deberían dar con la XBOX ONE para probar sus maravillas tecnológicas, pero resulta un insulto verlo a la venta y al precio normal de un videojuego. Es un juego que impresiona a nivel gráfico, pero resulta tan simplón como juego en sí, plantea una premisa tan atractiva pero luego la traiciona de tal manera que en vez de divertir da rabia. Comenzar una nueva generación con chopped pudiendo haber dado jamón ibérico…

Eso sí, nos permite soñar con las maravillas que vendrán.

Sigue a Patri Tezanos en Twitter: @PatriTezanos

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