Saints Row IV: Haters gonna hate

El género de los sandbox es el que más posibilidades de hacer locuras ofrece. Ningún otro tipo de videojuego permite tanto al jugador probar sus capacidades de salvajismo. Y el más desenfrenado es Saints Row IV.
Por Chema Mansilla

Hay muchos sandbox. Y en casi todos puedes robar un coche, recorrer la ciudad a gran velocidad perseguido por la autoridad y finalmente protagonizar un salto a gran distancia con tu vehículo resultando en un gran y multitudinario accidente. Todos lo hemos hecho y todos nos hemos divertido. Pero sólo hay un juego que te permite disfrazarte de conejo azul de peluche, robar un una furgoneta de vendedor de helados, recorrer la ciudad a una velocidad absurda pasando por encima de los coches de policía que tratan de cerrarte el paso, protagonizar un salto acrobático de muchos metros, protagonizar un épico accidente masivo, y luego, salir del vehículo siniestrado y ponerte a bailar mientras lanzas rayos congelantes con las manos. Ese juego es Saints Row IV. Y te encanta.

Saints Row IV empieza por todo lo alto: eres el presidente de los Estados Unidos y líder de los Saints, la banda callejera más popular y poderosa del mundo. Y te enfrentas a una invasión alienígena. Básicamente en el juego consiste en ir realizando misiones recorriendo varios escenarios de grandes dimensiones de punta a punta, eliminando ciertos objetivos. Para ello podrás “agenciarte” cualquier vehículo que veas y usar todo tipo. Bueno, hasta ahí es casi lo de siempre, pero a la mezcla le vamos a añadir el elemento “Saints Row”, que hará que pases de abrir fuego a lo loco en medio de la calle a golpear a un extraterrestre hasta la muerte con un enorme dildo violeta. O poner a la gente a bailar hasta la muerte con un cañón de ritmos. Por si fuera poco, además tu personaje tiene súper poderes y puede saltar edificios, correr más rápido que cualquier vehículo y hacer unas cuantas burradas más preocupantemente divertidas. Así que seguramente te pase como a mí, que en un momento dado pasarás completamente de la historia del juego, y te dedicarás a realizar las ideas más descabelladas que se te ocurran. Lo mejor es que en Saints Row IV puedes hacerlas, y seguramente, te den puntos por ello.

Bueno, ya hemos dejado claro que Saints Row IV es el juego de hacer el cabra por excelencia. Diversión al más alto nivel. Pero como juego, ¿qué tal es Saints Row? Pues… ¿Recuerdas el Saints Row de hace un año? Pues técnicamente similar. Parece que la capacidad de libertad es inversamente proporcional a pulido técnico. Saints Row no tiene unos gráficos de últimísima generación. Ni el modelado de los personajes, ni el mapeado y texturas están a la altura de lo que estamos viendo en otros títulos actuales. Incluso tiene ciertos fallitos de programación, algunos bugs realmente divertidos y otros tan llamativos como que todos los personajes no jugadores que aparecen en una calle sean exactamente el mismo. Técnicamente Saints Row IV es ramploncete. Pero, ¿a quién le importa eso cuando tu personaje es un obeso con barba y tupé que recorre las calles de la ciudad en sugerente y erótica lencería de color violeta ejerciendo una desproporcionada violencia física contra todo elemento que se alce a su paso?

Saints Row IV juega con sus propias reglas y va un poco a su aire. Seguramente sea el juego más loco del verano. Y del año. Yo sólo he visto una cosa más loca últimamente.

Y prefiero el Saints Row IV.

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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