SALVAJE LOBEZNO: No diga Frank Cho, diga ¡¡¡TETAS!!!

Panini Cómics está publicando en el añejo, querido y cada vez menos agradable formato de grapa la nueva serie de Lobezno editada por Marvel cuya mayor baza está en el dibujo de Frank Cho. Los que ya conocéis al bueno de Cho, ya sabéis por qué es la gran baza de la serie. Los que no, os lo describiré con una palabra: TETAS. Ah. Sí. También hay una historia. Creo.

Por Javier Marquina.

“Mientras tanto, en las oficinas de Marvel…

-Bueno, Frank, dinos lo que te gustaría dibujar ahora…

-¡¡¡TETAS!!!

-Ya… bueno… ya te dimos Shanna… ¿seguro que no quieres hacer otra cosa?

-¡¡¡TETAS!!!

-¿Y si metemos a algún personaje con tirón para petarlo con las ventas?

-¡¡¡TETAS!!!

-Oye Frank, estamos pensando… ¿te apetecería dibujar a Lobezno en una nueva serie regular que sature aún más el mercado de mutantes?

-¡¡¡TETAS!!! ¡¡¡TETAS!!!

-¿Y que más podríamos poner? ¿Dinosaurios?

-¡¡¡Y TETAS!!!

-Hecho. Y la llamaremos…. ¡¡¡Lobezno Salvaje!!! ¡¡¡Porque la acción sucede en la Tierra Salvaje!!!

-¡¡¡TETAS!!!

-¡¡¡Somos geniales!!!

-¡¡¡TETAS!!!”

TETAS

Frank Cho es un ilustrador superlativo, superdotado, superior. Uno de los mejores dibujantes que sin duda podemos encontrarnos hoy en día dibujando cómics. O dibujando. Así. De forma general. Además, hay que reconocerle un esfuerzo especial por superar las barreras que este adjetivo de “ilustrador” le impone y los intentos que realiza en cada uno de sus cómics por narrar, por realizar trabajos fluidos que no se queden sólo en fotos fijas espectaculares que podrían decorar las paredes de nuestro cuarto. Que el tío se lo curra, vamos. Que quiere ser alguien que cuenta historias y que no sólo dibuje dobles páginas espectaculares. Que el pone ganas. Que se esfuerza. Al menos durante los primeros números de sus proyectos. O hasta que le entran ganas de hacer otra cosa. O hasta que se aburre.

¿Tetas?

Savage Wolverine (Salvaje Lobezno aquí en España, HORRENDA traducción/homenaje a aquellos terribles y maravillosos tiempos de Dan Defensor) es un poco de todo esto. Y algo más. El algo más que siempre nos da el señor Cho. Tías. Tías buenas. Tías MUY BUENAS. Pará mí, las pin-ups mejor dibujadas del mercado. Espectaculares, excesivas, totales. El señor Cho conoce bien cuales son sus puntos fuertes y los usa con habilidad, desplegando su arte excepcional en los cinco números que, al parecer, ha durado su andadura por esta serie hasta nuevo aviso. Cinco y ya. En el sexto, Zeb Wells y Joe Madureira han cogido el relevo en esa también añeja tradición de diferentes autores para diferentes autores que tantos momentos de gloria nos dio en colecciones como Legends of the Dark Knight de la Distinguida Competencia.

Conscientes de que Cho es una megaestrella, en Marvel le consienten como a su ojito derecho. Por ser tú, Frank, lo que quieras. Nada de continuidad, nada de crossovers, nada de nada. Haz lo que te venga en gana, usa lo que te apetezca. Dinosaurios, S.H.I.E.L.D., Shanna, gorilas gigantes, primigenios alienígenas, humor y ultraviolencia. Todo vale cuando tienes en las manos los trazos mas limpios, redondos y espectaculares de la industria. El problema es que al final, de tanto permitir, la libertad se convierte en libertinaje, y el señor Cho parece cansarse con facilidad. O eso o se le estaban quemando las tostadas y se tuvo que ir corriendo. O se dejó un grifo abierto y su vecina de abajo le llamó para quejarse. O algo parecido.

TETAS

Lo que comienza como una aventura clásica, simple y efectiva, de esas de pasar muy buenos ratos en el sofá de tu casa mirando uno de los Lobeznos mejor dibujados en la actualidad, acaba convirtiéndose en un carrusel precipitado de ideas no siempre brillantes que acaba de forma abrupta. Personajes metidos con calzador en situaciones forzadas como el sexo entre especies diferentes. Un pudo ser y no sé si será extraño, que además, en su recta final y en apenas 3 páginas, intenta lanzar una de esas ideas “mas grandes que Marvel” que sólo el Rey Kirby podía permitirse. Y no siempre. No digo (casi) nada para aquellos que siguen la edición española y odian los spoilers. Pero ya veréis de lo que hablo en las últimas páginas del quinto número. Ya nadie se acuerda de Términus.

Al final, estos cinco números de “Savage Wolverine”, perfectos para ser recopilados en una de esas lujosas ediciones de tapa dura con toneladas de extras que te sacan un ojo y parte de tu hígado, acaba siendo un ‘quizás’ dibujado de manera excelsa por uno de los mejores ilustradores de la actualidad. Un cómic muy bien contado con una historia anodina pero correcta, que al final quiere ser más grande que la vida y acaba siendo una especie de eyaculación precoz y huida del lecho avergonzada, rodando como una croqueta en una pendiente. Un ‘si voy con lo que te doy’ que, al no acabar yendo, se queda en una promesa de lo que a lo mejor, algún día, será.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Javier Marquina 218 Articles

Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*