El Síndrome del Cubil de Smaug

A nada que te muevas por el mundillo “friki” descubres que lo que necesitas para ser un verdadero iniciado son unos cuantos miles de euros que gastar en cómics, figuritas, camisetas, juegos de rol, discos, posters, reproducciones a escala de la Estrella de la Muerte, libros, libros de ilustraciones, videojuegos, consolas y otros objetos brillantes que se acumulan en tu casa y que hacen de las mudanzas un puto infierno.

Por Javi Jiménez.

Incluso los aficionados más outsiders no nos libramos de vivir en la sociedad en la que vivimos. Esa que define a los individuos por sus posesiones ( o falta de ellas). Es por eso que hojeamos babeantes los catálogos de novedades comiqueras, que acumulamos de forma enfermiza hasta las colecciones más infectas. En raros momentos de lucidez decidimos deshacernos de las piezas más mugrientas de la colección… no nos engañemos: es solo para hacer espacio a otras cosas nuevas que llenen nuestro vacío. Pudiera parecernos algo pueril, nuestra guarida llena de los objetos fetichizados con los que tratamos de colgarnos nuestra medallita de intelectual pop. “Mira aquí, tengo cinco ediciones de El Regreso del Caballero Oscuro ordenadas por tamaños”. “Aquí La Broma Infinita, El Arcoiris de Gravedad, El Quijote, el Silmarillion  y Ulises leídos, marcados y anotados. Que las visitas sepan quiénes somos: Tendremos una vida de mierda, pero un paladar cultural selectísimo.

No os olvidéis de limpiar las babas del teclado.

En algún momento miras las toneladas de papel, de cómics y libros de los que sabes que existen muchas más probabilidades de que se pudran en el estante a que vayan a ser releídos y sientes un gran vacío existencial. Sobre todo cuando echas un vistazo a la colección de DVDs, que ya no puedes ver porque el antiguo reproductor se ha averiado y ahora Netflix y el blu-ray ocupan su lugar. solo quedan de ellos cajas sin ningún tipo de valor más que para el coleccionista.

¿Qué sentido tiene si ya no es necesario acumular por acumular? Puedes llevar toda tu biblioteca en un ebook con la misma comodidad de la lectura en papel y sin los inconvenientes del peso, la podredumbre ni la descuadernación. No necesitas comprar caros DVDs ni blu-rays para poder ver cine teniendo múltiples opciones de consumo en streaming. En una tableta, tu ordenador o smartphone puedes cargar tu comicteca. Y que decir de tu cuenta de Spotify, Apple Music o derivados. No hay punto de comparación ante la capacidad de hacer listas de miles de hits en una de estas plataformas que con CDs recopilatorios mal grabados. Definitivamente ya no hay necesidad de que nuestras casas sean una réplica a escala friki del cubil de Smaug.

Estas últimas semanas me he sorprendido verme comprando cómics en formato digital, libros electrónicos, juegos digitales y probando diferentes servicios de streaming. Tengo más material de lectura que nunca, un mayor abanico de películas y series donde elegir y toda la música que quiera escuchar. Y todo eso no está ocupando nada de espacio en la casa. No tendré nunca que meterlos en cajas, trasportarlos a mi nueva residencia ni preocuparme por la humedad y el polvo. Todo por una fracción de su precio material.

A ver quién le quita el polvo a esta colección de Funkos…

Pero amigos míos, si esto fuera tan fácil ya me habría desecho de todo el material que tengo en casa. Ni siquiera me hubiera comprado algunos cómics este mes ni habría empezado mi colección de vinilos. Porque igual que Smaug realmente no necesitamos todo ese oro, pero nos hace infinitamente más felices. El placer del contacto físico, de la posesión y de poder observar tus dominios freaks en la estantería. No tendremos tierras, no tendremos grandes posesiones, pero tenemos nuestro pequeño tesoro friki. Algunos diremos que es porque las sensaciones físicas que nos produce el papel satinado, los extras de los blu-rays o la sensación de colocar la cara A sobre el reproductor y colocar la aguja y sentir el cálido sonido de un vinilo. No nos engañemos a nosotros mismos, es el mero hecho de la posesión lo que nos gusta.

Sin embargo, a no ser que seamos muy afortunados no podemos comprar y acumular todo lo que queremos consumir.  Como comentamos en nuestro Twitter se publican más cómics de los que podemos comprar, almacenar y leer.  Lo mismo pasa con todo lo demás. Como seres conscientes de nuestra enfermedad tenemos acceso a nuestra particular metadona. Los medios digitales nos dan acceso a un gran poder: el de elegir. Quizás no quieras tener en casa 100 tomos de un manga que te encanta pero si puedes ser feliz leyéndolo semana a semana como parte de una suscripción a un servicio. No tenemos que convertir nuestras casas en un santuario a lo friki. Podemos abandonar ese culto al papel por el papel.  Una vez se ha universalizado el acceso lo que cuenta es elegir. No necesitamos una montaña de oro sobre la que dormir, si no unos bien escogidos diamantes y rubíes. Aquí (y en otras partes) estamos para ayudaros. Leemos todo lo que podemos, vemos las películas que no conoces, nos tragamos ñordos inenarrables, rescatamos perlas para que puedas elegir porque si hay algo más preciado que el espacio, eso es el tiempo. Dejemos de pensar en el tamañano de la estantería y empecemos a pensar en días y horas.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

 

Acerca de Javier Jimenez 195 Articles

Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*