SPIDERMAN: BLUE, de Jeph Loeb y Tim Sale.

El amor, la pérdida y el recuerdo de una época dorada.

Por Carlos Playbook.

La muerte de Gwen Stacy es uno de los momentos cumbres de la historia de los cómics y marcó un punto de inflexión en la vida de Peter Parker. El joven que siempre estaba de buen humor mientras se balanceaba con las mallas de Spiderman, vio cómo su vida se volvía del revés tras aquel fatídico Snap! en el puente George Whasington. Pero antes de esta tragedia hubo una historia de amor, quizás una de las más bonitas que se recuerden en un cómic y que se merecía un tributo a la altura.

Antes de continuar creo que es necesario hacer una aclaración sobre el título de este cómic. Si bien Azul es la traducción literal en original, Blue, también significa tristeza y este adjetivo se ajusta mucho más a esta obra.

Supongo que ya sabréis, más que nada porque no dejo de repetirlo cada vez que tengo ocasión, que me encanta How I Meet Your Mother tanto como serie de humor, relaciones y personajes, como por las pequeñas (grandes) lecciones sobre la vida que va dejando ir cada poco. Al tratarse de una historia narrada en flashback permite analizar situaciones pasadas con la perspectiva y el conocimiento que dan el paso del tiempo. Y es que a menudo los disgustos que nos da la vida son más llevaderos cuanto más lejos quedan. Lo que hoy nos mata mañana nos hiere y pasado sólo nos escuece. Algo parecido sucede con este cómic en el que Peter va narrando la historia mientras le graba unas cintas a Gwen, recordando la época en la que se enamoraron pero visto desde el presente y sabiendo todo lo que iba a suceder a posteriori.

A estas alturas de la vida doy por hecho que todos sabremos que el primer amor nunca se olvida, sin importar si fue un amor de verano o la persona con la que acabaremos viviendo el resto de nuestros días. Pero a menudo tendemos a idealizar los recuerdos y todo parece mejor de lo que realmente fue, aunque hay casos en los que el recuerdo es real, o incluso se queda corto, porque aquella primera vez fue mágica. Este es uno de esos casos ya que el cómic nos explica cómo Peter Parker y Gwen Stacy se enamoraron como sólo puedes enamorarte la primera vez…

Publicada originalmente como una mini serie de seis números Jeph Loeb y Tim Sale nos regalan una historia de amor, no sólo entre Parker y Stacy sino de amor a los cómics de una época pasada donde todo parecía más inocente, menos complicado y, en definitiva, mejor. Tomando como base las historias comprendidas entre los números #39-49 de Amazing Spider-Man, los autores hacen un excelente trabajo de introspección, exploración y expansión de una etapa en la que sucedieron varios cambios importantes en la vida de Peter y su entorno.

Así, asistiremos a la pelea definitiva (al menos la primera definitiva) entre Spidey y el Duende Verde después de que este descubriera su identidad secreta, entrará en escena la explosiva Mary Jane con su mítica frase de “Te acaba de tocar la lotería”, Parker se mudará con Harry a un apartamento del centro, Flash se alistará en el ejército y, mientras se enfrenta a varios villanos de su extensa galería, el pobre Parker tendrá que decidir entre Mary Jane y Gwen. También habrá tiempo para ver a JJ Jameson con su simpatía habitual y a la pobre Tía May siempre pendiente de su sobrino, lo que vendría siendo un pack completo del mejor Spiderman de los años ‘60.

Sin llegar a ser un reboot ni un remake, estamos ante una revisitación en la que en ocasiones hay escenas calcadas de la historia original, mención especial para el trabajo de Tim Sale sobre el que volveremos a hablar en unas líneas, pero también se profundiza en otros momentos que en su día se pasaron por alto. Loeb desarrolla los sentimientos y las reacciones de un joven Parker, se supone que en esa época tendría unos 17 años, al que asustaba más la sonrisa de Gwen o el atrevimiento de Mary Jane que pegarse con el Rino o esquivar las fauces del Lagarto.

Como decía antes, a menudo tendemos a idealizar el pasado y en esta ocasión la idealización viene de la mano del magnífico dibujo de Tim Sale, cuyo trabajo en estas páginas posiblemente sea el mejor de su carrera. Será por la expresividad que le da a los personajes, algo fundamental en una historia tan sentida como esta, será por la espectacularidad de sus figuras en acción, siempre grandes y muy dinámicas, será por su narrativa sublime de la que da muestras en cada número abriendo con una splash page seguida de una doble splash page. Por todo esto y por mucho más. Como esos homenajes a viñetas míticas, algunas reconocibles para todo el mundo y otras más dirigidas a los fans de Spidey, pasadas por el tapiz de la maestría de su trazo.

La vida es un viaje, uno que solo va en una dirección pero eso no quita que, de tanto en tanto, apetezca parar un momento y mirar atrás. Quizás para saber a dónde queremos dirigirnos, quizás para volver a disfrutar de un recuerdo, quizás para aprender una lección. O, sencillamente, para saber que hubo uno tiempo donde las cosas buenas parecía que iban a durar para siempre.

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