Star Trek: Discovery – Hay héroes y Héroes

Star Trek es uno de esos pocos ejemplos que podemos encontrar en la ficción de gente que quiere y pone todos los medios a su alcance para ser buenos. “Pero Andrés, ser bueno es un término relativo, ¿Cómo pretendes que me crea eso?” preguntaréis. Y la verdad es que la respuesta no es sencilla, y la serie lo sabe.

Por Andrés R. Paredes

Bryan Fuller mira con esperanza el próximo show que abandonará

Para empezar: Star Trek: Discovery es una serie de Bryan Fuller, Showrunner que abandonó la promoción a mitad de preproducción y del que ya hablamos aquí en referencia a American Gods (serie que también ha abandonado… Ahí hay un patrón) y por tanto es una serie de calidad, que trata temas adultos desde una perspectiva casi cómica y que aprovecha las grandes cuestiones de la humanidad para hacer capítulos apasionantes, divertidos y un poco (sólo un poco) sesudos.

Star Trek: Discovery comienza con un acto revolucionario literal y figuradamente: Michael Burnham (una impecable Sonequa Martin, estrella del show y luz de mis días sol de mis mañanas) es el primer miembro de la federación galáctica acusada y condenada de amotinamiento. Sus actos han desembocado no sólo en la muerte de su mentora y el rechazo de toda la federación, también han hecho estallar la primera gran guerra entre los Klingon y el gobierno galáctico. Michael Burnham es poco más que un paria, pero tenía muy buenos motivos: pretendía salvar a todo el mundo de una de las razas más crueles y despiadadas de la galaxia. ¿Es Michael Burnham una heroína, o una rebelde? ¿Es ambas cosas?.

Resulta bastante sorprendente como el viaje de la protagonista desde la rebeldía y la actuación como un soldado hacia una perspectiva más pacífica y acorde a la doctrina de la saga se ve reflejada en la de toda la nave en la que se ve embarcada. La Discovery es la nave insignia de la federación (como después sería la Enterprise) y tiene una misión clara: acabar rápida y eficientemente con la guerra, para así salvar el mayor número de vidas. Para hacerlo se vale de unos motores de última generación y de unos científicos excepcionales, entre ellos el oficial Saru, un Doug Jones glorioso como siempre, sólo que en esta ocasión tiene mucho diálogo y podemos apreciar todas sus emociones incluso bajo capas y capas de maquillaje.

Aquí los miembros del cast, cada uno mirando a donde le dá la gana.

A voz de pronto, puede parecer que la nave es una monstruosidad guerrera, más parecida a la Normandía de la saga Mass Effect que a la clásica nave de Jean Luc Picard (curioso caso de retroalimentación, Mass Effect bebe de The Next Generation y Discovery vive por y para la Mass Effect). Sin embargo, ocurre algo extraño: Todas las victorias de la Discovery se sienten, en cierta medida, como derrotas. ¿Por qué? Porque son victorias de batalla. Por supuesto, la Discovery está ganando la guerra. Batalla a batalla, golpe a golpe. Y quizá esa sea la forma más rápida y efectiva de terminar una guerra (y en especial contra los Klingon, la raza guerrera más guerrera de todas las razas guerreras) pero no es la vía que la federación (una organización interplanetaria cuyo objetivo primordial es la paz) debe usar. Y eso es algo que los tripulantes, comandados por el temible capitán Lorca (un Jason Isaacs que hace que se le derritan los ojos a un servidor) parecen estar olvidando.

He aquí un aspecto muy interesante de Discovery: es una serie íntima y de guerra. Es muy emocional, pero no por ello se regodea en los sentimientos. Burnham es un personaje traumatizado y que trata todo el tiempo de mantener a raya sus sentimientos, pero que se desmorona. Mantiene muy bien el equilibrio entre lo que cuenta y cómo lo cuenta. Todos los conflictos que tienen lugar a bordo del buque insignia tienen una base emocional interesantísima, y no por ello dejan de ser personajes de acción cuyos objetivos quedan muy claros. No sólo eso, es una serie extremadamente respetuosa: Para con sus personajes femeninos (ninguno mal escrito), sus tramas amorosas (excepcionalmente montadas) y especialmente en su apartado científico; Star Trek Discovery trata con sumo cuidado tanto la parte de Ciencia como la de Ficción y se asegura de navegar en todo momento entre dos aguas, siendo creíble y accesible.

Una mención aparte merecen los Klingon. A pesar de las quejas de algunos fans acérrimos en cuanto al cambio de aspecto con el que son tratados en esta nueva saga, la raza enemiga no se reduce a un puñado de bárbaros que gritan y rien mientras beben sangre de las calaveras de sus enemigos. Bueno, eso también lo hacen, pero su punto de vista de la guerra también es tratado en profundidad a través de unas extrañas Intrigas palaciegas que suelen terminar en muerte.

Ahora acabamos de introducirnos en un parón del que la serie promete salir disparando a todo el mundo. Sólo esperamos que tarde o temprano, los miembros de la tripulación de la Discovery se conviertan de nuevo en auténticos Héroes y Heroínas dignos de admiración. 

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