Star Trek: En la Oscuridad. Esperanza galáctica. [NO SPOILERS]

El nuevo niño mimado de Hollywood regresa a los blockbusters veraniegos con una nueva peli basada en la mítica saga de ciencia-ficción.

Por Chema Mansilla

Me gustan las pelis de J.J. Abrams. Me gustó mucho su Misión: Imposible 3, y la anterior entrega de Star Trek. Pero no me gustó nada de nada Super 8. Y es que a Abrams hay que tenerle más miedo que a la combinación “crack y machete”. Por eso acudía al pase de prensa un tanto acojonadillo. La anterior entrega de Star Trek me pareció una acertada puesta a punto, ¿pero sonaría la flauta por segunda vez? En el evento de presentación de aquella primera peli, Abrams me contó (sí, niños, yo le di la mano a J.J. y hablé con él de cosas frikis) que la película que siempre había querido hacer era Star Wars, y que había intentado acercar la saga creada por Rodemberry a la de Lucas. La vueltas que la da la vida, ¿verdad? El caso es que no tenía yo todas conmigo en que la fórmula volviera a funcionar, más si tenemos en cuenta que se oyen por ahí algunas críticas no muy buenas sobre esta peli…

Sentado en la sala de prensa de Paramount, con el Sr. Boyero en la butaca de al lado, me dispuse una vez más a alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar. Empieza el espectáculo, con la sensacional (y ya mítica) banda sonora de Michael Giaccino. Y ya mal. Por la primera secuencia me parecía un descarte de John Carter. Que me gustó John Carter, pero un descarte es un descarte, aquí y en Marte. Y sí, la acción es trepidante y todo eso… Pero los chistes fáciles y la química floja. Ya estaba yo aborreciendo cuando el Enterprise aparece en toda su gloria en la pantalla, con la música a tope… ¡Y me di cuenta de que estaba sonriendo! Sí señores, sonreía con auténtica satisfacción. Tras eso, y mientras me preguntaba por qué tantos actores de Doctor Who hacen ahora  de secundarios, y porqué Abrams ha decidido vestir a los oficiales de la federación como si fueran oficiales imperiales de Star Wars, mi corazoncito de fanboy le mandó un mensaje a mi cerebro gafapastoso y le dijo: “oye, yo estoy guay aquí abajo, relájate tú ahí arriba”. Y a partir de ahí todo fue a mejor, pasando de momentos impresionantes a momentos sublimes…

La película transcurre un año después de los acontecimientos de la primera película. Pero los años que han pasado en el mundo real han servido para asentar a la tripulación y el caracter de los protagonistas. El espíritu de esta peli, aunque sigue siendo palomitero, ya no huele a espíritu adolescente. Sigue siendo muy Star Wars (aunque también empieza a parecerse mucho a Mass Effect y tiene una escena robada directamente de Dead Space 2), con ese eje acción-diversión que tan bien funciona. Pero en esta ocasión es mucho más Star Trek que la primera película. Y no sólo por los cientos de referencias a episodios y momentos clásico de la franquicia trekkie, algunos realmente brillantes, sino por la seriedad del tema de fondo. Una seriedad que no lastra en ningún momento un guión ágil que avanza a golpe de explosión e impulso factorial. Los chistes son menos patosos, la química entre Kirk y Spock sigue estando a buen nivel: si Quinto vuelve a calzarse las orejas puntiagudas con éxito, Pine mejora con creces su interpretación de Kirk. Sí, hay una escena ridícula en la que una oficial sale en ropa interior. Es gratuita, prescindible, innecesaria, pero son apenas unos segundos, y de verdad, que no pasa absolutamente nada. No es importante y no le hace ningún daño a la película en general. Hay dos papeles que destacan sobre el resto por la calidad de sus interpretaciones. Por un lado Simon Pegg hace Scotty de una manera tan fiel al original que casi da miedo. Por el otro, y dando miedo de verdad, está Benedict Cumberbatch, en ese papel que todo el mundo sabe quién es, pero del que no diré más por aquello de los spoilers.

Soy fan de Star Trek (especialmente de La Nueva Generación), pero soy más de Star Wars. Pero como fan de Star trek estoy muy contento con esta nueva película. tiene algunas cosas malas, como casi toda producción. Sí, hay una escena con Cumberbatch que es igual que la de Loki en los Vengadores, Bardem en Skyfall y el Joker en El Caballero Oscuro, sí, pero casi parece un guiño. Vale, los Klingons que salen esta peli dan un poco de pena, pero ya están ahí y se habla de la guerra que habrá entre Federación y Klingons de manera inminente. ¡Es genial, tal vez lo veamos en la próxima!  Porque habrá más, imagino. Pero sin Abrams, eso seguro, que andará muy liado con el Episodio VII de Star Wars.

J.J. se va de la saga que ha resucitado, a hacer lo propio con la de la competencia, pero nos hace un regalo: esta película. Fans de Star Wars, dormid tranquilos, la saga está en buenas manos. Ojalá las precuelas hubieran sido así… Larga vida y prosperidad.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

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