EL TESORO DE LUCIO. Un gran cómic, para una gran historia

¿Cuantas veces miramos al cielo y nos preguntamos quién narices somos y hacia dónde puñetas vamos? Tú, que me estás leyendo ahora. ¿No te has mirado al espejo mil veces buscando respuestas y queriendo saber quién se esconde tras ese amasijo de carne y huesos? Ya sabéis, todo ese rollo de buscarle un sentido a la vida, ¿no?. Mira, te propongo un juego. Hazte la pregunta ahora mismo. Pero no tengas prisa en responderte. Hazlo solo después de leer este tebeo.

Os presento a Lucio Urtubia. Esta es su historia. Este es su tesoro.

Por Ramonet Daví.

La voz rota de Gorka Urbizu me acelera. Aporreo el teclado sincopadamente, mientras los navarros ‘Berri Txarrak’ me mecen los tímpanos. Quiero serenarme, pero hoy no voy a conseguirlo. Hoy escribo con el alma y amig@s, cuando uno escribe con el ímpetu y el convencimiento como aliados, serenarse no sirve de nada. Hoy, os traigo una historia vivida de esta misma forma. Un cómic escrito bajo los mismos parámetros. Una oda a la revolución, a la libertad, al amor, a Navarra y a la vida.

Pero…empecemos por el principio.

Cuando llegó a mis manos este cómic, editado en preciosa tapa dura y a todo color por la editorial navarra Txalaparta (en euskara y castellano) en colaboración con Tigre de Paper Edicions (en català) y Demo Editorial (en galego), no tenía ni idea de quién era Lucio Urtubia. Inculto de mí, desconocía totalmente la figura sobre la que versa la última obra del pamplonica Mikel Santos ‘Belatz’, autor completo de este biopic gráfico.

Aunque si os digo la verdad, esta incultura mía es la que en parte me ha hecho tener que encajarme la mandíbula al terminar cada capítulo, no parpadear a cada página y no dejar de repetir vocablos tan armoniosos que no me atrevo a pronunciar aquí.

¿Y eso por qué, señor reseñador?

Porque la vida de Lucio Urtubia es sencillamente increíble. Tan increíble, o en sus propias palabras, ‘una utopía’, que si no os dijera que es un tebeo basado en interminables charlas y entrevistas entre el protagonista y el autor, que ya es su biógrafo oficial, pensaríais que algun@ guionista de los de Hollywood le ha dado a la sesera para crear esta historia.

Pero, ¿quién es Lucio?

Lucio es, como bien reza la contraportada del tomo, un hombre de acción. Un anarquista de 87 años, que ha basado su vida en la lucha. Primero por vivir, segundo por sobrevivir y tercero, por y para la causa antifascista y anticapitalista que, entre las sombras, dio sus latigazos al régimen franquista durante la posguerra. Un Robin Hood clandestino sin arco y sin flechas, pero con un corazón, una valía y un empuje de hierro que bien merece este reconocido homenaje gráfico.

Belatz, de forma documentada, minuciosa, detallista y con un estilo gráfico excepcional, nos regala la posibilidad de acercarnos a la vera de Urtubia. Nos invita a sentarnos a su lado y a escuchar las aventuras reales que este ha vivido. Desde las más conocidas, a las más desconocidas.

Desde su infancia en Cascante, (cuna de la navarra carlista) junto a su numerosa familia, en la que empezó a desarrollar ese sentimiento de incomodidad ante la injusticia y la desigualdad que siempre han significado los poderes del estado y de la religión. Pasando por su juventud, en la que fue reclutado por el ejército y en la que empezó sus primeras actividades de contrabando para ayudar a los más necesitados, o descubriendo su exilio a París, en el que empezó a trabajar como paleta (oficio que le acompañaría toda la vida) y en la que se relacionó con miembros de las Juventudes Libertarias de la Fédération Anarchiste. Esa unión no hizo más que de detonante de la semilla revolucionaria que siempre había estado viva en él.

Semilla que Belatz nos relata con maestría, gracias a la elección de un ritmo constante y muy instructivo, que nos ayuda a comprender la historia a la perfección, acompañado de una narrativa elegante y adecuada para un tipo de historia como esta, que juega constantemente intercalando la actualidad con  flashbacks y encadenando anécdotas y vivencias del Lucio chiquillo, el adolescente, el amante, el papá, el revolucionario, el preso, el hombre, el héroe y la leyenda.

¿Y el tesoro?

El tesoro, querid@s lectores, es doble. Uno, el que se encuentra entre estas páginas y en la vida de Lucio, que os invito a leer y descubrir. Y dos, el propio tebeo.

Difícil es, en los tiempos que corren, competir con capas, superpoderes, rayos láser y futuros distópicos, pero los verdaderos tesoros son los cómics que, más allá de un entretenimiento, son lecciones de vida. Oportunidades de aprender, de crecer con la lectura, de cerrar la última página y querer comentar con los colegas (birra en mano) o la familia (birra en mano también), la increíble historia que acabas de descubrir.

Este es uno de esos ejemplos que demuestran que el lenguaje gráfico del cómic es un medio tan o más adecuado que el cine o las novelas para relatarnos cualquier tipo de historia. Uno de esos cómics que recomendaría con los ojos cerrados al lector más acérrimo y al que nunca se haya acercado a un cómic.

Veréis, si pusiera toda la sangre de mi cuerpo en una balanza, la mitad correspondería a Navarra. Se que esto puede importaros poco, pero como Lucio, mi abuela también fue hija de la Ribera de Navarra. Por desgracia, mi yaya, que tendría ahora la misma edad que el protagonista de la historia, ya no está entre los vivos, pero me gustaría contaros que ella también encontró un sentido a la vida. Algo a lo que aferrarse y por lo que luchar. Su familia.

Si podéis, una vez leído este cómic y antes de responder a la pregunta que os invitaba a formularos al principio, hablad con vuestros abuelos y preguntadles también cual es el tesoro de sus vidas. Ellos se vieron forzados a vivir un período oscuro y lleno de miedos, al que tuvieron que sobreponerse luchando, con las manos y el corazón.

Así pues, luchemos por nuestro tesoro.

Como nuestros mayores.

Como Lucio Urtubia.

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