THE BABADOOK, dook, dooook…

Un cuento para no dormir. Una historia con final infeliz. Un libro que ningún niño querría en su estantería. Pero, ¿y si es el propio Babadook el que elige tu estantería?

Por Teresa Domingo.


Los espantapájaros, el hombre del saco, el monstruo del armario y el de debajo de la cama, la oscuridad… Todo lo que nos daba miedo de pequeños está representado en esta película. Los terrores nocturnos que nos acosan de niños se vuelven a asomar en esta producción australiana, que ha sabido darle una vuelta al cine de terror.

Amelia (Essie Davis) es una mujer viuda y atormentada que no consigue educar correctamente a su hijo Samuel (Noah Wiserman) de seis años. Un niño con una imaginación desorbitada que vive aterrorizado y aterrorizando a los niños cercanos con un monstruo que se le aparece en sueños y que dice que intenta matarlos a todos. Cada noche, la revisión de los lugares donde los monstruos nocturnos se agazapan se realiza como un ritual, para culminar con la lectura de un cuento, que haga olvidar lo malo. Muchos de vosotros sabréis de lo que hablo. Un día aparece misteriosamente en la estantería un libro titulado Mr. Babadook. Un libraco siniestro, con un poema retorcido y unas ilustraciones oscuras en su interior, que, lejos de calmar al niño, le hacen volverse aún más paranoico, violento y desesperante, mientras intenta convencer a su madre de que ese es SU monstruo y que ha venido a por ellos. Lo malo del Babadook es que si intentas negarlo se hace más fuerte, y una vez le dejas entrar nunca más volverá a salir.

Jeniffer Kent se lo guisa y se lo come ella sola. Escribe y dirige su ópera prima, basada en su propio corto Monster, de 2005. Una trama sencilla, que comienza como un cuento infantil y termina siendo la pesadilla de cualquiera. Un recorrido por todos los géneros de terror (casas encantadas, poltergeist, exorcismos, monstruos, asesinos acosadores…) que desemboca en un final diferente, curioso y redondo. Más de uno quisiera que su primera aparición en el mundo del largometraje fuera tan inteligente como esta. Planos muy bien rodados, enmarcados en una atmósfera claustrofóbica y oscura, pero diseñada de forma extravagantemente digna.

Kent ha conseguido un ritmo narrativo ágil, que te mantiene atento a la historia y te deja la sangre helada en unos algunos momentos. Hacía mucho que no podíamos hablar de una peli de terror que sorprendiese gratamente hasta el final. Ya era hora, porque llevábamos una racha de bodrios y sacrílegas adaptaciones que… Los asiduos al género quedarán satisfechos con esta pequeña joya.

Además de saber escribir y rodar, la directora también ha sabido elegir muy bien a los actores principales, que reflejan cada estado de los personajes con total credibilidad. El actor que encarna a Samuel debería enseñar a muchos actores cómo expresar emociones, porque creo que pasa por todas y las transmite sin despeinarse. La madre es el desasosiego y el desquiciamiento personificado. Dos fieras.

Me ha gustado volver a recordar que hubo un tiempo, por desgracia cada vez más lejano, en el que a mí me daban miedo los monstruos. Me ha gustado ver detalles que hacen de esta peli un homenaje a los grandes monstruos del terror nocturno que evoca clásicos como ‘Pesadilla en Elm Street’, ‘El Exorcista’ o ‘La Semilla del Diablo’ (‘Poltergeist’ ya la he dicho) pero también con claras influencias de cine actual como ‘Expediente Warren’ o ‘Case 39’, al menos a mí así me lo parece.

Una gran idea, llevada a cabo de manera impecable, que te atrapa con sutileza y juega contigo al desconcierto. Un estilo de terror renovado, con un gran trabajo técnico detrás, que nos deja una buena fotografía y un sonido espectacular. La sensación que produce escuchar al Babadook es tan espeluznante que te deja pegado a la silla y con el culo bien apretado.

A ver quién se duerme ahora…

Sigue a Teresa Domingo en Twitter: @Tuiteresita

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Si es creepy, es para mí.

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