THE BLACK HOLES

Otra vez me pillan fuera de juego. Otra vez aparece alguien a quien no conocía para demostrarme lo bueno que se puede llegar a ser sin necesidad de aparecer en mi radar. Borja González. The Black Holes. Otro tebeo MARAVILLOSO en un año IMPRESIONANTE.

Por Javier Marquina.

Reconozco que mis reseñas pueden parecer pura mierda. No doy datos. No analizo la historia. Ni siquiera hago un resumen del argumento. Me dedico a divagar, a mirarme el ombligo y a expresar emociones. Emociones. En la web. A quién se le ocurre. Palabras y más palabras que no dejan de girar sobre si mismas en un aquelarre elitista y egocéntrico del sinónimo. Paja insustancial. Forraje sintáctico.

Mantengo la delirante teoría de que las reseñas, para tener calado verdadero, deben ir más allá del número. Deben dejar atrás lo obvio para intentar tocar esa tecla que entra en fase con el ritmo de nuestro corazón. Pienso, de manera totalmente infundada, que el lector de raza aprecia más la pasión personal comunicada y ardiente que el número rancio buscado en Google. El amor y el odio manejan el mundo. Los mediocres no sirven de combustible en las calderas de la vida.

Y creo que así debe ser. Me parecería impensable hablar de otra manera de un tebeo como The Black Holes, por ejemplo. Ponerle una nota numérica a un cómic que te hace vibrar de una manera tan definitiva a nivel visual y estético es una completa aberración. Una afrenta digna de amebas emocionales que buscan placer inmediato y breve cuando podrían estar gozando de explosivos orgasmos múltiples. Un número. Un fogonazo que resume de forma hierática algo imposible de contener en una mera cifra. La explosión de un petardo rancio y mojado vestido de bomba nuclear. Y no. Eso nunca. Porque lo que hace Borja González es fascinante. Prodigioso. Sintetiza con destreza la magia pura del trazo, evocando emociones con la plasticidad del entorno. Sin dibujar ni un solo rostro, González sigue la estela de autores de Bastian Vivès, superdotados gráficos capaces de conmoverte con una economía total de trazos y gestos. Hay también retazos de titanes como Mike Mignola en este tebeo en las manchas y las sombras, en las texturas logradas a través de un recorrido generacional por dos épocas diferentes que coinciden gracias al talento de una de las protagonistas.

Sí lo sé. Mis reseñas son pura mierda. Fallan en su tarea fundamental. No transmiten. No transgreden. Carecen de la claridad semántica suficiente para elevarse sobre las letras entendidas como símbolos y llegar al concepto puro que esas mismas letras representan. Se enredan. Se ofuscan. Al final solo irradian la confusión que destila la admiración y la sorpresa. Ese momento en el que al acabar de leer vuelves a buscar viñetas o páginas determinadas para perder unos minutos contemplando pura belleza. Esa sonrisa tonta que se te queda al aplaudir una idea tan sencilla como efectiva. Otra vez, de nuevo, la sencillez y la claridad como estandarte. Como punto débil a través del cual es imposible no conquistarme. Y The Black Holes es un tebeo que no habla de música, ni de adolescencia, ni de ese universo de solitaria felicidad en el que se sumen los genios incomprendidos. Y habla precisamente de eso. Enterrado en las costuras de sus viñetas. Ligando con una linealidad lírica todo un universo de cuerdas que atan el pasado con el presente hasta formar un círculo como arquetipo de la forma perfecta.

Ojalá existieran diccionarios con entradas suficientes para hacer justicia a grandes tebeos como este. Ojalá me fuera posible conectar a toda esa gente ajena, furiosa y triste con este torrente de emociones.

Por desgracia, incapaz de manejar el vocabulario con destreza, me veo obligado a resumirlo todo con la contundencia de un imperativo: COMPRAD ESTE CÓMIC, joder. Aprovechad las escasas y raras ocasiones en las que una viñeta a pagina completa consigue que te la quedes mirando durante minutos, anonadado por su aparición oportuna y, sobre todo, por su belleza. Aprovechad las sorpresas que llegan a vuestras manos para quedarse en vuestro corazón para siempre.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Javier Marquina 244 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.