The Black List: Top criminal

En busca de los criminales más peligrosos con la ayuda del hombre más buscado del mundo.
Por Chema Mansilla

Empieza casi como un chiste: El hombre más buscado del mundo llega un día  las oficinas centrales del FBI y dice: -”Hola, que vengo a entregarme”. Así arranca esta serie, que de primeras, me pareció un vil intento de NBC por seguir la estela de su estupenda HANNIBAL, explotando a su sociópata gallina de las huevos de oro. Pero The Black List cautiva. Evidentemente el mérito es de su protagonista, Raymond “Red” Reddington (James Spader). Ese criminal elegante, sibarita, educado, culto, pero peligroso y sin escrúpulos. Ese arquetipo que todos adoramos y que tan bien está aquí interpretado por Spader (aunque no tan bien como Hannibal, que será el referente constante). Este cautivador protagonista es una ex agente de la CIA que un día decide pasarse al mundo de los autónomos e ir por libre, a abandonar la agencia y dedicarse a vender secretos de estados al mejor postor, además de organizar una de las mayores redes criminales del mundo. Por eso, tras años de duro trabajo por cuenta propia, Reddington se convierte en el hombre más buscado del mundo.

 

Una soleada mañana en Washington el bueno de Reddington decide entregarse al FBI con una jugosa oferta. El solomillo de la guerra contra el crimen: la lista con los nombres de los verdaderos responsables del crimen y el terror en el mundo.
A cambio Reddington sólo pone dos condiciones: inmunidad y que sólo tratará con una agente determinada del FBI, una analista recién graduada de la academia que empieza a trabajar en el FBI ese mismo día y a la que nadie conoce y que no tiene nada de especial. Pero claro, algo de especial ha de tener, porque de eso va ir la serie. Así que la caza de un criminal por episodio será la excusa para saber por qué Redingtton se entrega, y por qué elige a la agente elizabeth Keen como enlace.

Cada episodio presenta una amenaza criminal, terrorista y delincuente de lo más estrafalario, que casualmente, estará en la lista de Redingtton, quien pondrá todos sus conocimientos y contactos criminales al servicio del FBI para facilitar su captura. La verdad es que ese esquema, nada original y que se repite durante todos los episodios es lo de menos. El peso de la serie recae sobre Redingtton, que se mete al espectador en el bolsillo, y por una trama personal de lo más interesante. ¿Cuál es su relación con Keen? Pues la más evidente no es, por lo que parece… ¿Y qué pasa con el marido de Keen, es lo que parece? Pues lo mismo sí. O no. ¿Y con el líder de la fuerza especial del FBI que lleva el caso? Porque ese tampoco es trigo limpio, que lo sé yo…
Porque aquí hay engaños y contra-engaños y nadie suelta prenda. Y eso engancha mucho.

Confieso que empecé a ver la serie y me enganchó mucho el primer episodio, pero que luego me desinfló un poco, por aquello de repetir siempre el mismo esquema. Seguí viendo la serie por inercia y porque Spader interpretará a Ultrón en la próxima película de Los Vengadores, y eso me da un morbillo friki que no me aguanto. El caso es que según llegamos a la “mid-season” los secretos comienzan a explotar y saltar por los aires como las palomitas en el microondas.

La serie no es nada del otro mundo, pero llegas por Spader y te quedas por los secretos, porque a todos nos molan ese tipo de misterios, seamos sinceros, y algunos de los criminales que presenta la serie molan mucho. De nuevo, una serie de ver cenado, pero que ves todas las semanas…

P.D: Más que Ultrón, este señor es el Jarvis PERFECTO.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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