The Crown: Una superproducción de Netflix para la realeza.

Poster de la serie de Netflix The Crown

La monarquía británica vuelve a la pequeña pantalla. Una de las monarquías más mediáticas vuelve a mezclarse con la ficción en The Crown. Una serie que Netflix ha dotado de un presupuesto digno de una reina.

Por Javi Jiménez.

Una cosa no podemos negar: Netflix tiene dinero para hacer series. Probablemente ayude el número de suscriptores a nivel global. Parece que es tendencia que Netflix en cada país que desembarca combine su presupuesto con productoras locales para obtener buenas coproducciones. De esta manera lanza un hueso a la industria local a la par que contenta a los fans, que al parecer tienen la comprensible tendencia de ver las series producidas en su propio país.

The Crown Serie Netflix

Por otra parte, sabemos de buena tinta que la monarquía es un buen caldo de cultivo para buenas historias. El poder es un buen nicho para las tramas, las corrupciones y los escándalos. El hecho de que al final todo quede en familia no hace si no sumar al drama. Luchas de poder, amores no correspondidos, pequeñas rencillas familiares, lujosas cenas y bailes y por supuesto, el reparto de la riqueza son el día a día del núcleo de la vida monárquica.  Por descontado, de todas las monarquías, la de más pedigrí que continúa conservándolo es la inglesa.

No es de extrañar entonces que para su coproducción británica hayan puesto casi 100 millones de libras para dar vida a los primeros años del reinado de Isabel II.

La reina Isabel II (Claire Foy), sigue gobernando los restos de aquel Imperio Británico. Este hecho nos hace recelar a priori de la serie. Por supuesto cuando se va a grabar sobre una monarquía que todavía sigue en el poder la tendencia es ser demasiado benevolente en su representación. Es normal entonces acercarse a esta producción con las cejas alzadas en señal de desconfianza esperando una cuento de princesas tan dulce como si lo hubiera producido Disney.

La serie nos sitúa a principios de los años 50 en un Reino Unido con la guerra todavía fresca. Wiston Churchill (John Lithgow) toma los mandos de nuevo de una Inglaterra que pasa dificultades, domésticas y en sus colonias. De forma inesperada,  el rey muere y su corona pasa prematuramente a su hija Elizabeth. Una reina joven, dividida ante sus ganas de cambiar una monarquía centenaria, acartonada y repleta de graduados de Eton estrechos de miras y ante la necesidad de cumplir aquello que se espera de una monarca.

The Crown Serie Netflix- Winston Churchill

A pesar del limitado poder de la monarquía parlamentaria (en comparación con otros sistemas monárquicos) acompañamos a Elizabeth a las cimas del poder, donde hasta las mayores nimiedades se convierten en asunto público. Si bien el retrato que The Crown hace de la monarquía inglesa está dulcificado, tiene el punto justo de conflicto y drama para ser un buen producto de ficción basada en hechos reales. No hurga en las heridas pero situaciones conflictivas como la abdicación de Edward y su caída en desgracia de la familia o los diferentes escándalos que rodeaban a los Windsor. Sobre todo se le achaca que ignore cualquier lucha social de las clases populares tuvieron en esa época. El título es explícito, aquí hemos venido a ver a la corona.

Entre hechos históricos y salseo privado se va moviendo la trama. Parecía sencillo caer en un tono de telenovela barata, sin embargo The Crown sorprende al consiguir eludirlo. Se consigue que las cuestiones de estado y de lecho tengan cada una su papel en la serie, sin que domine la una a la otra. Si te sumerges por el interés histórico de la serie, no quedarás decepcionado. Y si prefieres observar las relaciones entre un amplio abanico de personajes de la nobleza británica, vas a tener más que suficiente. Entre estos personajes se deja entrever una aspiración a convertirse en un Juego de Tronos con té de las cinco, donde en lugar de espadas utilizan lenguas afiladas y excelentes modales. Para mi este es el mejor punto de la serie, esas batallas dialécticas en las que el estado y el interés personal se entrecruzan y nadie quiere dar su brazo a torcer. La guerra total en cada una de las decisiones que se pueden tomar. Cada conversación de cadencia británica es una delicia y más cuando va acompañada de la excelente interpretación del magnífico reparto.

Aunque los protagonistas sean la Corona la serie no se olvida, con mucho acierto, del resto de actores políticos. Wiston Churchill, viejo e irascible y uno de mis personajes favoritos, también tiene su protagonismo. Él y la ciudad de Londres, coprotagonizan el capítulo 4 . Dónde la famosa niebla de Londres tendrá consecuencias nefastas pero firmando uno de los mejores capítulos de 2016.

La factura de la serie es digna de la misma familia real, no se han escatimado en gastos en ropa y localizaciones, algunas de ellas en las entonces colonias del Imperio Británico. El acierto en el reparto, el guión y la producción de la serie no podía si no alzar como una de las mejores series del año 2016 y por supuesto una de las mejores producciones de Netflix. Reafirma este hecho que en los pasados Globos de Oro se llevará dos: Mejor Drama y para Claire Foy, el premio a Mejor Actriz en una Serie de Televisión Dramática. Si estáis listos para el culebrón, let it begin!

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Acerca de Javier Jimenez 185 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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