The Division

En el futuro de The Division necesitarás amigos (aunque no los quieras)

Bueno, bonito, difícil
Por Chema Mansilla

The Division es el nuevo título de Ubisoft con el que la compañía gala trata de recuperar el cariño perdido de los jugadores. Tras gatos por liebre tan célebres como Watch Dogs, que no llegó a la altura de lo prometido (aunque el juego estaba bastante bien), y con su franquicia asesina tratando de reinventarse sin demasiado éxito, Ubisoft acaba de encadenar tres juegazos estupendos. Bien por ellos. A Rainbow Six Siege y el estupendísimo y totalmente recomendado Far Cry Primal se une The Division como uno de los títulos que está revitalizando a Ubisoft.

El juego se presentó por sorpresa hace tres años en el E3 con una demo que dejó a todo el mundo con la boca abierta. Tanto que muchos nos esperábamos que junto al disco nos venderían una enorme carretilla bien cargada de downgrade. Y es cierto que en la versión de consola, comparada con la de PC corriendo en un equipo de esos POTENTES, pierde un poco, como siempre. Pero no por ello deja de ser un espectáculo visual alucinante. Algo difícil si tenemos en cuenta que es muy fácil deslumbrar al público con tremendo efectos en batallas fantásticas o mundo alienígenas, pero es muy difícil conseguir algo bonito, llamativo y original cuando la realidad que trata de representarse a penas se diferencia de nuestra vida cotidiana. A pesar de ello, The Division deslumbra.

La trama es de esas que si la piensas un poco, por lo factible que resulta, mete el miedo en el cuerpo. Un ataque bio-terrorista consigue acabar con el sistema social mundial que conocemos hoy en día en apenas unas semanas, y sólo The Division, un grupo paramilitar especialmente entrenado para este tipo de escenarios radicales, separan lo que queda de civilización de un regreso a la barbarie que sólo podría hacer feliz a Conan o John Milius.

Nada más empezar el juego te quedas embobado con la calidad visual del juego, todo un portento, no me cansaré de decirlo. Pero es su acción adictiva y su jugabilidad lo que te va a tener con el culo pegado al sofá durante muchas semanas. Esta detalladísima versión de Nueva York, verá cómo muerdes el polvo un millar de veces. Porque si le tengo que poner una pega a este juego es que por momentos resulta desesperadamente difícil. Incluso en las primeras misiones de la trama principal. Esto es porque The Division está pensado para juegues con amigos. O con gente que crees que son tus amigos pero que luego te meterán un tiro por la espalda para robarte todo tu equipo y huir con el fruto de tu trabajo. El caso es que podrás enfrentar el juego en solitario, lo que resulta muy difícil, o bien formar equipo aumentar tus posibilidades de éxito en este difícil título. Mi consejo es que mejores tu equipación lo antes posible realizando tantas misiones secundarias sencillitas como puedas lo antes posible, y luego trates de unirte a un grupo de jugadores de confianza. En cualquier caso no te va a faltar trabajo porque desde las primeras horas las cantidad de cosas para hacer que te ofrecen el juego es apabullante. Incluso si decides simplemente ponerte a pasear por el ENORME escenario, movido sólo por el placer explorar, irás tropezando con multitud de eventos aleatorios. Cualquiera de ellos, por muy sencillo que te parezca, puede hacerte morder el polvo si te pilla al descubierto o sin munición (por haberte dedicado a disparar a los escaparates y a las ruedas de los coche, como me pasa a mí siempre).

El equilibrio entre RPG, sandbox y acción en tercera persona, aunque ya no result ninguna novedad, tiene uno de sus mejores exponentes recientes en The Division. Un juego imprescindible para los amantes de los juegos de acción y las campañas multijugador, de los amantes de los retos, de los juegos bien hechos, de esos que se amortizan por la cantidad de horas que vas a invertir en él, porque engancha más que las pipas.

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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