THE KILLING, el neo-noir.

Yo tenía en mente hablar de otra cosa, pero The Killing es tan adictiva y absorbente que no he podido ni esperar a acabarla para contaros sobre ella.

Por Teresa Domingo.

“¿No has visto The Killing? “ “Tienes que ver The Killing” Ya lo sé. Tengo tantas cosas que ver y que leer… pero una vez más, Netflix, la plataforma de series favorita de La Isla me lo ha puesto tan fácil que no me he podido resistir. (No, no nos pagan, pero es que es un portal tan cojonudo que no nos cansamos de mencionarlo). Amén de que nos guste más o menos, si no fuera por Netflix esta serie no sería lo que es. Ni siquiera sería… Pero no adelantemos acontecimientos y empecemos por el principio.

Con buena perspectiva, la cadena AMC se hizo con los derechos de adaptación de la serie danesa Forbydelsen, y estrenó su primera temporada en 2011. Tal y como marca el guión original, una agente de homicidios descubre el cadáver de una chica en el maletero de un coche hundido en un lago el día antes de retirarse, casarse y empezar una nueva vida, pues se involucró demasiado en un caso hace unos años y casi pierde la placa, la cabeza, y hasta a su hijo. En esta versión, la inspectora Sarah Linden (una tremenda Mirelle Enos),  se enfrenta a su último día última semana último… a este caso junto a Stephen Holder (Joel Kinnaman), un detective de narcóticos que llega para ocupar su lugar, pero que termina siendo su compañero. El caso de la chica asesinada, Rosie Larsen salpica de lleno la campaña electoral por la alcaldía de Seattle y a uno de sus candidatos. Así que ya lo tenemos todo: un caso con mil y un sospechosos en el que todos parecen culpables, dos detectives que ponen más carne de la que deben en el asador para atrapar al asesino y una trama política en la que se nos muestra lo sucias y manipuladoras que pueden ser las mentes humanas con ansia de poder.

Todo iba bien para la cadena AMC hasta que llegó el final de la temporada y dejaron el caso sin resolver, cosa que no ocurría en la original, como es lógico. Hay series policíacas en las que se resuelve un caso en cada capítulo, y no importa que la trama principal se extienda dos temporadas, pero en series como ésta, que te tienen intrigado desde el principio hasta el final, haciendo cábalas para imaginar (ni de lejos) quién es el asesino. La gente se volvió loca y comenzó la cacería. Las comparaciones con la original y la mala prensa hicieron que AMC emitiese la segunda temporada en 2012 bajo el dedo acusador de la crítica, saliendo del atolladero como se pudo y dando al público lo que clamaba: Linden y Holden resolviendo el acojonante caso de Rosie Larsen y el resultado de las manipuladas elecciones.

¿Por qué limitar las posibilidades de una serie desarrollando sólo una trama misteriosa si por el mismo precio puedes tener un culebrón fuera del rodaje? Publicidad extra. Y al final, por unas cosas o por otras, resulta que, ahora sí, la pareja de polis Linden-Holder funciona, que la ambientación está muy conseguida, y situarla en la frontera con Canadá hace que mantenga el toque nórdico danés de la orginal y que, además de los tres casos que te mantienen en vilo capítulo tras capítulo, sin dejarte pensar en nada más, te deja ver las consecuencias y los daños colaterales a todos los niveles (familiares de víctimas, sospechosos, policías…) de una investigación de este tipo.

Aun así hay una corriente hater que mantiene que es una mala adaptación (tengo que ver la original, y es algo pendiente y urgente, pues si esta me ha parecido genial, la danesa tiene que ser el recopetín), y que engaña al espectador con giros argumentales trampa. Yo sólo digo que si Alfred Hitchcock o Agatha Christie nos contasen en la primera página que el asesino es el mayordomo, las historias de misterio serían simples titulares de prensa. Claro que engaña y usa trucos, de eso van los thrillers, de esconder lo que debe y engañar hasta donde se puede, y en este caso el juego con el espectador se hace con mucha clase. A los haters se les olvida que la original se fue escribiendo sobre la marcha, según les iban confirmando la permanencia de la serie en antena, así que tiene mucho mérito que todo encaje tal y como encaja.

Si por AMC fuera todo habría quedado en una buena trama muy bien contada en dos temporadas que, a pesar del revuelo, si las ves seguidas, tampoco pasa nada. Pero los personajes tienen tal carisma y sus intérpretes funcionan tan bien juntos que se decide plantear una tercera temporada desvinculándose del guión original y tirando del caso que dejó a Linden como la gallina Caponata años atrás, enredándolo con un caso nuevo de un asesino de prostitutas adolescentes. Antes de ver  si tenía aceptación ya dieron indicios de su cancelación, por si los haters cojoneros, pero el  magnífico desarrollo de los personajes y la evolución de la relación entre ellos hicieron que funcionase mucho más allá de lo esperado y animó a Netflix a cerrar la serie por su cuenta, con una cuarta temporada de seis capítulos, que enlaza el impactante final de la tercera, con el caso de una familia, rica, perfecta y asesinada, dejando  la reputación de esta serie donde se debe. En el top de las series de misterio. Una digna visualización si te van series tipo Twin Peaks, y no sólo por el slogan “¿Quién mató a Laura Palmer Rosie Larsen?”, sin sueños raros ni “davidlynchadas”.

Era cierto. Tenía que ver The Killing. Tienes que ver The Killing. Todo el mundo tiene que ver The Killing.

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Si es creepy, es para mí.

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