The Last of US. Un juego para un momento: este juego, este momento.

Tras esperar y esperar y esperar, como en Casablanca, ya podemos disfrutar de THE LAST OF US. ¿Es el mejor juego de esta generación?

Por Chema Mansilla

Hay gente que no se lo ha pensado dos veces y se ha tirado a la piscina etiquetando The Last of Us como el mejor juego de la presente (y moribunda) generación de consolas. ¿Lo es? Yo creo que no… Soy sincero, tengo en mente un par de juegos que me han gustado más. No muchos, sólo un par. Y tal vez sólo me parecen mejores, de manera subjetiva. Y tal vez, objetivamente, the Last of Us sea el mejor juego de PlayStation 3. Yo voy a decir que aunque no sea el mejor, es un juego que hay que tener.

Todo lo que se puede decir de este juego son cosas buenas. Técnicamente es apabullante, impresionante, magnífico. Tiene sus falllitos, como el pop-in de texturas, o ese problema con el audio que están solucionando con el parche. Sí, pero como otros tantos juegos, y muchos menos fallos que la mayoría, y tampoco son tan graves (las primera versiones de Skyrim durante su lanzamiento en PS3 fueron injugables, ¿alguien se acuerda?). La historia es intensa y emocionante. ¿Es poco original? Bueno, si has leído La Carretera (e incluso si sólo has visto la peli) algunas cosas te sonarán bastante. ¿Más futuro distópico? Es la moda, un género que vuelve con fuerza en los periodos de crisis, como queriendo decir “oye, que podría ser peor”. ¿Otra vez infectados? Bueno, al menos en esta ocasión no son zombies otra vez, y el toque original del hongo mola mucho. Pero una vez metido en el juego verás que lo de los infectados en lo de menos, es algo anecdótico.
Y es que, como en las buena pelis, lo de los infectados y el futuro apocalíptico no es más que la excusa para contar una historia. El “mcguffin” que dirán lo entendidos. Porque en realidad The Last of Us nos habla de amor, de esperanza, de sacrificio, de segundas oportunidades. Y además hay un montón de tiros, situaciones emocionantes y sí, infectados que corren como locos hacia tí con intención de merendarte.

A estas alturas, contarte de qué va el juego, narrándote el viaje de Joel y Ellis tiene poco sentido. Ya sabes de qué va el juego. Lo que es interesante es ver cómo la gente experimenta The Last of Us. Hay quienes se han enganchado con la narrativa, que difumina todavía más la línea entre cine y videojuego, ese tópico tan manido ya. Hay quienes destacan sus gráficos, su acabado técnico, la calidad del modelado y de la expresividad de los personajes. Los escenarios, la iluminación, las texturas, las partículas… Tal vez algunos destaquen la jugabilidad, con esa mezcla de acción y sigilo, que le tiene a uno jugando con los dientes apretados.

Yo voy a destacar las tres cosas por igual. Porque las tres juntas hacen de The Last of Us un juego extraordinario. ¿Cuántas veces hemos tenido juegos que cojeaba de al menos de uno de esos tres pilares? Estoy convencido de que no habría jugado a The Last of Us tan intensamente si el apartado técnico no hubiera sido capaz de trasladarme a un mundo casi real, y si no me hubiera vinculado emocionalmente con los personajes y con su historia. Tampoco me hubiera quedado tan boquiabierto si sólo los gráficos del juego estuvieran a la altura, que para eso hay cientos de demos técnicas en Youtube. Y tampoco destacaría entre otros títulos si el juego se hubiera convertido en un correpasillos llenos de grandes efectos pero que al final me dejara completamente igual, sólo que con los dedos más cansados.

La gran baza de The Last of US es que consigue tener todos y cada uno de los aspectos que hacen grande a un juego equilibrados a un nivel altísimo. Ese buen hacer se da en muy poco juegos a lo largo del años. Si somos críticos, apenas una decena de juegos durante la vida de una consola. The Last of Us es uno de ellos, y es una medalla más en la pechera de Naughty Dog. Este estudio se está especializando en hacer juegos bien hechos. La saga Uncharted, con sus tres entregas, consigue colocarse entre esos títulos imprescindibles para PS3. Soy un gran fan de las aventuras protagonizada por Nathan Drake. Y no puedo dejar de alegrarme cuando veo tantos elementos de esa saga en The Last of US. Pero no como una mera repetición, si no evolucionadas y adaptadas a lo que este nuevo juego necesita. Si con Nathan andaba acuclillado para esquivar disparos, con Joel lo hago para que nadie llegue siquiera a dispararme. Así se hacen buenos juegos: volcándose en un título, haciéndolo lo mejor posible, y luego, construyendo encima nuevos títulos con nuevas ideas. Repetir lo mismo, simplemente mejorando el apartado gráfico, es un modelo de negocio que ya muestra un agotamiento evidente. Tal vez por eso en el último E3 hemos visto tantas IPs nuevas que ofrecen mundo abiertos, cada uno con su propia manera de jugar.

The Last of Us no es el mejor de PS3. No para mí. Pero sí considero que es uno de sus títulos imprescindibles. Un juego que sirve de resumen de estos 8 años de aventuras de PS3. Y es uno con que he disfrutado como hacía mucho que no disfrutaba: como algo que es más que, paradójicamente, un juego. Sólo por el capítulo que sirve de prólogo uno ya sabe que The Last of Us es diferente, superior a otros en aspectos que no tienen que ver con polígonos y texturas. Por eso, sin poder decir que The Last of Us es para mí el mejor de esta generación, sí puedo decir que es de los más especiales que he jugado nunca.

Sigue a Chema Mansilla en Twitter: @ChemaMansilla

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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