THE MAGICIANS Y THE EXPANSE Las series que resucitaron Syfy

Tras unos cuantos años perdida, la cadena Syfy estrenó dos de las mejores series ahora mismo en emisión que acaban de finiquitar sus segundas temporadas por todo lo alto. ¿Cómo lo hicieron? ¿Qué las hace especiales? ¿Hacer muchas preguntas es Clickbait?

Por Andrés R. Paredes

Ocurre una cosa extraña con las series de ficción puras (tanto fantasía como ciencia ficción), con viajes por el espacio, naves, batallas entre cruceros interestelares y razas alienígenas o con magia, dragones, espadas encantadas y reinos de fantasía: O son una maravilla aclamada por la crítica y público o son aplastadas con saña y mala leche. Cuando hace ya casi 8 años terminó Battlestar Galáctica, el canal SyFy se vio ante un problemón: los fans parecían cansados de la ciencia ficción. Y por supuesto, SyFy como la nave nodriza de la ficción que es, entró en pánico y decidió comenzar a seguir modas y tendencias bastante decepcionantes. Siendo Almacén 13 o Helix los mejores ejemplos de los graves errores cometidos por el canal.

Esta imagen podría pertenecer a cualquier serie procedural, desde CSI a el Mentalista pasando por Bones.

Por un lado Almacén 13 era una serie procedural en la que cada capítulo se resolvía un misterio ambientado en un gran almacén lleno de objetos peligrosos y antiguos. Así vendida parecía una fórmula ganadora. Sin embargo, la serie perdía fuelle casi a cada capítulo, complicando tramas demasiado fantásticas y con la creación de personajes (y relaciones entre sí) tópicas y aburridas. Por supuesto, aguantó unas dignas 5 temporadas gracias a una base fan que no tiene control, pero poco a poco perdía energía y fuerzas. Se convirtió con el paso de los años y las temporadas en simplemente un grupo cambiante de protagonistas sin mucho interés por el que llegó a pasar incluso el mítico James Marsters. (James Marsters. Sabéis quién es. Haced memoria*). El gran problema de Almacén 13 era su previsibilidad, justo lo contrario de lo que le pasa a Helix.

Helix fue una locura. Desde el primer capítulo, la serie ambientada en una base de investigación en el Ártico en el que unos científicos habían descubierto una substancia negra que transformaba a quien entraba en contacto con ella en una especie de Zombi que propagaba la infección, se convirtió en una de las cosas más enfermizamente taradas de la compañía. Dobles traiciones, sexo, viajes en el tiempo (literalmente, la segunda temporada transcurría a caballo entre la actualidad y 50 años en el futuro) embarazos no deseados e inmortalidad se combinaban de una manera loquísima en la serie que no sobrevivió a su segunda temporada. Por supuesto, pocos nos subimos a este tren de adrenalina (un servidor se comió la serie a sabiendas de que lo que estaba viendo le hacía mucho daño en el córtex)

Así nos quedamos cuando cancelaron la segunda temporada de Helix

He aquí el mayor problema de Almacén 13/Helix: eran más de lo mismo. La primera era un subproducto de Fringe en el que faltaban personajes de la categoría de Walter Bishop, aunque Saul Rubinek no le iba a la zaga. Helix pretendía innovar a base de incluir giros argumentales y teorías locas en cada uno de sus capítulos, saliéndose de la tónica habitual de las series, cosa que habría funcionado bastante mejor si la serie hubiese aprendido a contenerse. Básicamente, en algún momento de 2009, Syfy perdió el alma (cosa que coincidió precisamente cuando el canal decidió cambiar su nombre de Sci-Fy al actual SyFy).

Herido de muerte pero no acabado, el canal pareció aprender la lección hace dos años, con el estreno de tres series fuera de lo normal y sin embargo en su zona de confort. Ya hemos hablado en esta santa casa de Channel Zero: Candle Cove (que vuelve este otoño con una nueva temporada y un servidor está que se caga encima de la ilusión con la noticia) así que nos centraremos en las otras dos series que están marcando el nuevo rumbo de la cadena americana: The Magicians y The Expanse.

Si le preguntásemos a cualquier espectador medio por una saga de fantasía mágica madura y actual encontraríamos apenas un par de personas que dudarían y pondrían el dedo en Juego de tronos, Once Upon a Time o, incluso, Merlín. Sin embargo, The Magicians le da mil patadas a estas tres (si, incluso a la sobrevaloradísima serie de HBO). Y no porque les saque ventaja a la hora de explotar su Lore, sea más violenta, más dolorosa o sus personajes parezcan más reales. The Magicians funciona por todo ello y por algo más: es terriblemente auto consciente. La serie basada en los libros de Lev Grossman se dedica a pasárselo como una enana citando a Narnia, Harry Potter, o George R. R. Martin. No hay capítulo en el que no se suelte una referencia a uno de estos mundos mágicos y alguna de sus reglas en apariencia estúpidas. No sólo eso, si no que además aprovecha esta autoconsciencia para reventar ciertos tropos del género, especialmente a partir de su protagonista, Quentin Coldwater. Pero dónde están mis modales, ni siquiera os he dicho de qué va a la serie.

Este personaje sólo aparece hacia el final de un episodio en la segunda temporada, pero merecía su propio póster promocional.

A grandes rasgos, Quentin Coldwater es un joven obsesionado con los libros de su infancia que describen una tierra mágica llamada Fillory. Cuál no será su sorpresa cuando descubra que la magia realmente existe, sea aceptado en un instituto para aprender a usarla y se le revele que el país de sus sueños está siendo gobernado por un ser malvado conocido como La bestia. Por supuesto, Quentin querrá salvar la nación con  la ayuda de sus amigos. Pero esto no sale del todo bien, porque esto no es un cuento, ni una leyenda. The Magicians se esfuerza mucho en convencerte de que, a pesar de que haya magia en el mundo, todo sigue estando igual de mal. No hay héroes. No hay épica. Hay tropiezos, hay sangre, se cercenan manos y se mata a gente, se arrancan ojos y aquí no hay espacio para el PG-13. Hay personajes con traumas terribles, incluyendo a los villanos, por los que se puede acabar desarrollando una empatía que nos hará sentir incluso incómodos.

La serie no sólo se atreve a reírse de todas las costumbres mágicas y de los tópicos más terribles e irrisorios de las sagas de fantasía, también toca temas super complejos y espinosos como los abusos sexuales con un respeto y un cariño que han hecho que se gane los respetos de la comunidad fan. Porque The Magicians es una serie extrema en todos los sentidos. Buando quiere ser violenta es la serie más violenta. Cuando quiere ser graciosa es la más graciosa. cuando quiere arrancarte una sonrisa… Bueno. No ha habido mucho espacio para risa en la última temporada. Si esto no es suficiente para convenceros para que veáis la serie (insaciables, que sois unos insaciables) he aquí otro par de motivos:

Por un lado tiene unos actores ejemplares que saben a lo que vienen. Por supuesto, un guión auto consciente es siempre un plus y facilita el trabajo de cualquiera, pero realmente personajes que podrían ser incordios como Penny (interpretado por Arjun Grupta) o el propio protagonista, Quentin (Jason Ralph) se hacen querer muchísimo en parte gracias a sus actuaciones. El segundo buen motivo: Para ser una serie fantástica está todo muy bien cuidado. La magia, conjuros y hechizos se implementan bastante bien en la serie, aprovechando de nuevo de tópicos como filtros de luz o efectos de montaje, si, pero bien utilizados.

Espacio, letras chulas y un cuerpo sin traje para paseos espaciales. No nos merecemos The Expanse.

¿No es vuestro rollo la fantasía mágica? No os preocupéis, porque SyFy también ha pensado en ello. ¿Os acordáis de como al principio de este artículo (hará cosa así como de mil palabras) hablamos de la importancia que tuvo para SyFy la serie Galáctica: Estrella de combate? Pues bien: el canal no quería apostar constantemente sobre seguro, cosa que hace que mi respeto por ellos crezca hasta límites insospechados. Tras tratar de hacer un revival de la serie a través de Caprica (que fracasó) se tomó la decisión de alejarse del espacio y crearon monstruos. El mayor éxito de los últimos 10 años ha sido Sharknado, y si bien es una chorrada divertida (y con cada parte es más divertida y más chorrada) parecía quedar poco de lo que el canal fue en su día. Hasta que, hace dos años, alguien debió descubrir que todavía tenían un montón de decorados espaciales y dijo “Hey ¿que series podemos hacer que sean así baratas en el espacio?”. Así nacieron Dark Matter y Killjoys, series sobre pequeños grupos aventureros que viajan por el espacio en busca de fortuna. Las series fueron un mayor éxito del esperado, y el mismo productor dijo “Bueno, pues ¿Que os parece si invertimos de nuevo en el espacio?” Y alguien le dio luz verde a The Expanse.

La Rocinante, no ha existido una nave con tanta personalidad desde la Firefly.

The Expanse trata sobre la guerra fría desarrollada en el futuro entre La tierra, hogar en mal estado; Marte colonia que se independizó y cuenta con grandes científicos; y el cinturón, una comunidad de trabajadores explotados en el cinturón de asteroides. La paz se ve en un frágil equilibrio cuando una serie de corporaciones e intereses oscuros comienzan a remover las hasta entonces tan sólo tensas aguas y los gritos de sangre y revolución comienzan. En medio de todas estas turbulencias se encuentra la tripulación del Rocinante, nave marciana que alberga a los protagonistas, traidores para unos, héroes para otros, locos en general. ¿Qué hace a The Expanse especial? Tres cosas:

En primer lugar su diseño de producción. No estamos hablando de los mismos pasillos completamente iguales de una temporada a otra, o de grandes hangares en los que nunca hay nada y parecen copia pegas los unos de los otros. Cada una de las naves de The Expanse tiene un aspecto único, así como sus protagonistas, con sus tatuajes, ropas e incluso su idioma. La serie respira personalidad. Es única y su lore e historia son apasionantes y lo más importante: realistas.

El segundo punto a favor de The Expanse es lo increíblemente de actualidad que está. No tiene absolutamente ningún miedo de tratar temas como el terrorismo de estado, la necesidad de un movimiento obrero (y lo inútil que a veces parece este mismo) o como las grandes corporaciones se aprovechan de los sectores más débiles de la sociedad. Personajes como el de Chrisjen Avasarala son faros de dignidad y fuerza en un universo que se desintegra, y ni que decir tiene que ella hace una de las actuaciones más fascinantes y poderosas que podemos ver hoy día en televisión. The Expanse no es sólo una gran serie fantástica, también es (como todas las series de ciencia Ficción deberían ser) un análisis con bisturí de la sociedad actual.

El tercer punto a favor de esta serie es Thomas Jane. Aquí lo tenéis.

“Si las miradas preñasen” me gusta llamar a este plano.

Aquí lo tenéis con media cabeza rapada.

Thomas Jane puede fruncir el ceño todo lo que quiera

Thomas Jane.

Quizá me esté pasando

No hay más preguntas, señoría.

The Expanse y The Magicians son dos Shows que están por encima de lo que podrían ser en un principio. Son la vuelta a la vida de SyFy, un canal al que muchos creíamos muerto tras unos 5 años atascados en series B y Z. Son series maduras, divertidas y dolorosas, y junto a Cannel Zero (que vuelve en Otoño, gente, no os veo danzar de alegría) forman una santísima trinidad de la ficción actual. Visión obligada.

*Spike, maldita sea. ¡De Buffy!

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1 comentario en THE MAGICIANS Y THE EXPANSE Las series que resucitaron Syfy

  1. Realmente fueron grandes aciertos, Almacèn 13 y sobre todo Helix (Con el gran actor de los 4400, Cardinal…) eran grandes series

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  1. ¿MOLA O NO MOLA? Vol. LVIII - La Isla de las Cabezas Cortadas

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