THE TERROR – EL MIEDO COMO VEHÍCULO

¿Qué es el miedo? O mejor, ¿A qué le tenemos miedo? ¿A lo desconocido? ¿A lo conocido transformado? ¿A lo antinatural, o a lo desfigurado? ¿A lo que somos capaces, de hacer puestos en un situación límite? ¿En lo que nos podemos convertir?

Por Andrés R. Paredes

Tras esta introducción demasiado preguntona, entramos en harina directamente: The Terror es una serie de AMC. Y AMC es una cadena rara. Sus series tratan de abarcar todos los palos, y ésta puede parecer, a priori, una serie que vuelve a tratar el miedo como fuente de inspiración. Pero no todo es lo que parece. La serie nos pone a bordo de dos barcos, El Erebus y el Terror, que tratan de completar la expedición del pasaje del Noroeste, sobre América para llegar al pacífico. Una ruta más corta, en definitiva que atravesar por Panamá. El problema (y realmente es uno de los dos problemas reales que surgen en la serie) es que el pasaje del Noroeste puede quedarse helado durante años. Con la tripulación de 133 hombres a bordo. Y sólo un capitán sobre el que descansa la responsabilidad de llevarlos a casa. Oh, y por si fuera poco, hay un bicho del tamaño de una locomotora con un hambre voraz que los quiere cazar uno a uno. Si, si, ya se que suena mucho como una partida de Evolve, pero esto es mucho, mucho más terrorífico.

The Terror pone desde el minuto uno sobre la mesa la necesidad apremiante de sobrevivir. Ése es el objetivo primordial de los protagonistas, lo que deben alcanzar a toda costa, y, precisamente, lo más difícil de hacer. Uno a uno, cada personaje irá cayendo en manos de diferentes miedos, de diferentes Terrores. Ya sea al monstruo que se encuentra en el exterior, al escorbuto, a que los oficiales sean unos incompetentes, o al propio compañero. Cada vez se pondrá más difícil. Pero la serie plantea una pregunta todavía más interesante: ¿Cómo completamos la misión sin perder nuestra humanidad? Para los capitanes de las expediciones, la respuesta es simple: sin perder un ápice de su “inglesicidad”. Son todos caballeros de su majestad y deben comportarse como tales, aunque eso suponga su muerte. No dejar a un hombre atrás, no parecer colonos (aunque lo sean) y tratar de sobrevivir sin llegar a límites que harían sonrojarse a la Reina. En un principio casi todos los personajes están de acuerdo hasta que la misión no es sólo llegar hasta el Pacífico. También es Sobrevivir. Y ahí las cosas se ponen más difíciles, porque la pregunta se convierte en un ¿Qué estás dispuesto a hacer para sobrevivir? Y ésta pregunta no puede ser más tópica, pero se desliza tan bien en los engranajes de la trama, y se muestra tan bien ambas caras de la moneda (sin infantilizar al espectador) que sin querer te ves dentrísimo.

¿Qué define a qué estamos dispuestos? El capitán. ¿Y cómo funciona la mente de un capitán? Pues es difícil de saber. Y realmente de esto trata la serie. No tanto del aislamiento, el frío, las políticas internas entre los oficiales y los marineros, las intrigas y el terror en sí. Trata sobre qué piensan, cómo son y qué desean los capitanes de una expedición en un principio, suicida. Y aquí hay mucho que Mascar. El trío protagonista, interpretado por Ciarán Hinds, Jared Harris y Tobias Menzies son realmente adictivos por cómo sus relaciones personales (entre ellos, con la tripulación, consigo mismos) cambian, mutan, se convierten en amistades inquebrantables. ¿Qué? ¿Una serie de Terror que tiene poco Terror? Pues si. Las mejores piezas sobre el miedo lo son.

Esto no quita que la serie tenga dos defectos en opinión de un servidor, imperdonables: En primer lugar la clásica y cien mil veces maldita secuencia inicial que te destripa la resolución de la serie. Para qué contar el final de la trama. Por qué. Qué se creen que ganan con eso. En segundo lugar, una breve subtrama sobre una expedición que en un principio va en ayuda de los protagonistas de la que nos sabremos nunca nada. Y por último pero no por ello menos flagrante está el tratamiento de la tribu inuit: Apenas se menciona el increíble daño que se hizo a estas tribus con estas expediciones, con la colonización (o los intentos de colonizar) y se les mantiene en la absoluta oscuridad, como si fueran meras herramientas de la trama y no seres humanos. Por lo demás, la serie mantiene un tono ambiguo y fascinante, disfruta de no dejar nada claro, de que el terror sea precisamente eso, y que sirva de combustible para todos los personajes.

El Terror es un barco literal y un barco metafórico: Es la propia nave en la que (no) viajan los protagonistas y el motor de todas sus acciones, de sus desencuentros emocionales, del por qué y para qué viven. Ver The Terror es curioso, porque la comienzas por la situación, la atmósfera y el miedo que produce y te quedas por las relaciones, las emociones, la amistad y la camaradería.

Un último detalle: El escrito de la serie es David Kajganich, que se ha encargado del guión del remake de Suspiria, del cercano remake de Cementerio de Animales y de esa gilipollez integral que es Town Creek pero que tiene a Henry Cavill, Dominic Purcell y Michael Fassbender.

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