Tito Yayo: peyote para nuestros infantes.

Monos y máquinas de escribir. Monos ciegos de LSD y máquinas de escribir. Monos ciegos de LSD que creen que escriben. En máquinas. Supongo.

Por Javier Marquina.

Cuando yo era un niño, los dibujos eran algo lineal. Comprensible. Asequible. No eran planos por seguir una estructura narrativa al uso. No eran aburridos por mostrar personajes anodinamente humanizados. Cuando yo era niño, los dibujos animados eran emocionantes porque eran comprensibles. Porque había algo de lógica en ellos. Porque se podían seguir con atención sin alucinar. Porque había una estructura lógica (más o menos). Un continuará emocionante. Un final más o menos acertado. Había algo que no te hacía preguntarte cada dos minutos “¿pero qué coño?”

Ayer me enseñaron un vídeo con uno de los episodios del último engendro de la Cartoon Network, un pastiche lisérgico sin pies ni cabeza de algo que se llama Tito Yayo. La verdad es que creo que estoy siendo bastante peyorativo porque la cosa, en el fondo, de tan surreal tiene su gracia. Seguro. En alguna parte. Un viejo con mariconera mágica estilo Doraemon que monta un tigre que vuela echándose pedos de arcoíris acompañado de una porción de pizza rumbera y una iguana/dragón/lagarto pasota. Así, a priori, la verdad es que todo suena muy alucinante. Luego, cuando ves un par de episodios de minuto y medio, te das cuenta de que realmente lo es. Alucinante. De esquizofrenia. De frenopático. De voces que te impulsan a matar a todos con el enorme cuchillo de carnicero que sacas de tu horrenda riñonera esotérica. Imagino a toda una generación de niños atiborrándose a laxantes de colores para que sus pedos dibujen un arcoiris. Y tiemblo de miedo. Y sufro por una generación perdida.

En realidad esta pequeña anécdota me jode porque me hace reflexionar. Y la reflexión me lleva a deducir que, en el fondo, estoy jodido porque lo que veo me confirma una verdad inexorable: ME ESTOY HACIENDO MAYOR. Y lo sé porque soy incapaz de pillarle la gracia a series para niños que, hace unos años, me parecían alucinantes. Quizás porque ninguna de ellas era realmente para niños. Quizás porque el público final de todo esto siempre hemos sido nosotros, lo que crecimos con Ulises 31, y Mazinger Z y el Sherlock Holmes de Miyazaki y los Osos Gummi y Los caballeros del Zodiaco. Lo cual me lleva a otra conclusión todavía peor: además de volverme viejo, ME ESTOY VOLVIENDO ABURRIDO.

Y es que, puesto a confesar, voy a deciros algo. No le encuentro la gracia a Hora de Aventuras. Por ningún lado. Odio a Bob Esponja. Prefiero American Dad a Padre de Familia. Soy de Nocilla. De Cola-Cao. De tortilla de patata con cebolla. Soy horrendo. Horripilante. Despreciable. Lo sé. Pero es que cosas como este Tito Yayo me parecen  mierdas infames para niños muy niños, que de tan naïf, simples e inocentes, se convierten en una gigantesca máquina de lavar cerebros, de transformar a nuestros tiernos infantes en esponjas que sólo absorben agua sucia, y que cuando crecen se ríen con las gilipolleces más absurdas, crueles y burdas que uno les puede poner delante. Quizá no. Quizá me estoy perdiendo algo o soy demasiado estúpido y romo como para ver la sutileza expresiva de esta obra culmen de la inteligencia humana. Quizá me faltan recursos para apreciar el arte enterrado en los matices absurdos de estas perlas concentradas de sabiduría humana, que de seguro producirán en nuestros hijos las reacciones químicas precisas que convertirán su cerebro en pasto de Premio Nobel. Quizá el valor pedagógico de Tito Yayo escapa a mi comprensión. Quizá sea una clase magistral de educación, un Libro Blanco para padres que educarán a titanes con bermudas, mariconera y tigres gastroenteríticos en el armario; genios mentales que se pasarán días mirando una pizza del Domino’s esperando a que les invite a una raya de farlopa.

Después de todo, nosotros crecimos atiborrados de bazofia infecta, nuestros pequeños ojos hipnotizados por cagarros monumentales del tamaño de El Aquipo A o El Coche Fantástico. Y sobrevivimos. Y somos todos muy normales. Normalísimos. Pura normalidad. ¿No?

Dios salve pues a Tito Yayo. Si lo entiende.

Puro ácido.

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

23 comentarios en Tito Yayo: peyote para nuestros infantes.

  1. Pe,pe,pe,pero menuda clase de mierda es esta?! Y ese lagarto remedo de Godzilla con esas placas dorsales 8-(…

    …donde estan dibujos animados como MIYAZAKI-SAMA manda!! Se me ha liquado el cerebro al ver semejante mierda que solo un cani con una neurona en pleno ataque epileptico podría encontrarle la gracia a semejante cagarro. Hay dios creo que recuperaré mis 700 series de anime, mis 200 series en imagen real y desinstalaré la antena y usaré el televisor de monitor del disco duro multimedia.

    Cosas como esta u Hora de Aventuras solo pueden ser señales del advenimiento del Armageddon biblico 8(

  2. Pues no puedo estar más en desacuerdo con vosotros. Tengo 32 años, así que os podréis imaginar que he crecido con las mismas series de dibujos que habéis crecido vosotros, es más NUNCA he dejado de ver dibujos animados(ni con la etapa “rebelde” de la adolescencia que intentas romper con todo lo que te ata a tu infancia), a lo mejor es por eso por lo que no me extraño de la evolución en el lenguaje audiovisual de los mismos.

    Esta generación de dibujantes, animadores etc, son gente con nuestra misma edad y simplemente hacen lo que les habría gustado ver en su infancia, demuestran que los dibujos animados no son solo una serie de estereotipos manidos, del “héroe” contra el “villano” de turno y poco más. Ahora se tiene en cuenta que el público de los dibujos animados no son solo los niños, si no que hay una generación entera que ha comprendido que madurar no significa dejar de ver dibujos, jugar a la consola, leer comics, etc…
    Es cierto que hay mucho humor absurdo en Tito Yayo u Hora de Aventuras (esta ultima contiene tantas referencias a la cultura popular de los 80 que solo por eso ya merece a pena) pero eso no es ningún inconveniente, todo lo contrario, es un ejercicio de originalidad e ingenio a la hora de representar nuevas situaciones y una vuelta de tuerca más al sentido del humor.

    No se si es que os estáis volviendo “viejos y aburridos” pero tal vez si un poco cerrados de miras y anclados en “cualquier tiempo pasado fué mejor”.

    La verdad es que al leer el artículo no he podido evitar ver reflejado a mi padre diciendo “pero si todos los dibujos chinos son iguales” etc…
    Supongo que si solo os gusta Miyazaki (ojo, que yo también opino que es un genio) y/o series de los 80/90 tipo Capitán planeta o Los guardianes de la galaxia (Galaxy rangers) no “entendáis” o no queráis hacer el esfuerzo de entender por donde van ahora los caminos de la animación. Desde luego yo he intentado revisionar Campeones o Comando G a estas alturas de mi vida y me han parecido infumables…

    Personalmente disfruto mucho con estas series (Historias Corrientes me parece una serie genial a nivel narrativo y El maravilloso mundo de Gumball es una delicia visual) y me parecen un estilo muy fresco y acertado de hacer series animadas heredero directo de series del tipo Perro de familia o Ren y Stimpy.

    • P.D: Son dibujos, no les busques más, son un divertimento, no puedes acusarlos de no “estimular” la inteligencia de los niños porque Los caballeros del Zodiaco o Mazinguer Z tampoco nos estimularon a nosotros. No todo en esta vida tiene que tener un valor pedagógico ni podemos crucificarlo por ello. Tampoco ensalzan valores negativos de ningún tipo por lo que no veo reprobables que sean más o menos absurdos.

      • Respeto tu opinión, yo voy a cumplir 40. Y también he estado viendo dibujos animados TOOOOOOOOODA mi vida. Y no todos los dibujos animados que he visto se encuadran en los estereotipos que tu calificas de Heroe vs Villano. Y si los animadores de hoy en día siempre han considerado que ellos lo que querrian haber visto en su infancia es a “un tio retrasado mental que teniendo las manos ocupadas y queriendo abrir un bote de hamburguesas en aceite solo se le ocurre lamentarse y curiosamente aparece un robot que se dedica ha hacer el gilipollas con el bote para acabar tirandolo al sielo y rompiendolo para que el tio retrasado y sus amigos coman” si eso es divertido, entonces la evolución ha cometido un tremendo error con nuestra especie. Eso no es absurdo, no es divertido. Incluso el humor de los Monty Python dentro de su surrealismo, de su absurdidad tenía sentido.

        Pero “Tito Yayo”, esto solo da para un “Facepalm” y cambiar de canal lamentando de que se hayan despilfarrado el dinero de semejante forma. Oye pero si a ti te gusta, pues me alegro por tí, pero estoy con Javier en que prefiero hay cosas y cosas. Y Futurama, American Dad,, incluso Robochicken son mejores que este sinsentido, a la que personalmente creo que solo puedes encontrarle cierta gracia si vas fumado hasta arriba.

        Pero bueno quizás si me estoy volviendo mayor y aburrido.

        • Cualquier historia si la comentas despectivamente parece absurda y falta de ingenio. ¿Acaso a alguien le puede parecer divertido dos tipos con bombin explicando como rellenar un vaso de agua? Así a priori no y ahí tienes a Tip y Coll con uno de los mejores gags de la historia humorística de este pais.
          Está claro que para gustos los colores y si estas series no te gustan no vas a cambiar de opinión. Solo es que me parece un poco injusto tildar a estas producciones de “producto para tontos” simplemente porque no os gusten.

          • He de decir que te estás volviendo viejo, y que miras las cosas de forma demasiado objetiva. No suelo ver mucho Tito Yayo ni toda la nueva generación de series de Cartoon Network, pero en los pocos que he visto diré que no es humor para tontos ni tampoco es ilógico. Son dibujos surrealistas y llamativos, eso es su punto fuerte, además si los analizas bien llegas a la conclusión de que es humor bastante inteligente, pero si de verdad quieres captarlo debes desprenderte de la objetividad que llena tu cabeza. En mi opinión son dibujos que dejan correr la imaginación, que te hacen pensar, no todo es lo que parece. Te pongo el ejemplo de la bombilla (https://www.youtube.com/watch?v=V4bQy-QiHzY), Tito Yayo quiere cambiar una bombilla, lo intenta muchas veces de las forma más absurdas posibles, duplicándose y probando, pero no lo consigue la bombilla siempre se rompe, hasta que al final se saca la nariz la pone en la lámpara y ésta se enciende. Te parecerá absurdo y tonto que saque miniaturas suyas de Dios sabe donde, las regue y crezcan para arreglar la bombillas, pero esta historia tiene una moraleja, que puede parecer para niños, pero es que la serie es para niños. Puedes intentar solucionar el problemas de las formas más tontas posibles, pero la solución siempre estará delante de tus narices. Finalmente diré que deberías haberte informado más y analizado más estos dibujos antes de escribir este post y dejar de estar anclado en el pasado para hablar sobre el presente.

  3. Exdezh oye que es solo mi opinión. Espero que no te hayas ofendido por como me he expresado. Y si te he molestado u ofendido me disculpo ante ti si mis comentarios los consideras demasiado vehementes u ofensivos. Solo expresé mi opinión, pero entiendo que puede haber gente q le guste esta serie…

  4. el uncle grandpa me parece muy drogadicto, pero tom y jerry (que estaba de moda en mi epoca) tambien me parecia basura porque solo incitaba a la violencia, hay dibujos malos, dibujos muy para drogadictos mal, peor hora de aventura esta chevere, y phineas y ferb tambien me parece genial, tengo 21 años :P

  5. El problema es que tanto hora de aventuras,tito yayo,historias corrientes y la mayoria de los dibujos que ponen hoy dia en boing,son para mayores,los niños no entenderian eso..tengo 21 años y para lo unico que enciendo la tele es para ver estos dibujos absurdos pero que a la vez entretienen bastante. Las nuevas generaciones tienen que aprender que en la vida hay varios caminos, no siempre ser pobre y acabar casandote con una princesa con vestido rosa.
    Pero claro,hay varios gustos.. Por mi ojala que todas las futuras series sean así..
    Eso si,hay que estar muy drogado para escribir esos guiones :3

  6. Poner al tito yayo y a hora de aventuras en el mismo saco me parece muy fuerte. El primero es humor absurdo “fácil”, de caca, culo, pedo, pis. En cambio HDA aunque pueda contener situaciones absurdas están hiladas de un modo coherente y con una historia pensada. A mi prima de 9 años el tito yayo y bob esponaja no les gusta nada, dice que son estúpidos, y yo le doy la razón, pero quizás es que su publico objetivo sea de mucha menor edad.

  7. Vemos 1 minuto y medio de algo y ya podemos hacer un analisis de 3 páginas de la serie en general. Ole. Cuando vi tito yayo a trozos o a medias me subi al carro de “¿qué es esta pedazo de mierda?”. Pero cuando vi los cortos que te sacan de gratis como el mago chungo o nuevas experiencias con peluchin y longanizo (importante ver la cabecera de ambos) descubrí el potencial de esta serie, que no es mucho, pero aporta alguna que otra mierda graciosa.

    Firma: uno de la generación del 87.

  8. Tengo 37 y tres nenes de 6 meses, 4 años y 6 años. Para mi Tito Yayo es una obra maestra, como Historias corrientes, Bob Esponja, Hora de aventuras, pocoyo, pepa pig y Gumball. A mis hijos les pongo todo esto mezclado con Los fraguel, David el nomo, la pantera rosa, pingu, erase una vez la vida y Winnie the pooh. La aldea del arce me gustaba de crio pero ahora me parece superchorra, creo que ha envejecido mal. A parte veo mucho anime como el ataque a los titanes, initial D (de carreras callejeras de japos) y Hajime no Ippo (Serie animada de boxeo). De vez en cuando me da por ver cachos de bola de dragon y me sigue encantando Arale Norimaki. Sigo buscando la inexsistente temporada 8 de Futurama y veo los Simpsons en los bares a veces.

    Todo es cuestion de gusto pero ponerse a criticar unos dibujos de ciertas maneras si que puede indicar que uno se esta haciendo mayor. No pasa nada, es la crisis de los 30, o la de los 40…o la que hay a mitad..

    Saludos y buen blog, sigue cortando cabezas que aunque te falte gusto por la animacion si que escribes bastante bien ;)

    • El mensaje que subyace en el artículo es que, invitablemente, me estoy haciendo viejo. No digo que la animación sea mejor o peor, que en mi época me comí cosas infames que hacían llorar al niño Jesús, es solo que me cuesta cada vez más comprender los dibujos de hoy en día. Eso sí, soy un fan TOTAL de Gumball, serie que me parece una auténtica genialidad.

  9. Amigo, Tito Yayo es esencial y sencillamente absurdo, y el humor que pueda tener nace de ese mismo absurdo. Tratar de buscarle un sentido y unos valores a la serie y sacarte de la manga este artículo resulta aun más absurdo que la propia serie y, en tu caso, roza lo pedante. El absurdo es una agresión a nuestra racionalidad, y la reacción puede ser risa, ira, admiración… (acuérdate de los dadaístas y lo que supusieron), pero en ningún caso puedes exigir al absurdo ser menos absurdo. Efectivamente, algo se te escapa a la hora de enfrentarte a esto.

  10. Yo también llevo viendo dibujos animados toda mi vida a mis más de 33 años, y desde luego empecé a seguir esta serie cuando ví que en un sketch cogía su “martillo de borrar televisiones”… Hay unas cuantas que son tan absurdas que entretienen y no por ser ridículamente insustanciales habíamos de crucificarlas… no recuerdo que los looney tunes dieran mejores valores…

  11. No comparto del todo tu opinión, pero escribes que casi muero de la risa con tu “sutil” ironía. Me encantó este artículo. En cuanto a Tito Yayo… teniendo en cuenta que los niños van formando sus conexiones neuronales a lo largo de los años de infancia, el absurdo es tan educativo o necesario en la vida como la lógica. Para escribir guiones como esos sólo hay que volver a pensar como un niño: puro color, imaginación, originalidad y nexos absurdos (que a lo mejor no lo son tanto). Y yo también me he debido hacer vieja, porque vuelvo a ver los dibujos de los 80 con los que crecí y con muchos muero del aburrimiento y la destrucción neuronas que me producen muchas de las ideas y los estereotipos retrógrados con los que también se lavaron muchos cerebros infantiles, hoy en día adultos en su mayoría normales. Los dibujos han evolucionado, se adaptan a las nuevas formas de educar. Antes casi todos los padres eran de la Iglesia de la “hostia bien da”, veíamos Heidi y ponían rombos en la programación; hoy son de la filosofía del “niño no se toca”, ponen Tito Yayo y los profesores no quieren trabajar en los colegios por si algún infante de carácter justiciero les pega una paliza en el pasillo… Cada generación sus series, sus fallos y sus circunstancias.

    • El texto no deja de ser una amarga toma de conciencia de mi nuevo estatus de “viejo”. Hay envidia hacia el que aún puede disfrutar sin complejos de estos dibujos y tristeza por solo ser capaz de comprender El Asombroso mundo de Gumball y perderme en todas las demás. Qué le voy a hacer. ¡Crecer es inevitable!

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