Transmetropolitan: Las series sublimes nunca mueren

Hace mucho mucho tiempo, Warren Ellis , por aquel entonces una joven promesa del mundo del cómic, decidió escribir uno de los cómics más geniales e irreverentes del panorama americano. Una historia sobre un periodista jodidamente loco viviendo en un mundo jodidamente podrido. Se tituló: Transmetropolitan.

Por Javi Jiménez

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Era 1997 la época del despegue de la era digital. Warren Ellis, un autor genuinamente interesado en los avances científicos y tecnológicos, se puso las gafas de presciente y decidió escribir un cómic visionario sobre un futuro cyberpunk que acabaría siendo (como toda buena ciencia ficción) una historia sobre nosotros mismos y ,de propina, una (bastante) acertada aproximación a los cambios que se producirían en los años venideros.

Como podéis comprobar mucho ha llovido desde la publicación de Transmetropolitan, un cómic que en España no cuenta con una edición de calidad, fue publicada en su momento por Norma y por Planeta, primero en prestigios y luego en tomos dejando en la estantería un curioso espacio de formas y tamaños diferentes. El caso es que yo, fan relativamente primerizo en esto de la viñeta, hasta ahora no había podido leerla. Y ha sido una de las experiencias más maravillosas que he tenido el placer de encontrarme en las páginas satinadas.

Transmetropolitan tiene todo lo que me gusta de la ciencia ficción clásica de gente del calado Dick, Bradbury o Huxley y una mala leche digna de Garth Ennis. Amén de tener uno de los protagonistas más carismáticos del género:  Spider Jerusalem periodista a tiempo parcial, yunkie, aborrecedor y amante de la verdad a tiempo completo. Un personaje brutalmente sincero, cargado de mala leche y anfetaminas que regresa a la ciudad a dar por culo a todos los cabrones que viven en ella, usando su arma más poderosa: la verdad.

Quedan para enmarcar los primeros doce números de la serie, que yo he metido sin pudor en mi selección de imprescindibles de la ciencia ficción. En ellos se trata la presentación de Spider Jerusalem, un personaje altamente complejo que se va desgranando con facilidad y que acabas amando al final de los primeros números; así como el contexto, la Gran Ciudad, una anología a una supuesta Nueva York,  y la podredumbre que la corroe. Todo con gran sentido del humor pero tratando temas serios como la religión, la política, el racismo y en definitiva el ser humano.

Sorprende la frescura de los temas tratados que aunque enmarcados en ese futuro cercano se conservan tan bien como cuando fue escrito. Incluso Ellis se pone clarividente dotando a Spider Jerusalem de las primeras Google Glass. Este es un cómic que vale tanto ahora como valió en su momento y como valdrá en otros diez años.

El inconsciente al que le tocó ilustrar la colección al completo fue Darick Robertson, un dibujante que no es visualmente espectacular pero que cumple con creces y que dota a este universo de ficción de vida propia, añadiendo esos pequeños detalles que le dan profundidad. Amén de aguantar con Ellis una serie llena de altibajos editoriales.

Si solo pudiera comprar un cómic en lo que queda de año, sería Transmetropolitan, si no queréis que os dispare con mi disruptor de intestinos (no preguntéis) más os vale que le echéis un vistazo. Y si alguien de ECC nos está leyendo, una reedición es justa y necesaria.

Sigue a Javi Jiménez en Twitter en @Teren25

Acerca de Javier Jimenez 190 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

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