True Detective: 5 apuntes breves sobre las cosas bien hechas.

Breve pero intensa. Muy intensa. Perturbadora, emocionante, brillante. Una serie que se acaba porque Rust y Marty ya no volverán. Un acierto y 5 apuntes rápidos.

Por Javier Marquina.

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Son sólo cinco apuntes. Cinco ideas que espero dejen claro lo que opino de esta serie, de lo que me ha parecido y de lo que me gustan las cosas bien hechas. Están escritas sin orden y concierto. Así como llegan. Muy yo. Muy “qué cojones estaba yo pensando cuando escribí esto”. Espero no dejarme nada en el fondo de la cabeza. Aunque supongo que eso es totalmente imposible.

1.- Lo bueno si breve, dos veces bueno.

Nunca he entendido esta máxima de Baltasar Gracián. Lo bueno que dure. Y abundante. Ande o no ande. No me jodas. Lo de breve nunca lo he compartido, siendo como soy amigo de excederme hasta cuando todo es una mierda. Y sin embargo, las series inglesas me han enseñado que no hace falta extenderse innecesariamente durante 23 capítulos para hacer cosas redondas. Que es recomendable transgredir las férreas normas establecidas por las temporadas americanas para dejar caer perlas que brillan con la fuerza de Sherlock, Black Mirror o Utopía. Y True Detective acierta al condensarlo todo en 8 capítulos que vistos ahora, en perspectiva, nos dejan complacidos en dos meses. Sin parones. Sin rellenos. Solo contenido e intensidad. Cuando quieres volver a respirar, todo ha acabado. Y lo miras y todo tiene un aspecto esférico, redondo, casi mágico. Te siente feliz de terminar el trayecto. triste de decir adiós. Pero sabes que es la mejor manera de acabar. Ojalá todos pudiéramos entender que es mejor irse cuando aún eres tú. Que no merece la pena eternizarse si lo que va a acabar de ti no tiene nada que ver contigo.

2.- Insinúa cosas que nos hagan felices

Y si pueden ser referencias literarias a escritores de terror clásicos, pues mucho mejor. Pero sólo insinúalo. Déjalo caer. No lo muestres. No lo hagas evidente. Deja rastros pequeños, pinceladas en un cuaderno. Cita a autores que ya nadie recuerda. Visita Carcosa. Escribe libros malditos. Dibuja a un Rey Amarillo. Habla de lo extraño que subyace en el interior de los grandes países. Muestra lo incorrecto de lo profundo. Crea ese ambiente que dice que nada esta bien, pero no muestres al monstruo, porque no hace falta enseñar para aterrar. Aunque sabes que está ahí. Que se queda ahí. Que lo que subyace permanece y espera paciente a contaminar al siguiente desgraciado porque lo único que tiene de sobra es tiempo.

3.- Muévete lento y suave y sucio y pegajoso.

Un buen amigo mexicano me comentaba hace poco un aspecto de esta serie en el que yo no había reparado pero que es fundamental y básico para entenderla. Su ritmo. True Detective es el sur. Ese sur profundo y extraño que vive sucio entre caimanes. Es los  pantanos de Luisiana. Es barro que se pega en tus botas y hace que camines despacio. Es follar una tarde de verano sudando y dejando restos pegajosos en las sábanas de un motel. Es Jazz. Y melaza. Y tabaco mascado que te chorrea por la comisura de los labios. Es lenta porque debe serlo. Lenta con ritmo lento. De ésas que te atrapan sin darte cuenta. De ésas de que lo único que quieren es cogerte de la nuca y dirigirte despacio hacia donde desean, como buen sexo oral.

4.- Una borrosa barrera difuminada

Como ya dije en mi primera reseña, True Detective es cine. Cine de verdad. Cine de calidad. Un proyecto sólido y arriesgado lleno de dinero. No es un plató con un decorado de cartón piedra y dos cámaras fijas. Es cine de ese que no necesita palomitas. De planos secuencia magistrales. De exteriores buscados al detalle. De trabajo sordo y casi imperceptible que hace que todo funcione. Es cine de guionista que se acaba de situar en la cúspide. De director. De un Cary Joji Fukunaga que va a ser objeto de deseo de manera inmediata. Cine en la pequeña pantalla. Atrapado en un medio que ha sabido adaptarlo y reconvertirlo. Cine en el salón. Quizá como metáfora definitiva de que dentro de poco estaremos sentados en los sillones de Wall-E y no necesitaremos movernos ni salir para vivir. Porque todo podremos disfrutarlo desde casa. Hasta el cine.

5.- Personajes y personas. Y las cosas que tenemos entre los huecos.

Y es que sobre todo, True Detective es una historia de personajes que son personas. De amigos que se odian. De amores que hacen daño. De locos obligados a serlo. De gente que acaba siendo sólo gente, por muy profundos que intenten ser a cada momento, a modo de escudo, de barrera, de campo de fuerza que aleja todo aquello que creemos que puede doler si nos toca. Y sobre todo, True Detective es una serie de actores. De actores excepcionales. Y sobre todo, de uno que sobresale con el zumbido cegador del talento. De un actor sobrenatural. Sí. Por supuesto. Hablo de Matthew McConaughey. No sé cuantas almas ha ofrecido este hombre a Mefistófeles para convertirse en lo que es ahora. No sé con cuantos diablos ha pactado para hacer lo que ha hecho en apenas dos años. Desde Mud, pasando por los brillantes minutos de El Lobo de Wall Street, su Óscar por Dallas Buyers Club y este Rust Cohle de True Detective. Sublime. Maravilloso. Impresionante. Quién nos iba a decir que el musculitos guapo carne de comedia romántica iba a reconvertise con tanto acierto en un actor tan despiadado, tan sencillamente brutal. Tan roto e intenso como sus personajes. Tan perfectamente integrado en todo lo que hace. Tan sencillo. Tan perturbador. Tan mágico. Yo estoy anonadado. Algo me dice que el resto del mundo también.

Estas son las 5 cosas que me vienen ahora a la cabeza. Pero seguro que hay muchas más. Y defectos. Y fallos. Y pequeños detalles que no me gustan demasiado. Que seguro que también los hay. Pero es que me tienen demasiado acostumbrado a la mierda profunda, así que cuando surge algo que me llena, procuro disfrutarlo sin muchos problemas en vez de estrujarme la cabeza buscando detalles que no funcionan. Nada es perfecto. Ni tiene que serlo. Ni falta que nos hace, joder.

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Acerca de Javier Marquina 195 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

1 comentario en True Detective: 5 apuntes breves sobre las cosas bien hechas.

  1. Esta serie me recuerda mucho a una serie que, en mi opinión, está muy infravalorada: Hannibal. La atmósfera, oscura, sobre e inquietante, violenta, sí, pero también elegante. En suma, ‘True Detective’ creo que bebe mucho de ella.

    También ha sido toda una sorpresa ver a McConaughey (¡pin para mi por escribirlo bien a la primera!) en un registro diametralmente opuesto a lo que nos tiene acostumbrados el mister comedia romántica. Un aciertazo de papel y una interpretación inmejorable.

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