VENGA MONJAS / DA SUISA: Fin de gira

Me obsesiona el humor. La comedia como género, los chistes, la “gracia” el “sentido del humor”, las gracietas, pullitas y gilipolleces. Me intriga qué y por qué nos hace reír, hasta el punto de que el 80% de mis conversaciones giran en torno a qué nos hace gracia, por qué y qué tiene éxito y cómo se consigue. Y se me hace raro que a día de hoy Venga Monjas siga siendo una incógnita.

Por Andrés R. Paredes

El Show de los catalanes funciona como presentación de la nueva temporada que, si bien no los lanzó a la fama, los mantiene en su estatus de “estrellas de Internet”: Da Suisa. Una pobre imitación de Los simpsons con puntos de partida similares a los de los capítulos más reconocidos de la serie de Matt Groening. La nueva temporada promete cameos extraños, ciertos tintes políticos, y, básicamente, canciones pegadizas y lo mismo de siempre: “Humor”. Atentos a las comillas ahí.

No debería tener gracia. De hecho, no debería tener ninguna gracia. Son tres personas que nos son excepcionalmente graciosas y que abusan del mismo elemento una y otra vez: lo cutre y mal hecho como fuente de humor. Pero es que llevan más de diez años trabajando de ello. Diez años poniéndose cartones en la cabeza, gritando y sintiendo vergüenza, con actuaciones penosas y montajes que buscan el absurdo no a través de estupideces o situaciones extrañas, sino a través de errores, ya sean de montaje, de guion o de racord. Esteban y Xavier viven de ponerse unos disfraces ridículos y poner voces agudas y roncas y tratar (pobremente) de que no se les escape la risa.

Y no debería tener gracia. No debería tener gracia que se suban al escenario, hagan chistes sobre vaginas, sexo, cagar, cagar en vaginas, cagarse encima, ser monstruosamente feos, dar miedo, ser cutres, no tener gracia, que el Show esté yendo cuesta abajo desde el minuto uno, que nadie esté al volante, que las improvisaciones salgan mal, que el público intente adelantarles por la izquierda, que dónde está el pene, dónde están los huevos, recopilatorios de lo mal que les han ido en otros Shows, que mantengan silencios incómodos que no haya micrófonos para todos, que se echen el corte de manga, se den puñetazos en la cara, que bailen desbocados, que griten y se golpeen el pecho como gorilas, que saquen a gente del público para hacer el ridículo con ellos (con ellos siempre con ellos, no de ellos, importante) y que se tropiecen y no sean capaces de acabar frases por ataques de risa repentinos.

Pero es que la tiene. Es gracioso. ¿Es por lo incómodo que resulta? ¿Por lo ridículo? ¿O porque es un Show basado en lo inesperado… aunque tenga una estructura muy clara? Minutos antes de que comenzase la función, me volví hacia mis acompañantes y les dije “literalmente, no sé qué vamos a ver”. Si en medio del escenario se hubieran liado a tiros y se hubieran matado entre ellos, lo habría considerado normal y esperable. Y ojo, ahí existe una trampa, un doble juego extraño: si todo es inesperado, todo es esperable, no hay manera (o es muy muy difícil) que me puedan sorprender. Es muy muy difícil que me hagan reír si lo que estoy viendo ya se que es inesperado. Entonces ¿Por qué es gracioso?

Tengo pocas respuestas para ello.Otro motivo es que resultan graciosos por sobrecarga de simplicidad. Porque es una tontería ridícula, simple y que grita. Porque son solo tres desgraciados que se suben al escenario y se inmolan para nuestro entretenimiento. Quizá sean graciosos porque lo son, y ya está. No hace falta rascar más el barril, simplemente, ésa es la respuesta. Tienen gracia y deberíamos dormir más tranquilos sabiéndolo. Pero mi motivo favorito e ideal es que quizá realmente no sean tan graciosos, pero exista una especie de “Suspensión del humor” dentro de todos nosotros. Aceptamos algo como humorístico cuando no lo es, y nos reímos, un poco avergonzados de nuestra reacción. Nos dejamos llevar. Cuando algo es confuso y desconcertante es sencillo dejarse llevar por el humor. Esto no nos hace a nosotros, el público, más estúpido, más simple o más influenciable. Simplemente necesitamos esta descarga, ésta risa. Y ellos son los mejores arrancándonosla.

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