Vernon Subutex: Después del sexo, drogas y rock and roll

Vernon Subutex Portada

¿Qué les pasó a los colegas después de toda la fiesta? Vernon Subutex y Virginie Despentes tienen la respuesta. Y no es nada halagüeña.

Por Javi Jiménez.

Hay montones de hijos de puta ahí fuera. Puede que nuestra burbuja social los mantenga alejados de nuestra vista, pero están ahí fuera. La situación social en Europa no es precisamente la más bollante. En un mundo liderado por los jóvenes de los 80, creíamos que el ácido, las drogas y el rock and roll habrían convertido a esa generación en una en la que merecía dejar en manos el mundo. Nos equivocábamos. Resulta que los que dejaron atrás ese mundo han sucumbido a la maquinaria del capital. A los que no lo dejaron a tiempo,  se los ha tragado la vida y se han convertido en parias o en zombis emocionales. Tíos como Vernon Subutex.

Vernon Subutex- Virginie Despentes- Edición Literatura Mondadori

Vernon Subutex era un tío que molaba, el tiempo lo ha puesto en el lugar de una cámara analógica: está a un solo paso de ser vintage o de convertirse en basura. Como la tienda de discos que tenía, se ha vuelto obsoleto. Vernon no tiene trabajo, ni tampoco suele salir de casa (para eso necesitaría dinero) su vida transcurre  sin ningún tipo de objeto más que el de ver porno, escuchar discos y postear en su página de Facebook. Aun así , Vernon va tirando, sobrevive. Cuando la seguridad social dejó de ocuparse de su alquiler fue su amigo Alex Bleach el que cubrió el hueco. Como estrella de la canción, no le costaba nada compartir su éxito pagándole el alquiler. Sin embargo, cuando él muere Vernon se convertirá técnicamente en un sin techo. No pasa nada, Vernon ha hecho muchos amigos en los años que ha pasado como dealer de discos y colega de conciertos que seguro que le echarán un cable. Una cosa sí, hay que evitar decirles que está en la calle porque eso deprime a cualquiera. Echándole un poco de morro e imaginación no es muy difícil que alguno de tus antiguos colegas te presten un sofá… o un hueco en la cama.

Virginie Despentes
La autora, molando. Fuente.

Virginie Despentes aprovecha a Vernon Subutex y a las personas que le acogen para repasar a toda una generación que no ha sido capaz de adaptarse a la vida “normal”. Desfilan por esta novela, primera de una triología, un buen grupo de inadaptados. Muchos están dañados emocionalmente, incapaces de tener una relación sana, otros físicamente por las drogas y el alcohol, algunos han conseguido adaptarse pero están resentidos con la sociedad que les ha obligado a pasar por el aro o con sus parejas, casados por la necesidad de normalidad y no por amor ni ningún sentimiento parecido. Mientras Vernon Subutex sigue su descenso a los infiernos, Virginie aprovecha para poner de manifiesto el sin fin de contradicciones de nuestra sociedad, de cómo la rueda pasa por encima de todas las personas. Este es un libro de seres humanos rotos, de humor negro del que no dan ganas de reír.

Punk Rock Attitude

La autora consigue perfectamente ponerse en la piel de cada uno de estos habitantes de la Francia actual. Utiliza para ello relatos cercanos muchos casi costumbristas escritos en primera persona para poder exprimir tanto la situación como el estado de ánimo de este grupo de personajes. Virgine Despentes es una autora muy aguda, capaz de dar forma a personalidades extremas de manera magistral. En muy poco espacio, tiene la habilidad de desnudar personajes complejos y hacer que el lector los asimile de manera inmediata. Cada uno de los personajes de Despentes es único, sus historias personales son emotivas, ásperas y muchas veces duras pero que nos hacen empatizar con ellos, incluso con aquellos con los que no compartimos ideosincrasía e incluso nos den razones para despreciarlos.

Como no podría ser de otra manera en una historia protagonizada por un vendedor de discos, la música está muy presente, a falta de banda sonora que acompañe las palabras de Virgine, las referencias de Vernon y sus amigos nos ponen en el subconsciente la música de sus vidas. Unas vidas que vivieron con la actitud del rock que para muchos fue una fase pasajera, su consuelo es volver a escuchar aquellos discos o incluso renegar de todo aquel tiempo y cambiar de gustos. Unos gustos que Vernon no dudará en despreciar abiertamente.

Quizás Virginie Despentes no nos está contando nada nuevo. Incluso nos podemos acordar del libro y película Alta Fidelidad, con protagonista también dueño de una tienda de discos de similar personalidad. Pero Despentes da un paso más allá ofreciendo una versión mucho más cruda. No sé si la autora dará tregua y cederá algo a la esperanza porque el panorama al final el libro no es nada reconfortante. Al menos el espectáculo literario está servido, Despentes es buena con las palabras y más buena todavía con la caracterización. Es árida, cruda, como la realidad desoladora que representa, para nuestro disfrute como lectores y nuestra desgracia como personas.  No puedo hacer más que recomendar su lectura, como me la recomendaron a mi.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

Acerca de Javier Jimenez 174 Articles
Consumidor experto, reseñador amateur. Me gusta la música fuerte, la ciencia ficción, las series animadas y así os lo hago saber.

1 Trackbacks y Pingbacks

  1. ¿MOLA O NO MOLA? Vol. XLIII - La Isla de las Cabezas Cortadas

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*