VILLANOS Y DESGRACIAS – Pixar, Disney y los monstruos que nos faltan

Se ha muerto el amor de tu vida. Después de décadas compartiendo ilusiones, un hogar, momentos felices y desgraciados, de estar ahí el uno para el otro, en la salud y en la enfermedad, en las peleas y en las reconciliaciones, se ha muerto la persona a la que más has querido nunca. Te ha dejado a solas con tus recuerdos. Nunca conseguisteis completar vuestra gran aventura, que retrasabais un día si y otro también, porque la vida se interponía una y otra vez en el camino. Y empiezas a odiar el exterior. El mundo y todo lo que hay en él. Tan sólo te queda una tarea pendiente en los últimos años de tu vida: cumplir el sueño que compartíais: Llegar hasta el paraíso en la tierra que para vosotros estaba representado por un país extraño y lejano. Así que, unos años después de la muerte de la persona a la que más has querido, decides atar miles de globos a los pilares centrales de tu casa y salir volando hacia allá.

Por Andrés R. Paredes

El comienzo de Up es uno de los momentos más traumáticos de todo Disney/Pixar. Desde la muerte de (spoilers) la madre de Bambi los niños nunca se habían enfrentado a un suceso traumático tan cruel en una película para todos los públicos. Y reconozcámoslo, los adultos tampoco. El comienzo de Up es desolador y cuando a los 20 minutos la película cambia el tono, el espectador se siente casi aliviado. No van a haber más desgracias, tan sólo un viaje del héroe al uso. Nos lo vamos a pasar bien. Y vive Dios que la película no es mala.

¿Quién es peor, un cazador obsesionado con su presa, o el CÁNCER?

El protagonista, Carl Fredricksen pasa de viejo cascarrabias a héroe octogenario, Russell es encantador, Kevin es un bicharraco divertidísimo y todos queremos tener un perro como Doug. Fue la primera película de Pixar en utilizar 3D y está perfectamente introducido en ella, con luces, entornos, todo creado de tal manera que te ves envuelto de lleno en la aventura. Sin embargo, hay algo que cojea. El explorador Charles Muntz, adversario de la película, no es tan terrible como cabría esperar. No es un monstruo carismático. Ni siquiera deja un poso en nosotros como los imaginativos antagonistas de Toy Story, Tarzán o Los increíbles (Por fin descubriremos que será del Socavador. EL SOCAVADOR GENTE).

Charles Muntz es un antagonista, pero porque da la impresión de que alguien a mitad de producción dijo “Esto necesita un malo” y sacaron del cajón desastre de Pixar (que es un cajón maravilloso, no lo neguemos) el patrón y lo recortaron como querían. Pero esto sucede porque Pixar pocas veces precisa de un enemigo para desarrollar sus historias. En muchas ocasiones, la compañía ha tomado una política de no crear el mal por el mal, y no sacarse de la nada enemigos.

Es experta en “pruebas finales”, seres a los que el protagonista se enfrenta una vez ha superado sus miedos. Es como un clímax doble: Una vez Woody y Buzz se dan cuenta de que son buenos amigos y que no deberían pelear por el amor de Andy son capaces de solventar el problema de Sid, que resulta ser más un incordio que un villano en toda regla. Lo mismo ocurre con El viaje de Arlo, en la que (aparte de hacernos un Mufasa en los primeros 20 minutos de película) el protagonista, tras comprender que está cometiendo un error que debe enmendar es capaz de salvar a su amigo. Al final de Up, Charles Muntz es poco más que un incordio, un breve bache en el camino de Carl Fredricksen para recuperar/crear una familia. Los monstruos ya no son tan monstruosos porque Pixar nos ha demostrado que la superación personal es mucho más importante que enfrentarse a un enemigo y ganar. Pero esto ha hecho que pierda uno de los grandes atractivos del cine de animación.

Zurg funcionaba TAN bien como parodia de villanos clásicos que es uno de los mejores villanos Disney

¿Por qué el resto de Up no está a la altura de sus primeros diez minutos? Porque el monstruo es la enfermedad. Los planos son terriblemente dolorosos e inesperados. La realidad choca con fuerza contra los protagonistas y el espectador. Cuando en Monstruos University el enemigo final es una prueba de miedo los protagonistas se ven frente a un problema que todos hemos vivido, el miedo y la ansiedad frente a los exámenes. Inside Out trata sobre la depresión, la entrada en la adolescencia y cómo manejarla. No hay conflicto final, porque no es necesario en una película que transcurre en el interior del cerebro de una niña.

Los problemas en las películas del estudio son problemas adultos. No hay apenas cabida para los villanos y mucho menos para los carismáticos. Y atención, porque aquí me gustaría hacer hincapié en la palabra Villano. No es un antagonista, ni un adversario, ni un monstruo, ni un bellaco. Es el mal personificado, un ser con pocas razones y mucha mala leche. Es un personaje que busca el caos, o en su defecto, la ganancia personal a toda costa.

No suelen ser personajes muy desarrollados, casi siempre con ojos amarillos y dobles intenciones. Ni siquiera son difíciles de escribir y suelen ser bastante fáciles de construir (necesitas unos ojos punzantes, pómulos afilados, un buen doblador y poco más). Se puede decir sin miedo que los grandes villanos de la ficción son los de Disney. Jaffar, Úrsula, La reina de Corazones, Izma o la mejor de todos ellos, Maléfica. Son personajes poco profundos, pero con una gran personalidad. Atractivos y fáciles de actuar, cuando salen bien quedan en la memoria del espectador durante décadas.

¿Qué da más miedo: la condenación infernal eterna, o que te miren con esta cara?

Puede dar la impresión de que un villano, en su simplicidad, hace desmejorar una historia, pero no es así. El aprendizaje, la moraleja que se cuenta en las películas clásicas sigue ahí aunque nos enfrentemos al clásico villano. Simba aprende que no debe huir de su pasado, que le está esperando, y que tiene que hacer lo que debe hacer, porque es su responsabilidad. Ariel aprende la importancia de decir la verdad y de ser una misma. Mulán se demuestra a sí misma y a los demás que es capaz de lo mismo que un hombre.

Estos tres ejemplos cuentan con villanos de manual, y las enseñanzas de estas películas son tan válidas como las de las nuevas producciones de Pixar. El estudio de animación en su tendencia a crear películas que resulten atractivas tanto a adultos como a niños ha sacrificado la figura del Villano en favor de monstruos reales y al hacerlo ha hecho que sus películas ganen en realismo, si, pero que pierdan en imaginación y diversión.

No quiero decir con esto que me gustaría que se volviese a un maniqueísmo clásico. Es una idea tóxica que me parece lógico (y necesario) haber eliminado del cine. Pero debería existir alguna manera de recuperar a los Villanos memorables y al mismo tiempo hacer que los problemas reales sean patentes en las historias para niños. Debe haber alguna manera de compaginar miedos adultos e infantiles en un único monstruo. El resultado sería un Villano ejemplar.

Sigue a La Isla de las Cabezas Cortadas en Twitter y en Facebook.

1 comentario en VILLANOS Y DESGRACIAS – Pixar, Disney y los monstruos que nos faltan

  1. El verdadero villano en UP es el capistalismo (y en La Sirenita, los plásticos que mantienen juntas las latas de Coca-Cola)

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.