Virus Tropical. La niñez según Powerpaola.

Diría que estoy conmocionado, pero atendiendo al título de este atípico cómic, lo que estoy es contagiado. No sufran. No duele. Más bien todo lo contrario.

Por Javier Marquina.

Virus tropical

Acabo Virus Tropical y vuelvo a pensar que soy un novato en todo esto. Que lo que sé apenas alcanza la superficie del mundo en que me muevo y que no voy a tener tiempo de aprender todo lo que necesito saber sobre esto a lo que escribo. Estoy entre confundido y sorprendido y un poco abrumado ante las posibilidades que cada día se presentan ante mí, como combinaciones inacabables de cosas que no podía ni suponer que existían. Sorpresas dentro de envoltorios poco reconocibles. Deliciosos pedacitos de un cielo infinito. Arrobados momentos de sencillez y delirio.

Virus tropical 83Acostumbrado a los superhéroes, a sus vidas épicas y sus tramas cósmicas más grandes que la vida, cuando uno se encuentra con un cómic costumbrista que a modo de diario habla de esas grandes cosas que nos pasan todos los días, sufre una especie de conmoción cerebral severa. Es probable que si hubiera valorado este cómic sólo por su dibujo, jamás habría tenido oportunidad de leerlo, ya que a menudo antes de comprar algo, suelo cometer el imperdonable error de juzgarlo por su portada. Me dejo atraer como una polilla superficial y estética por los colores brillantes y las convencionales formas clásicas, despreciando cualquier otro aspecto fundamental del cómic. Afortunadamente, la necesidad forzosa de leer toda clase de obras que escribir en esta web ha hecho surgir en mi interior, me ha permitido acercarme a cosas que, de otra forma, habrían permanecido lejanas por su aspecto demasiado intelectual para una mente primitiva como la mía. Y Virus Tropical es una buena muestra de ello. Algo que nunca habría leído. Algo que me habría perdido.

Camuflada detrás de un estilo aparentemente infantil y abigarrado, engañosamente sencillo, la autora sudamericana nos cuenta en este delicioso diario sus experiencias vitales, desde que fue concebida en un accidente que va de lo infeccioso a lo cómico hasta que abandona, casi por accidente,  el hogar familiar. Dicho así y uniendo todos estos elementos, uno creería que está ante una idílica historia en la que la inocencia lo tiñe todo de bonitos colores para destilar felicidad. Y lo es. Sólo que el cómic es en blanco y negro, y lo que aquí se cuenta es tan real como atroz. O tan real como alegre. O tan real como trágico. O tan real como normal. O todo mezclado, sucediendo al mismo tiempo.

Es fácil recurrir a los tópicos oníricos del realismo mágico para hablar de la sensación de irrealidad que transmite el dibujo, pero lo que aquí se nos cuenta no tiene nada de imposible, no es el sueño perfecto o idealizado de una vida vivida a caballo entre Ecuador y Colombia. Powerpaola nos habla con franqueza de cosas tan serias como la familia, el amor, las drogas, la miseria humana, el sexo, la amistad y la pérdida. Y lo hace con absoluta normalidad. Con ese estupor infantil que se convierte de inmediato en aceptación. Esa curiosidad inagotable que no le da más importancia a las cosas por terribles o extrañas que estas sean, porque aún no ha sido contaminada por los perjuicios y las convenciones morales que transforman hechos rutinarios en auténticas catástrofes. No hay dramas. No hay tragedias. Solo el ojo imparcial del observador que conoce a la perfección lo que cuenta, porque es su propia vida lo que nos muestra, sin filtros que mitiguen lo que se cuenta, sin trampas, sin mentiras. Y eso es precisamente lo milagroso de este cómic, al menos en lo que a mí respecta. Lo que comienza siendo una experiencia extraña y distorsionada por el dibujo, acaba siendo algo real y emocionante. Algo cercano. Un “esta podría ser mi vida” dibujado por la mano inocente pero certera de un niño que observa con asombro, pero sin ánimo de juzgar lo que pasa a su alrededor.

Virus Tropical es una experiencia diferente. Una bofetada para alguien que, como yo, vive de capas y colores chillones. Un diccionario curioso. Una muestra de un estilo diferente y magnético. Una historia terrible. Una vida normal. Como todas las vidas, supongo. Un cómic que demuestra que cualquier cosas es posible, y que no hay historia más grande que la propia.

I'm death
No está en Virus Tropical, pero no he podido evitar incluirlo.

Sigue a Javier Marquina en Twitter: @IronMonIsBack

 

Acerca de Javier Marquina 195 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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