Whiplash

Whiplash Cine Review Opinión Crítica

Frenética, así es la nueva película del joven director norteamericano Damien Chazelle. Golpes de tambor cada vez más rápidos –como una antigua música de guerra- abren paso al título del film desde una pantalla en negro. Un joven a lomos de una batería, la cámara acercándose sutilmente desde el pasillo, cada vez más, y observando desde las sombras, uno de los mejores villanos de los últimos tiempos… bienvenidos a Whiplash.

Por Alberto León Saez

Whiplash Cine Review Opinión Crítica

El dominante profesor Fletcher (J.K. Simmons) ha olfateado a su presa nuevo alumno y nada le detendrá hasta exprimirle por completo. Mientras, Andrew Neiman (Milles Teller) ha visto en esa silueta que le observa, la catapulta para alcanzar su sueño: ser el mejor baterista de Jazz de todos los tiempos (aunque eso suponga sacrificar todo rastro de humanidad: amigos, amor… una vida a cambio del éxito (Hello Capitalism?))

Sólo dos minutos y medio le hacen falta a Chazelle para hacernos ver que esto no es una película sobre música, es una película sobre dos personajes, sobre dos tiburones que pelean mientras son observados por un enorme banco de peces en el centro de un aula de ensayo del mejor centro de enseñanza musical de los Estados Unidos.

La razón de ser de Fletcher reside en encontrar al próximo Charlie Parker a cualquier precio, aunque en el camino tenga que mandar a decenas de jóvenes al psiquiátrico. Primero cautiva a sus alumnos y después los maltrata en todos los sentidos en busca de mejorar al máximo sus habilidades, sabiendo que ninguno de ellos tendrá las suficientes agallas para plantar cara a ese lenguaje maleducado – pero perfectamente enarbolado en frases demoledoras-, a esa calva reluciente y esos bíceps apretados por su negra indumentaria. Eso pensaba hasta que un joven de diecinueve años, descendiente de una familia de lo más normal y sin ningún antecedente musical, llega a su clase para poner las cosas en su sitio y demostrar quién es el auténtico genio.

Es inevitable no ver el paralelismo entre el personaje de Simmons y el Sargento Hartman de La Chaqueta Metálica o el Sargento Highway de El Sargento de Hierro y, aun así, entre tan míticas figuras, consigue hacerse un hueco, consigue tener personalidad y carácter propios y de hecho se merienda al pobre Milles Teller durante toda la película a pesar de su magnífica interpretación. Bravo, bravo y bravo a Simmons por darnos un personaje para el recuerdo.


La transformación en la relación de los personajes es muy sutil además de estar perfectamente realizada. Al principio, los papeles están claros. Un torturado y un torturador, pero poco a poco la situación se torna en combate, en una lucha de fuerzas que tensa de manera impecable la red tejida por el director en aras de la batalla final. Trabajo absolutamente sobresaliente –como muestra: el Oscar obtenido- en este aspecto por parte de Tom Cross, el montador de la cinta, planos a una velocidad de vértigo que impiden casi respirar al espectador y que nos trasportan a una película bélica. Los casquillos serán baquetas, las complicadas estrategias para aniquilar al contrario, partituras, pero la esencia y el olor, serán el mismo que sentían los marines acechados por el Vietcong en la selva. Serán la sangre y el sudor resbalando por el plástico de una batería los que nos hagan tener un nudo en el estómago, miradas asesinas de uno y otro combatiente hasta llegar a esa sonrisa, esa única sonrisa real de Fletcher, que en un halo de genialidad se nos muestra fuera de plano, la sonrisa de un dictador que ha visto justificadas las atrocidades de una vida al lograr su objetivo. Fantástico.
Gracias, gracias y gracias a Tom, a Simmons, a Teller y por supuesto a Chazelle por haber conseguido que vivamos una experiencia propia de la mejor película sobre mafia, boxeo o tiros, tan solo con la interpretación de un par de personajes sublimes, y aunque sí, tambien sé que la película tiene puntos flacos -pocos-, el lector debe perdonarme por este traje eventual de fanboy, fruto de la alegría que dar ver una película al menos diferente.

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