WONDER WOMAN: Mitología y buenos cómics.

Para mí, la mejor colección de las 52. Casi desde el principio. Eso es Wonder Woman. Un excelente cómic de un buen guionista que al ser colocado alrededor de tanto mediocre y tanta colección insoportable, brilla todavía con más luz. Aún sin necesitarlo.

Por Javier Marquina.

Es sorprendente lo sencillo que es hacerlo bien. Y lo difícil que resulta conseguirlo. Las cosas simples, bien hechas, las fórmulas de siempre bien utilizadas SIEMPRE dan buen resultado y, sin embargo, es casi imposible encontrar autores que hagan esto de manera eficiente. Hallar un buen cómic de superhéroes que nos de lo que se supone que un buen cómic de superhéroes debe darnos es una tarea digna de los trabajos de Hércules, ya que hablamos de mitologías. Casi imposible. Casi. Hay honrosas excepciones y una de ellas es, sin duda, la Wonder Woman de Brian Azzarello y Cliff Chiang.

Es cierto que quizás comparándola con el nutrido grupo de despropósitos, colecciones infectas, bazofia suprema y demás material mefítico y miasmático que puebla la antaño gloriosa DC, que Wonder Woman se alzara triunfante como una diosa de oro rodeada de despojos no era de una dificultad inalcanzable. El agravio comparativo es lo que tiene. Pero no nos equivoquemos: Wonder Woman es una buena colección. Una estupenda colección. Independientemente de lo defectuoso que puedan parecernos todos sus hermanos. No es un caso de tuerto que reina en un país dónde ni siquiera saben qué coño es un ojo. Aquí Diana es bella como debe serlo. Per se. Que Hefestos sea un monstruo es accesorio. Sigue siendo bella a pesar de lo que la rodea. Y eso es muy meritorio.

wonderwoman_num4_okBRBrian Azzarello hace, a mi entender, dos cosas bien.

La primera es una reinterpretación original y vistosa del panteón de dioses griegos, algo que los fanáticos de la mitología agradecemos de manera casi automática. Ver nuevas versiones de Apolo, Hera, Poseidón y toda la caterva de dioses es siempre algo que nos motiva (por no emplear expresiones mucho más bordes y soeces que hacen referencia directa al miembro viril masculino), sobre todo cuando esta interpretación está hecha de manera fresca, original y sin complejos. Para mí, estas versiones de las deidades, siempre poderosas, mortales y carnales, son justo lo que uno espera cuando se habla de esta mitología. Además, Azzarello aprovecha las circunstancias para reescribir el origen de Wonder Woman de manera trágica y lógica, acercándola mucho más a algo medianamente coherente, alejada del muñeco de barro al que se le sopla la vida. Ahora Diana es diosa por derecho propio con todas sus actitudes y consecuencias, y le sienta estupendamente.

El segundo acierto de Azzarello es el de alejarse lo más posible de la bochornosa continuidad actual del Universo DC y, aunque concediendo algunas victorias a la dirección y al macarra de DiDio, seguir un camino más amplio, una historia mayor que ir contando a lo largo de lo que dure su etapa. Aunque esto a priori podría parecer afectado por el “Sindrome Bendis” de digo mucho y no cuento nada, en este caso no es así. Al igual que pasara con la ya casi extinta Glory, se nota que Azzarello tiene un plan y sabe dónde quiere ir, cómo quiere ir y con quién quiere ir. Y eso en estos tiempos en los que los guionistas apenas duran media docena de números y todo parece precipitado, improvisado y ejecutado como quien se apunta la lista de la compra en el papel de váter mientras está cagando es muy de agradecer. Uy. He dicho cagando. Hablando de las 52. Ya me disculparán.

Aunque pienso que el mérito principal del triunfo de esta colección en mi corazoncito debo atribuirlo a los giones de Azzarello, sería injusto no nombrar a los dos autores que durante estos 16 números han llevado el peso gráfico de la colección. Empezando por Cliff Chiang, uno de esos dibujantes sencillos y limpios que tanto me gustan y que hace su trabajo en Wonder Woman con una corrección deliciosa que debo admitir me apasiona, y siguiendo por su sustituto oficial y ocasional, Tony Akins, que hace una extraordinaria labor mimetizando el estilo de Chiang y consiguiendo que el baile de dibujantes no sea para nada traumático. Gran guión. Dibujo correcto, fluido, académico, impecable. No parece tan difícil, ¿verdad? La fórmula del éxito al alcance de cualquiera. Pues ahora miren el resto de colecciones y desesperen. Las Montañas de la Locura se edificarán sobre los números calcinados de Hawkman, Deathstroke o los Red Lanterns.

ECC Ediciones ha publicado hasta ahora 4 tomos de su colección de Wonder Woman que recogen los primeros 15 números más el número cero de la edición original americana. 4 tomos imprescindibles de una muy buena colección de superhéroes. Quizás el último bastión de lo que antaño fue una legendaria editorial que publicó cosas de la talla del Batman de Miller, Watchmen, Sandman o la Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis. Aunque sólo sea por su posible y futuro valor antropológico, una colección que debería estar en todas las estanterías del mundo, como ejemplo de lo que debió ser y no fue.

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Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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