Y en el comienzo…

La penicilina. El horno microondas. La Viagra. El Post-It. El Blandi-Blub. El LSD.

Por Las Cabezas Cortadas

Inventos imprescindibles que han conducido a la humanidad hacia un nivel superior de desarrollo y que surgieron de un accidente afortunado, de la casualidad, de las serendipias que hacen evolucionar nuestra ciencia. Eventos que desencadenan eventos. Acciones y consecuencias. El efecto mariposa. La maravillosa sensación que te embarga cuando te dejas llevar por la intrincada ruta que traza la teoría del caos.

 

Faltaría quizá añadir una referencia técnica a Oppenheimer, al Doctor Manhattan, a los dioses hindúes y a los destructores de mundos para así lograr convertir esta introducción en algo épico. Algo lleno de sonidos estridentes y luces radioactivas, ya que estoy convencido de que es exactamente eso lo que este blog va a conseguir transmitiros. Luz, espectáculo, diversión, maravilla, entretenimiento. Lugares comunes que quizás queráis visitar.

 

He estado dándole muchas vueltas y creo que en lugar de eso, en lugar de sacar los fuegos artificiales y la artillería pesada de la referencia buscada en Google que deje impresionados a los más impresionables,  me voy a ceñir a la realidad. Voy a dejar paso a las entradas, al contenido y que así seáis vosotros, los lectores, los que decidáis si meceremos las mieles del éxito, mutado éste en miles de visitas diarias o el desprecio doloroso de vuestra indiferencia hacia lo publicado. Que sean las letras las que hablen. Que sean ellas las que decidan si esto que ante vosotros va a comenzar merece la pena, si la casualidad que no ha unido fue realmente feliz y provechosa. Porque al final, sólo somos un grupo de gente que se conoció gracias a una red social, que vive en ciudades diferentes y que gracias a uno de esos imprevistos que moldean la historia, acabamos decidiendo compartir con el mundo nuestras opiniones sobre las cosas que adoramos. Opiniones personales, intransferibles, sujetas a una reclamación ante el departamento legal de la OCU si fuera menester, pero opiniones libres y llenas de amor hacia todo aquello que nos apasiona. Porque de eso se trata. De amor. De querer. De necesitar. De vivir disfrutando de unas aficiones que al final han acabado haciéndonos quienes somos, lo que necesitamos, lo que vivimos.

 

Y ha sido así, empujados más por lo que nos une que por lo que nos separa, como hemos acabado amalgamándonos en este lugar, en esta isla llena de tesoros, trampas de estacas, peligros, libros prohibidos, cuevas sin fondo, piratas biónicos, barcos que vuelan, malvados de bigote afinado y cangrejos con gafas. La isla a la que os invitamos para consumir cuando os plazca pequeños momentos de vuestras vidas, para compartir con nosotros el amor por las cosas que hacen que todo esto merezca la pena, los cimientos sin los que este lugar no sería nada: los cómics, los libros, el cine, las series de televisión, los videojuegos…, las infinitas variantes con las que nos dejamos llevar a mundos un poco mas gratos.

 

Si algo de todo eso es de vuestro agrado, estáis invitados a entrar. Pasad y sed todos bienvenidos a esta isla.

 

La Isla de las Cabezas Cortadas.

 

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Acerca de Javier Marquina 203 Articles
Nací, crecí, vomité ácido blanco y lechoso sobre un donut y me lo comí.

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