¿Y tú que has hecho este verano? – Series

Mucha ciencia-ficción soft para el verano
Por Chema Mansilla

El verano es ese momento estupendo del año para mirar la estrellas. Pero yo en lugar de salir al fresco me he quedado pegado a la pantalla y viendo series y no me han faltado estrellas, constelaciones y demás cuerpos siderales. Hay un nuevo florecimiento de la ciencia ficción televisiva, y yo estoy encantado. Al estreno de un montón de series de este género se añaden la despedida a Hannibal, una serie que me ha fascinado, y que ha sido cancelada este año. Imagino que el tortuoso trabajo de meterse en la mente del asesino en serie más fascinante (con permiso de Norman Bates) de la cultura pop es demasiado esfuerzo para el televidente norteamericano medio. En cualquier caso, una serie que me he disfrutado y que me deja un buen sabor de boca, además de dejar libre al genial Mads Mikkelsen para que pegue el salto a Star Wars y Marvel.

Otro regreso gratificante, pero esta vez con promesa de continuidad, es The Strain. Con mucho mejor pulso narrativo que las novelas en las que se basa, la guerra secreta contra los vampiros de Guillermo Del Toro sigue siendo una de mis series preferidas de todas las emitidas a lo largo del año. ojalá The Walking Dead hubiera sido capaz de soportar el peso de su propia trama (y de su éxito) con la misma sobriedad que The Strain. Lo interesante de esta temporada es ver cómo se profundiza en todo el universo vampírico que Del Toro creó para Blade 2 y que nunca llegó a desarrollarse en la pantalla de cine. Seguramente estemos en la mejor producción audiovisual sobre vampiros que se ha hecho desde el 2002.

También de vuelta y también con infectados, aunque estos de manera angelical, es Dominion, una serie que me enganchó mucho pero que en esta temporada está perdiendo algo de fuelle. Y es que parece que los guionistas andan algo despistados, tratando de encontrar una trama principal que enganche, y mientra, metiendo episodios de relleno en los que se pretende desarrollar mucho el pasado de los protagonistas, pero que en realidad se trata de un fútil ejercicio con el que entretener al personal cuando no hay nada que rascar. el planteamiento de la serie es bueno: los ángeles del cielo deciden acabar con la humanidad. Casi le hace a uno desear que hubieran optado por el camino fácil y sólo se preocuparan de hacer una batallita tras otra, sin más complicaciones…

Más batallitas, pero espaciales ya, son los regresos de Defiance y Falling Skies. Es sorprendente que Defiance, que tras la grandiosa campaña promocional (con lanzamiento videojueguil incluído) y el soporcito que está produciendo, siga en activo. La serie tiene su punto, esa mezcla de western con ciencia-ficción de maquillaje protésico que tanto me gusta. Pero ha y que reconocer que por cada episodio que desarrolla un poco la trama principal, meten 5 de rellenazo. Echen ustedes cuentas… El caso es que es de esas series que uno puede disfrutar mientras come, entretenida, pero que todo el mundo sabe que podría dar un poco más de sí… A estas alturas me sorprende que no le echen el cerrojo.

Que es lo que ha pasado con Falling Skies. Ésta ha sido su última temporada, y tengo que reconocer que tras un arranque más bien flojo (niño con monopatín al que darle con la mano bien abierta incluido) la serie ha sido capaz de meternos de lleno en una guerra contra el invasión alienígena con todas las probabilidades contra la humanidad. A pesar de cierto tufillo “Independence Day” del palo “esto es América” que tanto gusta a los norteamericanos, que deben sentirse muy solos en el mundo, y de algunos actores protagonistas que parecen haber sufrido de muchos sondeos anales durante la colonización alienígena, la serie ha terminado molando mucho. Lástima que ya no la viera nadie. Desde luego lo de Spielberg y la TV no es amor.

Otro regreso sideral (y estrellado) ha sido Extant, que como casi todo lo que desarrolla el bueno de Spielberg, comienza a resultar tediosa. Y no porque la serie esté mal, pero sí su protagonista: a Halle Berry no hay quien la aguante. Mientras que la historia resulta interesante e inteligente, y sigue con buenas ideas lo presentado en la primera temporada, el lastre kármico que supone Berry es demasiado doloroso para mí. ¿Cómo puedo disfrutar de una inquietante trama de contacto con un ente extraterrestre cuando lo único que deseo en cada minuto de metraje es que la protagonista desaparezca? Ya no pido que se carguen el personaje de manera espectacular, o que le busquen un salida argumentan interesante. No, si el personaje de Halle Berry desapareciera en un parpadeo, sin más, yo estaría más que agradecido. que ascazo le tengo a esta tía… Pero que la serie mola…

Un planteamiento similar, pero con un arranque queda mucho más canguelo es The Whispers. lo que parece ser una serie de terror en la que una serie de niños comienzan a hacer todo tipo de tropelías animados por una “amigo imaginario” termina siendo una cacería de ente extraterrestre con una base de los más chula. Y aquí, a pesar de salir mucho niño, ninguno despierta esa vena infanticida que suelen de  estimular los jóvenes actores que protagonizan estas series. Aunque el desarrollo es algo lento en esta primera temporada, dando vueltas a algunas ideas una y otra vez, los episodios están trufados de ideas muy inteligentes.

Desde los confines de la galaxia nos llegan dos estrenos del canal SyFy que comparten día de emisión en EEUU: Killjoys y Dark Matter. Dos series bien chulas que siguen la estela (ojito, sin igualarla) de firefly y nos nos presentan dos carismáticas tripulaciones de sendas naves espaciales. En Killjoys nos hacemos amigos de un grupo de cazarrecompensas que viajan por el espacio realizando distintas misiones mientras se nos va mostrando el panorama político social de la galaxia de un futuro lejano, a la vez que vamos descubriendo el misterioso pasado de los protagonistas. A destacar entre ellos a Aaron Ashmore, el Hombre de Hielo de las pelis mutantes de Singer. La serie engancha desde el primer episodio con su mezcla de aventurilla, western, acción y humor, pero destaca especialmente por lo sólido que resulta el escenario argumental que presenta, con una revuelta civil a punto de explotar contra las grandes corporaciones que ostentan el control galáctico y las diversas tramas de secretos y conspiraciones. Una grata sorpresa a la que sigue de cerca Dark Matter.

En esta otra nueva serie conocemos a los ocho tripulantes de una nave espacial que despiertan de sus cámaras criogénicas  sin recuerdos de quienes son. No es un gran “spoilers” si os digo que en el primer episodio descubren que se trata de un grupo de peligrosos criminales que trabajan como mercenarios. Los ocho protagonistas (y su androide) resultan una copia de distintos personajes de Firefly y Star Trek, pero no me quejaré demasiado porque de momento la mezcla funciona bien y la trama principal de secretos y misterios avanza a buen ritmo entre aventurillas episódicas. No creo que llegue a ser una maravilla pop como fue Firefly, pero si sigue así puede estar a la altura de otras series del mismo pelaje como Farscape.
Más series de ciencia-ficción, ahora ya sin naves espaciales, son Humans, el remake británico de mi querida Akta Manniskor, una serie que bien podría ser algún tipo de precuela de ‘Blade Runner’ y ‘Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas’. La historia se desarrolla en un futuro cercano en el que la economía y la estructura social empieza a cimentarse sobre la incorporación de los androides a la vida cotidiana. La trama se centra en el impacto a nivel social y personal de la aparición de una serie de modelos que han desarrollado inteligencia y emociones más allá de la limitada programación original de los robots genéricos. De nuevo, la naturaleza del alma humana en un recipiente de metal… Más que recomendable.

Ya que hemos citado una obra de Dick, también ‘Minority Report’ llega al mundo de las series con una historia que es heredera tanto de la novela original en algunos elementos de su trama, como de la película de Spielberg (otra vez) en su puesta en escena. El arranque es bueno, con una producción de lujo, pero temo que la excusa del tener a un pre-cog trabajando junto a una detective suponga la caída en la aburrida dinámica de “prever un crimen, prevenir el crimen”. Además la trama principal del protagonista, o me equivoco mucho, o es predecible. y no es que yo tenga capacidades precognitivas, es que de primera parece muy, muy, muy predecible. Pero le vamos a dar una oportunidad a este estreno…

Otro estreno muy aclamado, y con razón, ha sido Mr. Robot. que sin ser ciencia ficción, sí que le da un toque “romántico y sofisticado” al mundo de los hackers y de esa “deep web” de la que tanto se habla últimamente en los periódicos, de la que tan poco se sabe y que a mi se me antoja una especie de realidad alternativa. El caso es que Mr. robot engancha, mola y está bien hecha. No tengo ninguna duda de que se va a convertir en un gran éxito, y es que tiene todos los ingredientes para funcionar: un protagonista rarito, un co-protagonista carismático y misterioso y un montón de thriller.

Con menos pretensiones pero con una premisa muy chula se estrena también Zoo. No estoy seguro de que esta serie llegue a cuajar entre el público, pero la idea es buena: ¿y si la naturaleza empezara a defenderse? Es una excusa un poco “magufa”, pero no está mal. Los animales empiezan a notar el avance hacia el punto de no retorno ecológico hacia el que la humanidad está llevando el ecosistema planetario, así que por todo el planeta los animales empiezan a comportarse de manera extra… Un ejemplo, que sirve para presentar a uno de los protagonistas, está en África, donde los leones empiezan a agruparse y trabajar en equipo para atacar al ser humano. Es más: empiezan a crear trampas. Un comportamiento insólito que comienzan a adoptar diferentes animales por todo el mundo. La premisa es de una de esas novelas de ciencia-ficción que uno se lee en un viaje, y la verdad es que llevado a pantalla queda algo “naif”, pero es original. Me ha enganchado, a ver por dónde salen del jardín en el que se están metiendo…

Y para desengrasar de tanta serie intensa, dos comedias de esas de 20 minutos por episodio que son inteligentes y no usan la maldita “risa enlatada”. Por un lado tenemos a Tim robbins y a Jack Black en Brink, una serie que nos lleva a los despachos diplomáticos de La Casa Blanca y las embajadas de Oriente Medio a golpe de risa y a punto de desencadenar un conflicto armado a escala mundial. Es inteligente, es divertida, tiene mala baba y está tan bien incluso Jack Black resulta diferible. Una de las mejores sorpresas televisivas que he encontrado este año. La otra series es Sex & Drugs & Rock’n’Roll, que nos cuenta la historia de un grupo de rock de los 70 que sólo vivió un gran éxito momentáneo y que ahora tiene una segunda oportunidad de alcanzar la gloria a través de la hija del desastroso líder del grupo. La serie es una especie de ‘Californication’ ligera, con algo de sexo, bastante droga y muchas referencias al rock’n’roll, donde se idolatra al Bowie de dentadura destrozada, se desprecia al Bowie de China Girl y no hay buenas palabras para Lady Gaga, pero sí para Joan Jett.

Un veranito intenso y muy saturado, ¿verdad?

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¡Oh, mírame, estoy haciendo feliz a mucha gente! ¡Qué bien! ¡Soy un hombre mágico! ¡Del pais feliz! ¡De la casa de gominolas de la calle de la piruleta!

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